Mi gato adelgaza mucho ¿Por qué?

La pérdida de peso es un signo que nos puede estar indicando que nuestro gato se encuentra en las fases iniciales de alguna enfermedad. Es un síntoma al que tenemos que prestarle atención.

Si aprecias que está perdiendo peso a pesar de alimentarse correctamente, estas podrían ser algunas de las causas.

El control del peso en nuestro minino

Los gatos suelen mantenerse en un mismo peso a lo largo de su vida, pero hay algunas etapas en las que este puede sufrir variaciones que va a ser necesario controlar. Son las siguientes:

  • Etapa de crecimiento: durante los primeros meses de vida, los gatos tienen que ganar peso a una velocidad considerable, ya que hacia los seis ya presentan, prácticamente, su cuerpo de adulto.
  • Etapa de envejecimiento: aproximadamente a partir de los 7-8 años, los gatos pueden sufrir patologías asociadas a la edad que van a afectar a su peso, disminuyéndolo.
  • Tras la esterilización: tanto los gatos como las gatas después de esta intervención reducen sus necesidades energéticas, de forma que engordarán si los alimentamos de la misma manera que antes de la cirugía.

En estos períodos podemos pesar a nuestro gato en casa regularmente. Para entender los datos que recojamos es importante que tengamos en cuenta la proporción. Si nuestro gato de 3 kg ha perdido 300 gramos, aunque parezca poco, en realidad habrá adelgazado el 10 % de su peso total. Esto sería como si una persona de 70 hubiese perdido, de golpe, 7 kg.

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Mi gato adelgaza por no comer

Antes de pensar en una enfermedad debemos saber que si le cambiamos la alimentación al gato puede que, simplemente, no le guste y por eso se niegue a comer. Para evitarlo, todas las modificaciones en la dieta deben hacerse paulatinamente y, si aún así, el gato la rechaza, tendremos que volver a la antigua.

Esto sirve incluso para gatos enfermos que necesitan una dieta específica. Si no se la quieren comer, mejor que sigan con su alimento habitual a que dejen de ingerir comida por completo. También podemos hacer uso de algunos complementos nutricionales aptos para gatos, para aumentar el sabor de su comida y hacerla más apetecible.

Problemas bucales en gatos

Los gatos pueden padecer enfermedades en la boca como la gingivitis, es decir, la inflamación de las encías, el sarro, etc. Estas patologías suelen acompañarse de un intenso dolor que va a hacer que el gato deje de comer y, así, adelgace. En algunos detectaremos hipersalivación.

Estos gatos pueden pedirnos comida o acercarse con ansia al comedero para, finalmente, no ser capaces ni de abrir la boca. Necesitan atención veterinaria urgente. También podemos sospechar un problema bucal cuando el gato deje en su plato pequeños fragmentos de la comida.

Problemas digestivos en mininos

Hay enfermedades que afectan al sistema digestivo que pueden cursar con adelgazamiento y, normalmente, diarrea o vómitos más o menos frecuentes. Son patologías como la enfermedad inflamatoria intestinal, la malabsorción, las intolerancias o las alergias alimentarias, etc.

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El cáncer y las enfermedades infecciosas en gatos

La aparición de tumores también puede estar detrás del adelgazamiento de un gato, como uno de los signos en las primeras fases de la enfermedad. Más habituales en gatos ancianos, en ellos solo el adelgazamiento ya es motivo de consulta veterinaria, precisamente porque un tratamiento precoz mejora el pronóstico.

La inmunodeficiencia y la leucemia felina son enfermedades víricas que no tienen cura y que pueden manifestarse con síntomas muy diversos. Afectan al sistema inmunitario y favorecen la aparición de tumores. Pueden hacer que el gato adelgace.

La importancia del estrés

Además de causas físicas, un gato sometido a estrés puede adelgazar. A veces será porque se encuentra con algún impedimento para acceder al comedero, por ejemplo, otro gato con el que se pelea o alguien que lo molesta.

Hay múltiples causas desencadenantes de estrés en los gatos, ya que estos animales son muy sensibles a cualquier alteración de su rutina. Algunas serán evidentes, como una mudanza, la llegada de un nuevo miembro a la familia, obras, etc. En cambio, otras nos pasarán desapercibidas.

Es importante que intentemos descubrir el desencadenante para solucionar el problema y siempre que vayamos a realizar algún cambio que afecte al gato deberemos introduirlo paulatinamente para minimizar el estrés.

Mi gato come mucho pero adelgaza

La mayoría de cuidadores se preocupan cuando su gato deja de comer porque lo interpretan como una señal de enfermedad, pero no consideran motivo de consulta la pérdida de peso si el gato continúa comiendo. Es un error que puede hacer que la visita a la clínica se produzca cuando la enfermedad ya está avanzada. Algunas de estas enfermedades son las siguientes:

  • Diabetes mellitus: afecta a gatos de mediana y avanzada edad, generalmente con sobrepeso. Se debe a un déficit de insulina, lo que hace que el nivel de glucosa en sangre se eleve. Además de adelgazar aunque coman podremos notar que beben una mayor cantidad de agua y, en consecuencia, también aumenta la cantidad de orina que eliminan.
  • Hipertiroidismo: común en gatos mayores de diez años. En esta enfermedad se produce un incremento en la secreción de tiroxina excretada por la glándula tiroides. Esto aumenta el metabolismo y por eso el gato incrementa su actividad y adelgaza aunque coma.

Mi gato bebe mucho y adelgaza

La aparición de estos dos síntomas juntos debe ser siempre motivo de preocupación porque suelen asociarse a enfermedad renal crónica, más frecuente en los gatos de mayor edad. No es curable pero sí tratable.

Los riñones pueden estar dañados y seguir funcionando sin manifestar sintomatología durante un tiempo porque son capaces de compensarse. Solo cuando el daño está muy extendido veremos síntomas más allá del adelgazamiento que suele empezar un año antes.

Dado que es muy importante iniciar un tratamiento precoz en este tipo de enfermedades, insistimos en la necesidad de acudir al veterinario aunque “solo” percibamos que el gato está perdiendo peso.