¿Cómo saber si un gato tiene diabetes? Tipos y síntomas

¿Sabes que, lamentablemente, este trastorno endocrino es cada vez más habitual en los gatos domésticos? Los machos castrados de más de 10 años de edad y de más de 7 kilos de peso constituyen el principal grupo de riesgo para desarrollarlo.

Vamos a desgranar las causas que lo originan, cómo se manifiesta y qué terapias existen en función del avance de la enfermedad. En los casos más leves es posible superar la dolencia introduciendo ciertos cambios en la dieta del felino con el fin de lograr un descenso de su peso ¿Quieres conocer todos los detalles? Vamos allá.

Tipos de diabetes y sus características

Al igual que sucede en los humanos, existen 2 variantes de la diabetes mellitus o diabetes de azúcar. La tipo 1 es causada por un deficiente funcionamiento del páncreas que es incapaz de producir la insulina necesaria.

La tipo 2 es la predominante entre los gatos y se caracteriza por la resistencia que desarrollan las células del animal a la insulina imposibilitando el correcto aprovechamiento de la glucosa. En ambos casos, el resultado es similar: el organismo del gato no recibe la energía que reclama de la glucosa debiendo recurrir a las reservas de proteínas y grasas.

Este superávit de azúcar en sangre provoca un triple efecto dañino en el felino. Dado que las células nerviosas, las renales y las oculares son las únicas que pueden metabolizar la glucosa sin necesidad de insulina, como supones, son las primeras en evidenciar signos de debilidad.

¿Cómo saber si un minino es diabético?

Los síntomas que deberían hacerte sospechar que tu gato es diabético son los siguientes:

  • Aumento significativo de la frecuencia de micción y de la sed. Son consecuencia directa del daño reñal. Los riñones se afanan en limpiar la sangre de ese exceso de azúcar incrementando el volumen de orina y, la consecuente, sensación de sed.
  • La imposibilidad de asimilar la glucosa provoca un aumento del apetito. Sin embargo, los carbohidratos no le proveerán de la energía que debieran, por lo que a pesar de comer más que nunca adelgazará.
  • Las células nerviosas lesionadas darán lugar a debilidad en las patas traseras.
  • Su pelaje estará poco lustroso, seco, apagado e incluso con caspa.
  • Mal aliento.
  • Vómitos.
  • La pérdida de visión o la visión borrosa son consecuencia directa del deterioro de los vasos sanguíneos que abastecen la retina.

En esta, como en otras patologías, un diagnóstico precoz puede cambiarle la vida a tu mascota. Si es detectado a tiempo podría sanar solo con restringuir la ingesta de carbohidratos. Por tanto, no subestimes cualquier cambio que observes en su comportamiento.

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Factores desencadenantes de la diabetes felina

De todos los factores involucrados en esta afección felina, la obesidad es la de mayor calado. La predisposición genética, enfermedades como el síndrome de Cushing, que eleva inevitablemente el nivel de azúcar en sangre, o la pancreatitis, que destruye las células productoras de insulina, también participan en su aparición.

La ingesta de fármacos esteroideos es igualmente un potencial impulsor de esta enfermedad.

Son necesarias varias pruebas para su diagnóstico

Está contrastado que las situaciones de estrés producen un notable incremento del azúcar en sangre. No en vano, a esta situación se le denomina “hiperglucemia transitoria”. Por ello, para un diagnóstico certero y provechoso siempre se han de realizar varios análisis de sangre y orina.

Incluso, puede resultar positivo que tomes una muestra de orina en casa, cuando el gato se halla relajado en un entorno familiar. Existen tiras destinadas a valorar la presencia de cetonas en su orina. Si cambian de color relevan cetoacidosis o existencia de cetonas en la sangre o en la orina del gato, una complicación que reclama atención médica inmediata.

La medición de la fructosamina en sangre es otra prueba complementaria que coadyuva a un diagnóstico más completo. Su cuantificación como resultado de la unión de la albúmina con la glucosa da una idea de la media de glucosa en sangre. El hipertiroidismo hace descender esta media mientras que el estrés lo eleva.

¿Cuál es el tratamiento para un gato diabético?

Has de saber que en la diabetes tipo 1 son precisas las inyecciones de insulina. En la tipo 2, solo en los casos más severos (cuando el daño es holístico o cuando la enfermedad lleva tiempo sin ser tratada). Cabe recordar que la diabetes merma la capacidad de reproducción de las células. Por ello, el organismo en toda su extensión se ve a la larga afectado.

Por regla general, en la diabetes tipo 2 suele ser suficiente un cambio drástico en la dieta para revertir la obesidad y contener los síntomas de la enfermedad.

Control de los carbohidratos

La práctica totalidad de los piensos secos contienen entre un 30 % y un 70 % de carbohidratos (azúcares), insostenible para un felino aquejado de diabetes. Si tu mascota es diabética deberás brindarle comida húmeda enlata o comida casera, preparada por ti.

Medicamentos

En este apartado debemos mencionar a la insulina y a la glipizida, aunque esta última solo resulta efectiva cuando no existe daño pancreático. Es un medicamento hipoglucemiante oral que actúa estimulando la producción de insulina del páncreas. Si no es efectiva al cabo de un tiempo, se deberá recurrir a la insulina para controlar la hiperglucemia.

La insulina se administra mediante una inyección en el cuello del gato 1 o 2 veces por día. Lo recomendable es hacerlo siempre a las mismas horas y requiere ajustar la dosis en función de la reacción del gato, puesto que no todos responden igual.

La hipoglucemia

Se trata de un complicación, potencialmente peligrosa, que puede presentarse durante el tratamiento con insulina. El nivel de azúcar en sangre cae en picado generando debilidad, apatía, somnolencia, pérdida del equilibrio y de la coordinación, convlusiones e incluso coma.

Puede producirse por una dosis de insulina excesiva o porque el animal no come lo suficiente. Para prevenirla deberás ofrecerle pequeñas cantidades de comida con asiduidad a lo largo del día. Esta condición exige la pronta intervención del veterinario, dado que su no abordaje puede conducir al gato a la muerte.

Si te hallas en este situación y tu minino es diabético dale algo de comer o frota sus encías con jarabe de maíz mientras llega la asistencia médica. Esperamos haber ayudado a conocer con mayor profundidad esta patología, cada vez más recurrente en los gatos por la prevalencia de la obesidad.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.

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