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Además del párpado superior y del inferior que compartimos con ellos, los gatos poseen un tercer párpado, que también se puede denominar membrana nictitante. De manera habitual no es visible y solo en ocasiones la encontramos desplegada.

Ver este tercer párpado cubriendo el ojo no es un signo que debamos dejar pasar, ya que nos indica la existencia de un problema de salud. Y este no solo puede circunscribirse al ojo, sino que, en ocasiones, da cuenta de una enfermedad sistémica.

¿Qué es el tercer párpado?

Con el nombre de tercer párpado o membrana nictitante hacemos referencia a una membrana que se localiza en el ángulo interno del ojo, donde normalmente se encuentra oculta. Por eso no es extraño que no la hayamos visto nunca, aunque llevemos conviviendo varios años con nuestro gato.

En cambio, algunas circunstancias pueden hacer que esta membrana se despliegue y tape el ojo en mayor o menor medida. Este prolapso de la glándula es el indicio de un problema de salud.

Eso sí, si percibimos este párpado cuando el gato está durmiendo, no se debe a ninguna enfermedad, sino a que, simplemente, ha dejado los ojos entreabiertos. En ese caso no es preocupante ni es necesario tomar ninguna medida.

¿Para qué sirve el tercer párpado?

La función principal de esta membrana nictitante es la de protección y preservación del globo ocular de todos los elementos y cuerpos extraños que pueden incidir sobre él. Visibilizar este tercer párpado sirve, también, para hacernos notar que a nuestro gato le pasa algo.

Causa de prolapso del tercer párpado en gatos

En ocasiones, visualizar el tercer párpado se debe a una muestra de dolor por un daño que sufre el propio ojo. Por ejemplo, cuando el gato padece una enfermedad ocular como la uveítis. Tradicionalmente se ha asociado el prolapso de la membrana nictitante a trastornos gastrointestinales.

El vínculo entre la presencia de parásitos intestinales y la visión del tercer párpado está muy extendido. Sea cual sea la causa, el tercer párpado puede ser visible en uno o en los dos ojos y es un dato que da una pista sobre su origen.

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Enfermedades oculares

Al igual que la uveítis y un buen número de enfermedades o traumatismos oculares y cuerpos extraños, cuando hay dolor en el ojo, la membrana nictitante se desplegará a modo de protección. Además, podremos apreciar otros síntomas como lagrimeo acuoso o purulento, enrojecimiento, fotofobia, cambios en las pupilas, etc.

Un traumatismo puede causar el denominado síndrome de Horner, que incluye entre sus síntomas el prolapso de la membrana nictitante, además de pupila contraída o ligera caída del párpado superior. Por supuesto, hay que acudir al veterinario.

Deshidratación

La deshidratación se produce cuando el gato pierde más líquidos de los que consigue reponer. Por ejemplo, cuando sufre vómitos y diarrea intensa. Entre los síntomas que nos alertan de una deshidratación, el prolapso de la membrana nictitante es, quizás, el más visible.

También podemos fijarnos en la elasticidad de la piel. Si estiramos de ella en la zona de la cruz, soltamos y la piel no recupera su posición inicial de inmediato, estamos ante un gato deshidratado. La deshidratación puede aparecer en distintos grados, que es lo que va a determinar su gravedad. Hay que acudir al veterinario.

Los casos leves pueden solucionarse administrando suero oral o subcutáneo. Los graves requieren ingreso hospitalario para suministrar líquidos por vía intravenosa. Por supuesto, hay que averiguar la causa de la deshidratación y tratar. La deshidratación puede llegar a ser mortal.

Síndrome de Haw

Este síndrome se caracteriza por la visibilización de la membrana nictitante en los dos ojos sin que, aparentemente, el gato presente ningún malestar. Puede acompañarse o no de problemas gastrointestinales o parasitarios. De hecho, no se recomienda medicar salvo que la visión se encuentre dificultada.

Sucede en gatos menores de tres años y parece relacionarse con un problema neurológico o vírico que imposibilita mantener este tercer párpado en su sitio. Aunque no revista gravedad, hay que consultar con el veterinario para hacer el diagnóstico diferencial con las otras causas posibles del prolapso de la membrana.

Tumores

Los tumores son una causa poco frecuente de la visualización del tercer párpado. Son melanomas, linfomas, leucemia o carcinomas de células escamosas que aparecen en los párpados y se extienden. El más común, dentro de la baja incidencia de estos tumores, es el adenocarcinoma que afecta a la glándula del tercer párpado.

De ser el caso de nuestro gato, una vez confirmado el diagnóstico el tratamiento pasaría por la intervención quirúrgica. También puede recurrirse a la crioterapia, a la radioterapia o al láser, según decisión del veterinario.

Bibliografía
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Dees, D.D., Schobert, C.S., Dubielzig, R.R. et al. 2015. Neoplasmas del tercer párpado en perros y gatos: un estudio retrospectivo histopatológico de 145 casos. Vet Ophthalmol.