La enfermedad renal en gatos

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La enfermedad renal consiste en un fallo en el funcionamiento de los riñones, de forma que no pueden desarrollar su función, lo que se traduce en la aparición de diversos síntomas claramente visibles.

Un gato con enfermedad renal, precisa de un tratamiento específico para poder llevar una vida normal y alargar su esperanza de vida. A continuación te mostramos todo lo que necesitas saber sobre esta enfermedad.

Los riñones, un factor imprescindible

Los riñones, entre otras funciones, son los encargados de filtrar la sangre del organismo para limpiarla de sustancias de desecho que se van a eliminar del cuerpo a través de la orina.

Debemos saber que, cuando los riñones, por diversas causas, comienzan a fallar, son capaces de ir compensándose en su función. Solo cuando buena parte del tejido renal de ambos resulte dañado apreciaremos sintomatología a la que, en ocasiones, no se le da excesiva importancia.

Este hecho es lo que explica que, en muchos casos, al acudir al veterinario la enfermedad renal ya esté muy avanzada, lo que complica el pronóstico. De ahí la importancia de acudir a revisiones veterinarias que incluyan análisis de sangre y de orina para su detección precoz, al menos anuales a partir de los seis años y cada seis meses en gatos mayores de diez o con alguna enfermedad ya detectada.

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Enfermedad renal aguda en gatos

A veces una intoxicación o una infección pueden afectar de manera repentina al funcionamiento de los riñones. Súbitamente observaremos que el gato está deprimido, deshidratado, sin beber y sin orinar o, al contrario, notaremos que orina más cantidad. Tiene peor pronóstico el gato que deja de orinar.

También aparecen vómitos, hipotermia, anorexia, diarrea o sintomatología neurológica. Es una situación que requiere asistencia veterinaria urgente ya que, si no se trata, los riñones dejarán de ser funcionales y el animal morirá.

Es importante saber que una simple infección bacteriana de orina que no se cure puede terminar por afectar a los riñones si las bacterias consiguen ascender hasta ellos desde la vejiga.

Enfermedad renal crónica en mininos

De manera más habitual y, sobre todo, en los gatos de más edad, el daño a los riñones se produce de manera paulatina, a lo largo de los meses, debido a alguna circunstancia externa, que no siempre se conoce, o a la propia degeneración por envejecimiento. Lo que sucede es una pérdida del tejido renal funcional que, por lo tanto, no va a ser recuperable.

Apreciaremos síntomas como el aumento en la ingesta de agua y en la eliminación de orina, deshidratación, anorexia, vómitos, depresión, pelaje con mal aspecto, anemia, hipertensión, adelgazamiento, mal aliento, heridas en la boca o debilidad.

La sintomatología, que va empeorando con el tiempo independientemente del tratamiento, se debe a la acumulación de sustancias tóxicas en el organismo que el riñón ya no es capaz de eliminar o lo hace con dificultad.

Es posible que este cuadro nos pase desapercibido, sobre todo si tenemos más gatos, ya que los síntomas, inespecíficos, pueden ser achacables a una pérdida de condición física por la edad, bolas de pelo, problemas intestinales, etc.

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Tratamiento para la enfermedad renal en gatos

El tratamiento va a depender de si estamos ante un caso agudo o crónico. En el primero se trata de una emergencia, por lo que lo principal es estabilizar al animal. Para lograrlo se requiere el ingreso en la clínica veterinaria donde se inicia la administración de fluidos por vía intravenosa, con el objetivo de recuperar la hidratación, y la medicación adaptada a la sintomatología.

La estabilización debería producirse entre 24-48 horas. Si no remonta, el gato morirá. Los supervivientes pueden curarse por completo o convertirse en enfermos crónicos.

¿Y si ya tiene la enfermedad?

En estos gatos el daño que se ha producido en los riñones es irreversible, de forma que necesitarán tratamiento de por vida, siempre teniendo presente que se trata de una enfermedad incurable y degenerativa.

Los veterinarios manejan unos protocolos para clasificar a estos gatos en cuatro estadios según su gravedad. Cada estadio cuenta con un tratamiento recomendado para paliar los síntomas y en casi todos la alimentación se convierte en un aspecto fundamental, al igual que la hidratación.

Así, puede prescribirse la administración de fluidos por vía intravenosa o subcutánea, medicación para controlar los vómitos, quelantes del fósforo que se encargan de minimizar su absorción (demasiado fósforo es perjudicial para el riñón), fármacos para controlar la tensión arterial que suelen tener elevada, etc.

Los controles periódicos son imprescindibles. La esperanza de vida en estos casos se sitúa en 2-3 años, aunque va a depender mucho de la sintomatología y del propio gato. Nos centraremos en la calidad más que en la cantidad.

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¿Qué debe comer un gato enfermo renal?

El objetivo de la alimentación es no sobrecargar los riñones. Para ello a la venta encontraremos numerosas opciones de pienso y alimento húmedo. Si nos decidimos por la comida casera debemos consultarlo con el veterinario para asegurarnos de que esta sea equilibrada.

No es extraño que estos gatos se muestren inapetentes, por ello, aunque es importante que sigan una dieta específica, aún lo es más que coman, motivo por el que podemos darle sus alimentos preferidos incluso aunque no sean los más convenientes.

Se recomienda que la comida sea húmeda por la necesidad de hidratación y baja en fósforo. Sobre el porcentaje de proteínas hay discrepancias ya que un exceso no es bueno para el riñón pero una carencia afecta al peso.

La hidratación es imprescindible

No es extraño que los gatos con enfermedad renal estén siempre deshidratados. Este estado no les anima a comer, lo que complica el cuadro. Para ayudar a la hidratación, además de ofrecer alimentos húmedos, debemos mantener a su disposición agua limpia y fresca.

A muchos gatos les atrae el agua en movimiento, por lo que podemos poner fuentes para incitarle a beber más. Los caldos son otra opción.

Actualización en el diagnóstico

Hasta ahora, además de la densidad de la orina, el diagnóstico de enfermedad renal se hacía en base al resultado de creatinina y urea en sangre. El problema es que la creatinina puede alterarse en distintas circunstancias y, además, se eleva cuando el daño renal está ya muy avanzado.

En la actualidad se ha empezado a medir la SDMA, un biomarcador que permite una detección más temprana.

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