Estrés en gatos, síntomas y consejos

Los gatos son animales que muestran una elevada susceptibilidad ante cualquier cambio que se produzca en su entorno y reaccionan manifestando estrés.

Es importante detectar sus síntomas para evitar que se agrave y cause problemas de conducta e incluso de salud en nuestro minino. Te explicamos cómo hacerlo.

Síntomas de estrés en gatos

En general, cualquier cambio en el comportamiento del gato puede ser una señal de estrés que, aunque se suele relacionar con modificaciones en el entorno, también puede aparecer por enfermedad, aburrimiento o frustración.

Eso sí, antes de hablar de estrés debemos llevar al gato al veterinario para que descarte que los síntomas se deban a alguna patología física.

Todos estos comportamientos pueden relacionarse con estrés felino:

  • Acicalamiento excesivo, casi compulsivo, y rascado excesivo, al punto de ocasionarse heridas y perder el pelo. Esta conducta demuestra ansiedad.
  • Eliminación inadecuada tanto de orina como de heces, esto es, el gato hace sus necesidades en cualquier lugar fuera del arenero. No hay que confundirlo con el marcaje de gatos enteros.
  • Caída de pelo en mayor cantidad que una muda normal, pudiendo llegar a apreciarse calvas.
  • Inapetencia, el gato deja de comer o come menos, pero también puede suceder lo contrario, comiendo compulsivamente e incluso vomitando después. Otros gatos ingieren sustancias inadecuadas, lo que se conoce con el nombre de pica.
  • Miedo y fobias, es normal que el gato se esconda.
  • Agresividad, un gato que pelea con otros o incluso llega a atacarnos es probable que lo haga porque se siente frustrado.
  • Además, el gato puede enfermar o empeorar si ya padece alguna afección crónica. – Un gato inmóvil, con las pupilas dilatadas, jadeando, hipersalivando, tragando repetidas veces y pasándose la lengua por los labios está altamente estresado.

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Cómo controlar el estrés en mininos

Debido a la sensibilidad que, como hemos comentado, manifiestan la mayoría de los gatos ante cambios en su entorno, es muy importante que, si vamos a introducir cualquier elemento que perturbe su rutina, lo hagamos siguiendo unas pautas:

  • En primer lugar, no debemos alterar el entorno del gato si no es necesario. Por ejemplo, si nuestro gato usa perfectamente su arenero no hay ninguna necesidad de cambiarle el sustrato, ya que podríamos encontrarnos con que al gato no le gusta y, como consecuencia, deja de utilizar el arenero.
  • Cuando los cambios son inevitables, como en el caso de una mudanza, la llegada de nuevos miembros a la familia o, en general, cualquier visita, debemos anticiparnos y preparar al gato.
  • A la venta podemos encontrar diferentes productos que contribuyen a relajar al felino. Contienen feromonas de apaciguamiento, inodoras para nosotros pero detectables para ellos, que le transmiten sensaciones tranquilizadoras. Se encuentran como difusores para enchufar en la habitación, pulverizadores o como componentes del pienso o premios.
  • Cuando el cambio tiene lugar de manera repentina sin que, por lo tanto, podamos prepararlo previamente, el uso de feromonas también puede ayudarnos, además de un manejo adecuado del gato, como veremos.

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El carácter del gato ante el estrés

Nosotros, como cuidadores, debemos proporcionarle a nuestro gato un entorno acogedor y tranquilo que minimice el riesgo de estrés. Para ello es básico que seamos conscientes del carácter del felino que tenemos en casa.

Aunque muchos son cariñosos y muy dependientes de nosotros, al contrario de lo que pudiera parecer, otros son temerosos y huidizos. Pueden ser así como rasgo de su carácter o por experiencias previas negativas que hayan vivido.

También tiene mucho peso la socialización. Que los gatos pasen sus primeras 8-10 semanas de vida junto a su madre y hermanos suele garantizar una correcta socialización. Los gatitos abandonados al nacer o poco después no es raro que presenten problemas de eliminación inadecuada, no controlen su fuerza a la hora de jugar o, como hemos dicho, muestren un carácter más reservado.

Cómo manejar a un gato estresado

Independientemente del carácter pero, sobre todo, para aquellos gatos más miedosos, es básico que respetemos su distancia de seguridad y, a la vez, nos mostremos accesibles para propiciar que sean ellos los que se acerquen. Nunca debemos forzarlos al contacto, ya que conseguiríamos el efecto contrario.

Nos dirigiremos al gato siempre empleando una voz suave, con movimientos lentos y sin acariciarlo si él no nos lo solicita. La confianza del gato se va ganando cuando siente que lo respetamos y cuidamos. La paciencia es clave en los gatos más miedosos.

Ofrecerles premios también sirve para crear vínculos. Una vez que se deje tocar debemos empezar a hacerlo por la cabeza y el lomo, evitando el contacto con el vientre o los pies, ya que suelen ser zonas delicadas.

Enriquecimiento ambiental para disipar el estrés

No solo los gatos más asustadizos pueden presentar estrés. Cualquier gato, con independencia de su carácter, puede padecer estrés por frustración o aburrimiento. Y es que muchos viven hoy en día en pisos, solos durante horas y sin demasiados estímulos. No es extraño que presenten síntomas de estrés como los que hemos descrito.

Para paliarlo podemos crear un ambiente estimulante con rascadores, juguetes (los de catnip les atraen especialmente) y varias alturas, ya que los gatos viven también en vertical y les encanta controlar su territorio desde lo alto.

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¿Dos gatos mejor que uno?

Si adoptamos dos gatos juntos, que han convivido y sabemos que se llevan bien, evitaremos el aburrimiento ya que, aunque nos ausentemos, se tendrán el uno al otro para acompañarse y liberar energía.

Pero, si nuestro gato está estresado, debemos solucionar su problema antes de introducir un compañero, ya sea gato o cualquier otro animal. Y siempre debemos respetar las pautas de presentación de forma que los animales se vayan conociendo paulatinamente.

Los especialistas en comportamiento

Aunque nuestro manejo y el entorno sean adecuados podemos encontrarnos con gatos que se mantienen estresados. Cuando no podemos resolver el conflicto nosotros debemos saber que existen profesionales especializados en conducta felina a los que podemos recurrir.

Hay veterinarios especialistas en comportamiento y, también, etólogos que pueden estudiar nuestro caso concreto y aportarnos soluciones.

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