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Mi gato no quiere comer y está decaído: causas y qué hacer

 
Por María Besteiros, Auxiliar Técnico Veterinario. 31 enero 2024
Mi gato no quiere comer y está decaído: causas y qué hacer

Los gatos, como cualquier otro ser vivo, son susceptibles de padecer múltiples enfermedades. Algunas manifiestan, desde el primer momento, signos clínicos específicos que facilitan el diagnóstico. Pero lo más normal es que la sintomatología sea inespecífica, es decir, consista en una serie de síntomas que se van a presentar de la misma manera en muy distintas patologías. Lógicamente, esto complica el diagnóstico e incluso puede llevarnos a tardar en buscar asistencia veterinaria.

Uno de estos signos clínicos que no nos dicen qué enfermedad esconden es la anorexia o pérdida de apetito. Otro es el decaimiento. ¿Tu gato no quiere comer y está decaído? Hablamos de causas y qué hacer en este artículo de SoyUnGato.

Incapacidad física para comer

Cuando detectamos alguna anomalía en nuestro gato, como puede ser que deje de comer, coma menos o esté más parado de lo habitual, lo primero que debemos hacer es observarlo y examinarlo. En ocasiones, la inapetencia puede tener una explicación sencilla, como es algún problema en la boca o a la hora de tragar.

Estas dificultades no solo impiden al gato comer con normalidad, sino que, al sentir dolor, estará más tiempo descansando, más esquivo, incluso agresivo si queremos manipularlo, etc.

Algunas de las causas que pueden explicar por qué mi gato no come y está decaído por incapacidad física son:

  • Gingivitis.
  • Periodontitis.
  • Neoplasias.
  • Cuerpos extraños.
  • Fracturas mandibulares.

Sobre todo la gingivitis y la periodontitis son enfermedades relativamente comunes. En estos casos, es probable que al gato le huela mal la boca, hipersalive, se frote con las patas las encías, adelgace o tenga el pelaje en mal estado porque no es capaz de limpiarse bien.

Qué hacer

Es importante que contactemos con el veterinario. Un gato que no come y está decaído puede acabar por deshidratarse, sobre todo si es especialmente vulnerable por edad o condición. Por no hablar de que estará pasando dolor. Lógicamente, el tratamiento dependerá de la causa que diagnostique el veterinario.

Lo mismo sucede si lo que le pasa al animal es que tiene dificultades para tragar. Este problema suele verse en las rinotraqueítis, infecciones víricas muy contagiosas y extendidas que provocan otros signos clínicos, como la fiebre, la secreción nasal y ocular o la tos. Puede cursar tan leve que se cure sola o tan grave que implique un fatal desenlace. Si hay dificultad para tragar, anorexia y decaimiento, debemos hablar con el veterinario.

Dolor

Los gatos suelen disimular bien los signos de enfermedad, por eso no siempre es fácil darnos cuenta de que están enfermos o lo hacemos ya con la patología avanzada. Cuando experimentan dolor, no es raro que nos pase desapercibido, pues las señales pueden ser poco llamativas. Aquí te explicamos los "Signos de dolor en gatos".

Un gato dolorido que no quiere comer y está decaído puede:

  • Estar más tiempo quieto y escondido.
  • Rechazar la interacción social.
  • Comer menos o dejar de hacerlo.
  • No jugar ni subir a lugares elevados, etc.

El dolor tiene diferentes causas, como un golpe o una enfermedad degenerativa, por ejemplo, la artrosis. Debemos fijarnos en si muestra algún otro signo clínico. Junto con su historia clínica, su edad o sus circunstancias vitales, será lo que ayude al veterinario a llegar a un diagnóstico y ofrecernos un tratamiento.

Mi gato no quiere comer y está decaído: causas y qué hacer - Dolor

Enfermedades gastrointestinales

¿Tu gato no quiere comer y está decaído y tiene diarrea, vómitos o descomposición? Es una sintomatología que se puede asociar a trastornos gastrointestinales. Las causas pueden ser:

  • Infecciones.
  • Cambios de comida bruscos.
  • Ingesta de alimentos en mal estado o tóxicos para él, como algunas plantas, etc.
  • Si siente malestar a nivel digestivo, el gato puede rechazar comer y encontrarse decaído.

Si nuestro ejemplar es adulto y sano, podemos esperar 24 horas a que mejore. Si no lo hace o empeora, debemos consultar con el veterinario. En cambio, si es un gatito, un anciano o un gato que ya padece alguna enfermedad, lo mejor es no esperar y hablar ya con el profesional.

Otras de las causas que explican por qué mi gato no quiere comer y está decaído y tiene diarrea y vómitos son:

  • Bolas de pelo: otro trastorno digestivo común que puede provocar anorexia, molestias digestivas, vómitos, etc., son las conocidas (y temidas) bolas de pelo. Como los gatos se autoacicalan, tragan mucho pelo, sobre todo durante los periodos de muda. Este pelo que ingieren puede llegar a formar bolas tan consistentes que no consigan eliminarlas por sí solos e incluso provoquen, además de problemas digestivos, una obstrucción intestinal. En el siguiente artículo de SoyUnGato te hablamos de las "Bolas de pelo en gatos: qué son y cómo expulsarlas".
  • Parásitos intestinales: hay otro problema digestivo que puede hacer que los gatos estén decaídos, sin apetito y, en general, con molestias digestivas, como la distensión abdominal y la diarrea. Se trata de los parásitos intestinales, que afectan más a los gatitos de corta edad.

