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Mi gato arrastra las patas traseras: causas

 
Por Laura García Ortiz. 13 junio 2022
Mi gato arrastra las patas traseras: causas

"¿Por qué mi gato pierde el equilibrio al caminar?", "¿qué pasa cuando mi gato se arrastra?" o "¿por qué a mi gato le fallan las patas traseras?" son preguntas que algunos cuidadores de gatos se pueden hacer cuando su gato presenta dificultad de movimiento de sus patas traseras y/o presenta ataxia, es decir, incoordinación motora. El origen de estas alteraciones motoras puede ser muy variado, desde algún problema circulatorio o cardíaco que induzca la formación de trombos, pasando por traumatismos y llegando a problemas a nivel de la columna o enfermedades endocrinas. Debido a que puede ser muy grave que un gato comience con estos problemas de movilidad, ante cualquier cambio en la motricidad de tu pequeño felino debes acudir a un centro veterinario para que diagnostiquen y traten el problema lo antes posible.

Si quieres saber por qué tu gato arrastra las patas traseras y cómo ayudarlo, continúa leyendo este artículo de SoyUnGato.

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Tromboembolismo arterial

El tromboembolismo arterial o aórtico es un problema agudo que surge en los gatos como consecuencia de alguna enfermedad cardíaca, como la cardiomiopatía hipertrófica, aunque también puede aparecer como consecuencia de otras enfermedades como el hipertiroidismo, los tumores o las infecciones. Este problema ocurre cuando un trombo produce una obstrucción de una arteria periférica, frecuentemente en la trifurcación de la aorta que irriga los miembros pelvianos y suele afectar a una o ambas de las arterias femorales, aunque también puede aparecer en los miembros anteriores al afectar la arteria braquial o a las arterias mesentéricas o renales.

Es más frecuente que aparezca en machos de edad media de las razas maine coon, persa y mestizos con una enfermedad cardiaca. Esta falta de irrigación conduce a una parálisis de la extremidad o extremidades afectadas, haciendo que el gato arrastre las patas traseras y/o delanteras y camine mal, tenga palidez, incapacidad de regular la temperatura y falta de pulso en la zona.

Tratamiento del tromboembolismo arterial en gatos

La terapia de este trastorno debe ser amplio, tratando la enfermedad que lo ocasiona y el propio trombo en sí. Se debe aplicar fluidoterapia al gato, oxigenoterapia y diuréticos como la furosemida si presenta disnea, así como edema si se encuentra descompensado por su trastorno cardíaco. Para controlar el dolor se utilizan opiáceos como la metadona, la buprenorfina o el fentanilo. En general, será necesaria la hospitalización del gato.

Por último, se utilizarán antitrombóticos para remover el trombo y en determinados casos será necesaria la cirugía.

Traumatismo

Los daños o traumatismos a nivel de la médula espinal o por atropellos, peleas o caídas también producen paraparesia o paraplejia aguda, es decir, que tu gato no pueda mover o mueva muy poco las extremidades posteriores, pero también las anteriores. En estos casos es importante llevar a tu gato al veterinario para que le inspeccionen en busca de hemorragias o daños internos, daños a nivel de los nervios, la médula espinal, roturas de vejiga y roturas de huesos, entre otros procesos que pueden ser muy graves y comprometer la calidad de vida de tu pequeño felino.

Tratamiento de los traumatismos en gatos

El tratamiento en estos casos es conservador. Generalmente, el gato necesitará reposo, en algunos casos cirugías y en otros tratamiento sintomático con fármacos y fisioterapia.

Diabetes mellitus

La diabetes mellitus es una enfermedad endocrina que puede producir una neuropatía diabética, que consiste en el desarrollo de signos de disfunción nerviosa derivados de una hiperglucemia prolongada, lo que conduce a un daño en los nervios. Generalmente, afecta a las extremidades posteriores e induce a una debilidad de los miembros traseros con una marcha plantígrada y atrofia de los miembros pelvianos, lo que hace que el gato arrastre las patas traseras y ande mal. En definitiva, parece que el gato no tiene fuerza en las patas traseras.

Otros signos que pueden indicar que tu gato es diabético son el orinar y beber más de lo normal (síndrome poliuria-polidipsia), aumento del apetito pero pérdida de peso, vómitos, deshidratación y nefropatía y retinopatía de forma mucho menos frecuente.

Tratamiento de la diabetes felina

El tratamiento de la diabetes es dietético y médico. Para empezar, se debe utilizar un pienso para gatos diabéticos basado en una cantidad limitada de hidratos de carbono y la dieta debe ser estricta, de manera que no debes de darle ningún alimento humano o premio con alta cantidad de hidratos de carbono, pues solo empeorará la enfermedad de tu gato.

