Leucemia felina, síntomas y tratamientos

La leucemia felina es una enfermedad vírica incurable que puede afectar a gatos de cualquier edad. Si crees que tu gato puede padecerla y aprecias alguno de estos síntomas, no dudes en acudir a tu veterinario.

A pesar de ser incurable, es tratable para evitar que avance con excesiva rapidez, no obstante, es una enfermedad mortal y rápida.

¿Qué es la leucemia felina?

Esta enfermedad la causa un virus similar al de la inmunodeficiencia felina. Cuando accede al organismo desarrolla una serie de síntomas inespecíficos que pueden ser confundidos con los de otras enfermedades.

Una vez diagnosticada debemos saber que no existe cura, pero sí podemos administrar tratamientos para los síntomas que se vayan produciendo. El pronóstico es reservado y se fija una esperanza de vida media entre seis meses y tres años.

El virus solo se transmite entre gatos, no siendo contagioso para humanos ni otros animales.

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El desarrollo de la leucemia en gatos

Una vez el virus ingresa en el gato a través de la mucosa oronasal, donde se replica y disemina por el torrente sanguíneo, podemos encontrarnos ante varios escenarios como los siguientes:

  • El sistema inmunitario del gato es competente y consigue eliminar el virus sin que este se extienda por el organismo.
  • En los gatos con sistema inmunitario que no logra controlar el virus este se replicará por su organismo. Las primeras semanas (o más) se produce lo que se conoce como una viremia primaria en la que el gato presentará sintomatología inespecífica como fiebre o ganglios linfáticos aumentados de tamaño. Tras esta viremia pueden darse varias situaciones:
  • Un gato virémico transitorio tiene un sistema inmunitario que consigue eliminar el virus antes de que alcance la médula ósea. Con esto logra protección frente al virus, pero temporal, por lo que habrá que seguir vacunándolo de manera anual.
  • En el gato virémico persistente el virus sí llega a la médula ósea, donde se reproduce y se mantiene durante años. Estos gatos pueden convertirse en portadores con el virus latente en la médula. No son infecciosos salvo que el virus se reactive, lo que sucede en períodos de estrés. Otra veces el gato no consigue eliminar todo el virus.
  • Por último, hay gatos donde el virus no se encuentra ni en la sangre ni en la médula, sino en órganos desde donde puede replicarse o permanecer latente.

Como vemos, puede haber muchas diferencias entre la situación de los gatos afectados, algo que tenemos que tener en cuenta tanto a la hora del diagnóstico como del tratamiento o del pronóstico.

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Síntomas de la leucemia en mininos

Muchos síntomas son inespecíficos y pueden ser originados por otros problemas de salud. Pero entre los que se dan con frecuencia en gatos con leucemia, destacan los siguientes:

  • Fiebre.
  • Anorexia.
  • Adelgazamiento.
  • Problemas dermatológicos.
  • Trastornos digestivos.
  • Debilidad.
  • Ganglios inflamados.
  • Anemia. – Neoplasias.
  • Enfermedades respiratorias.
  • Pelaje con mal aspecto.
  • Dificultades para recuperarse de patologías comunes.

Diagnóstico de la leucemia en felinos

Al ser tan inespecíficos los síntomas, sospecharemos de leucemia cuando nos encontremos con un gato recogido de la calle del que no conocemos antecedentes. En gatitos más pequeños, que apenas crezcan también puede hacenos pensar en leucemia.

En las clínicas veterinarias se dispone de kits diagnósticos donde, con una gota de sangre, se puede determinar, en solo unos minutos, si el gato presenta o no antígenos de leucemia. En el mismo test rápido se puede detectar la presencia de inunodeficiencia felina.

De todas formas, pueden darse falsos resultados por lo que, conviene retestar y, si sigue sin cuadrarnos el resultado, podemos hacer pruebas más específicas.

¿Cómo se transmite la leucemia?

Esta enfermedad se contagia por contacto con saliva, sangre, orina, heces o leche de un gato infectado, aunque este último caso es más difícil porque las gatas enfermas de leucemia suelen abortar.

El virus resiste poco en el ambiente, pero la transmisión se produce con facilidad en aquellos gatos que viven en colectividades y comparten espacio y aseo mutuo de una manera estrecha y continuada.

El virus también puede contraerse a través de mordiscos. Los gatos menores de seis meses tienen mayor riesgo de enfermar.

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Tratamiento para la leucemia en gatos

No existe tratamiento para la leucemia, pero sí podemos intentar controlar los síntomas. Como en todas las enfermedades víricas, de lo que se trata es de mantener todo lo posible la calidad de vida.

Generalmente son gatos que, por lo debilitado de su sistema inmunitario, no van a combatir con eficiencia otras enfermedades. Esto quiere decir que si, por ejemplo, el gato necesita antibióticos, habrá que dárselos más tiempo de lo que se prescriben normalmente.

También es muy importante acudir al veterinario al primer síntoma para comenzar a tratarlo de manera precoz. Para algunos tumores se recurre a la quimioterapia. Se recomienda la esterilización, la desparasitación periódica, la vacunación, una buena alimentación incluyendo complementos nutricionales de alto valor biológico y evitar cualquier fuente de estrés, todo ello con el objetivo de minimizar los riesgos.

Se utilizarán distintos tratamientos en función de la sintomatología que vaya manifestando el gato. Aproximadamente cada seis meses se recomienda un examen veterinario.

El manejo del gato leucémico

Para evitar que el gato enfermo contagie a sus congéneres debemos impedirle el acceso al exterior. Si eso le supone un estrés elevado, lo que también comprometería su salud, podemos prepararle un recinto cerrado que le permita estar fuera de casa pero sin contactar con otros gatos.

Si el gato convive con otros debemos separarlos tras testarlos a todos, aunque el riesgo de contagio, si ya han vivido juntos durante meses, no es muy alto, porque podrían haberse inmunizado, lo que no impide que enfermen incluso años después.

Por supuesto, antes de introducir un gato nuevo en casa debemos asegurarnos de que todos son negativos a leucemia y a inmunodeficiencia.

Te recomendamos que también pongas interés en su alimentación, ya que puede influir positivamente en su recuperación:

Prevención

Por último apuntar que existe vacuna contra la leucemia felina que debe administrarse anualmente. Antes de utilizarla hay que testar al gato por si ya estuviese infectado. Ninguna vacuna ofrece el 100 % de protección.