Qué hacer si mi gato está decaído y no come por problemas gastrointestinales

El ejercicio, una dieta rica en fibra, la adición de malta y una buena hidratación ayudan al tránsito digestivo. Si, además, cepillamos con regularidad al gato para evitar que trague demasiado pelo, estaremos previniendo y contribuyendo a la eliminación de estas bolas. Pero si no funciona o el estado del gato empeora, es imprescindible acudir al veterinario.

Para prevenirlos, conviene pautar un calendario de desparasitaciones con el veterinario, teniendo en cuenta las características del gato y sus condiciones de vida. Aunque no tenga acceso al exterior, la desparasitación también está indicada. Si sospechamos que nuestro gato tiene parásitos (a veces es posible verlos en las heces, el vómito o alrededor del ano), debemos acudir al veterinario para que nos recete el antiparasitario más adecuado.

Aquí tienes la "Guía completa para desparasitar a un gato".

Enfermedades sistémicas

Con enfermedades sistémicas nos referimos a aquellas que afectan a todo el organismo. Aunque su origen esté en un órgano, como puede ser el hígado o los riñones, sus consecuencias acaban por afectar a todo el cuerpo. Por ejemplo, la enfermedad renal, muy habitual en los gatos, puede comenzar con signos clínicos inespecíficos, como:

  • Vómitos ocasionales.
  • Adelgazamiento.
  • Mal aspecto del manto.
  • Decaimiento o disminución del apetito, todos ellos signos compartidos con otras enfermedades.

Muchas veces los gatos con esta sintomatología son ya mayores y su estado se atribuye a su edad, interpretándose como inevitable, lo que retrasa todavía más el diagnóstico. Pero, si tu gato no quiere comer y está decaído y vomita o cualquier otro de los signos que hemos mencionado, no esperes. Contacta con el veterinario.

Un sencillo análisis de sangre nos puede dar mucha información y detectar de forma temprana esta y otras enfermedades, como las que afectan al hígado, a la tiroides, la diabetes, etc. Lógicamente, el tratamiento dependerá de la causa y de la sintomatología.

Mi gato no quiere comer y está decaído: causas y qué hacer - Enfermedades sistémicas

Infecciones

En este apartado vamos a resaltar una infección de gravedad que puede afectar a los gatos y que explica por qué los gatos dejan de comer, sobre todo durante sus primeros meses de vida, cuando todavía no están vacunados, y que puede aparecer de forma muy inespecífica.

Si te preguntas por qué mi gato bebé no quiere comer y está decaído, podría estar afectado de parvovirosis. Otros signos de alarma son:

  • La fiebre.
  • Los vómitos.
  • La diarrea con sangre.

Ante la mínima sospecha, hay que acudir al veterinario. Al ser una enfermedad vírica no hay un medicamento que la cure, pero sí tratamiento que debe iniciarse lo antes posible.

Otras infecciones que afecten al sistema digestivo o al respiratorio, como la rinotraqueítis de la que ya hemos hablado, pueden empezar con anorexia y apatía. La leucemia y la inmunodeficiencia felinas, que atacan al sistema inmune, son otras infecciones que podrían comenzar de esta manera.

Es importante vacunar a los gatos, desparasitarlos, acudir a revisiones y visitar siempre lo antes posible al veterinario cuando detectemos alguna anomalía, sobre todo si nuestro ejemplar se incluye en un grupo vulnerable.

Tumores

El cáncer puede afectar al apetito del gato y a su estado anímico de diferentes maneras. En primer lugar, pueden aparecer masas en el interior de la boca, como hemos visto, que dificulten la ingesta. Pero un tumor en cualquier otra parte del cuerpo también puede desencadenar esta sintomatología inespecífica, ya que va a deteriorar la salud general del gato. A continuación puedes consultar "Cómo alimentar a un gato con cáncer".

Los tumores se diagnostican más en animales de edad avanzada. A veces, si están en la boca o en la piel, podremos ver un bulto, pero también pueden crecer en el interior del organismo, con lo que la manera de diagnosticarlos será acudir al veterinario para que realice las pruebas necesarias, como analíticas de sangre, ecografías o radiografías.

El tratamiento puede ir desde la extirpación hasta el uso de la quimio o la radioterapia. El pronóstico dependerá de su tipo, extensión, condiciones del gato o momento de inicio del tratamiento.

Estrés

Pero no solo las enfermedades físicas pueden afectar al apetito y al ánimo del gato. Al ser animales muy sensibles a los cambios, son fácilmente estresables. Esto quiere decir que llevarlos al veterinario, trasladarlos a un nuevo hogar, hacer obras en casa, cambiar el mobiliario, introducir un nuevo miembro de la familia o recibir una simple visita pueden desencadenar estrés en ellos.

Cuando se mantiene en el tiempo, no es extraño que tu gato no quiera comer y esté decaído. También puede:

  • Esconderse.
  • Estar agresivo.
  • Comer más cantidad (al contrario).

Si tenemos claro cuál ha sido el desencadenante, debemos intentar restablecer la vida anterior del gato para que recupere el equilibrio. Si desconocemos el origen del estrés, antes de pensar en un problema psicológico, conviene que el veterinario examine al animal para descartar que sufra alguna enfermedad. Solo entonces podremos empezar a trabajar la parte psicológica. Un etólogo puede ayudarnos.

Un gato también puede dejar de comer y estar apático por tristeza o depresión, por ejemplo, tras la muerte de su cuidador o de un compañero de casa. Igualmente, hay que seguir los pasos explicados para el estrés. No dudes en consultar cómo relajar a un gato estresado en el siguiente vídeo de SoyUnGato.

Este artículo es meramente informativo, en SoyUnGato.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu gato a un centro veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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