El tratamiento médico consiste en el uso de insulina para reducir la hiperglucemia que caracteriza a la enfermedad. Se deberán realizar curvas de glucosa e ir vigilando la dosis hasta encontrar la mínima efectiva para controlar la glucemia de tu gato.

Displasia de cadera

Sin duda, esta es otra de las causas más habituales que explican por qué un gato arrastra las patas traseras o camine con torpeza. La displasia de cadera consiste en una incongruencia o mala unión entre los huesos que conforman la articulación de la cadera, es decir, entre el acetábulo y la cabeza del fémur. Esta mala unión conduce a una laxitud articular, lo que permite que la cabeza del fémur se pueda desplazar, inflamando y debilitando la articulación de la cadera. Esto provoca artrosis, cojeras, dolor, osteoartritis degenerativa y atrofia de la musculatura. Todo ello hace que el gato camine raro e incluso cojee o arrastre un poco la pata de la articulación dañada en particular.

Existe una cierta predisposición racial, apareciendo con más frecuencia en el persa, el himalayo, el maine coon, el británico de pelo corto, el siamés, el abisinio y el devon rex.

Tratamiento de la displasia de cadera en gatos

El tratamiento debe realizarse rápido, pues esta enfermedad es degenerativa. El tratamiento dependerá de la gravedad, pero se deben usar fármacos para reducir la inflamación, el dolor y proteger la articulación, como corticoides como la prednisolona, antiinflamatorios no esteroideos y glucosaminoglucanos por su función como precursores de compuestos del cartílago articular dañado.

Por otro lado, la fisioterapia también tiene una gran utilidad, especialmente para fortalecer las patas. La cirugía se realiza en los gatos que no responden a este tratamiento o en los casos más avanzados. Disponemos de los siguientes tratamientos quirúrgicos:

  • Escisión de la cabeza del fémur para crear una fibrosa pseudoarticulación y reducir así el dolor.
  • Osteotomía triple de cadera (OTC), realizando osteotomía de los huesos ilion, pubis e isquion, y liberar al acetábulo a la vez que se reorienta para mejorar la unión entre este y la cabeza del fémur.
  • Prótesis artificiales cuando la enfermedad está demasiado avanzada, eliminando el acetábulo y la cabeza y el cuello del fémur y sustituyéndolos por unos implantes.

Enfermedad de disco intervertebral

Aunque es mucho menos común que en perros, los gatos también pueden sufrir hernias discales como las hernias de Hansen tipo I de cuadro agudo o de tipo II, de carácter más crónico. Estas hernias son un problema a nivel del disco intervertebral, que está compuesto por unas estructuras cartilaginosas con un núcleo gelatinoso y un anillo más duro, que tienen una función amortiguadora y que se localizan entre las vértebras. Cuando se produce un desgarro a nivel del anillo, el núcleo puede empujar hacia fuera presionando los nervios más cercanos o incluso la médula espinal, lo que conduce a un gran dolor en el gato y puede aparecer una parálisis del tercio posterior, además de ataxia, flacidez de la cola e incontinencia urinaria. Por este motivo, es habitual observar una parálisis repentina en gatos, pero solo de las patas traseras, o cojera de alguna de las patas delanteras, dependiendo de la zona afectada.

Tratamiento de la enfermedad de disco intervertebral

Dependiendo de la gravedad de la hernia y la sintomatología asociada, el tratamiento será solo médico con reposo durante al menos 6 semanas y el uso de fármacos corticoides, relajantes musculares y analgésicos o, en los casos más avanzados, será necesaria una operación para solucionar la hernia.

Como has podido comprobar, si tu gato arrastra las patas traseras quiere decir que sufre algún problema, y sin las pruebas pertinentes no es posible conocer la causa exacta. Además, muchos de los problemas que producen esta falta de movilidad necesitan tratamiento farmacológico, una dieta específica y/o fisioterapia, por lo que la visita al centro veterinario es obligatoria. Así mismo, el veterinario que lo trate podrá indicarte cómo fortalecer las patas traseras de tu gato si es posible, por ejemplo con ejercicios o masajes.

Este artículo es meramente informativo, en SoyUnGato.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu gato a un centro veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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Bibliografía
  • Harvey, A., Tasker, S. (Eds). (2014). Manual de Medicina Felina. Ed. Sastre Molina, S.L. L ́Hospitalet de Llobregat, Barcelona, España.

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