gato-que-se-le-cae-el-pelo

Fuera de los períodos normales de muda, nuestro gato no debería perder pelo ni, mucho menos, mostrar calvas o zonas alopécicas. Por lo tanto, si detectamos falta de pelo, estamos ante un problema de salud.

Las causas de la pérdida de pelo son numerosas y tienen un origen tanto físico como psicológico. Veamos en detalle cuales son las causas más comunes que provocan la caída del pelo de un minino ¿Preparad@?

Causas comunes de la caída de pelo en gatos

Un gato puede perder pelo tanto por causas físicas como por desórdenes psicológicos. Así, podemos encontrar zonas alopécicas de mayor o menor extensión en cualquier parte del cuerpo.

Además, no es extraño que estas regiones acaben mostrando la piel dañada, con heridas, engrosamiento o hiperpigmentación, es decir, oscurecimiento, sobre todo si permitimos que el problema se cronifique.

Por lo tanto, si descubrimos que a nuestro gato se le está cayendo el pelo, hay que acudir al veterinario. Diferentes parásitos, como hongos, ácaros o pulgas, además de problemas psicológicos, pueden estar detrás de esta caída patológica del pelo.

¿Cuándo es preocupante la caída del pelo?

Fuera de la muda, en la que el gato va a perder más cantidad de pelo, siempre hay que consultar con el veterinario. Es importante obtener un diagnóstico y tratar. No solo para impedir que avancen las lesiones, sino porque algunas causas de alopecia son contagiosas. Tratando a tiempo reducimos el riesgo de contagio, que incluso puede afectar a las personas.

gato-con-calva-en-el-pelo-de-la-cabeza

Tiña o dermatofitosis

La tiña es una de las enfermedades más temidas de las asociadas a los gatos. La causa un hongo, generalmente Microsporum canis, que se alimenta de queratina, una proteína que forma las capas más externas de la piel. Los perros, los conejos, las cobayas e incluso los humanos pueden contagiarse.

Es frecuente en gatos jóvenes, adultos desnutridos o enfermos con el sistema inmunitario debilitado o inmaduro. El cuadro clínico es variable y depende de las características del hongo y del gato. En algunos no hay síntomas, mientras que otros manifiestan inflamación y una lesión típica que consiste en zonas alopécicas redondeadas y descamación.

Puede haber picor. La alopecia también se presenta en un patrón irregular y de mayor extensión. Otros síntomas son los granulomas, masas esféricas que ocasiona el sistema inmunitario, las pápulas o los granos. Al diagnóstico se puede llegar utilizando la lámpara de Wood o mediante un cultivo. Se trata con antifúngicos orales o tópicos.

Dermatitis alérgica por picadura de pulga o DAPP

La DAPP se produce cuando el gato reacciona a componentes de la saliva de las pulgas. Suele aparecer por primera vez en gatos de tres a seis años. Los síntomas normalmente se agudizan en las épocas más cálidas del año en las que la población de estos parásitos es más elevada. Es frecuente que los síntomas sean cada vez más graves.

La afectación típica es la zona lumbosacra, es decir, la del final del lomo, y el cuello, aunque puede extenderse a periné, abdomen o ambos costados. Esta distribucion es la que ayuda a orientar el diagnóstico, ya que no siempre se consigue localizar las pulgas o sus restos.

El gato se lesiona la piel al rascarse, provocando enrojecimiento, alopecia, heridas, engrosamiento y oscurecimiento, etc. El tratamiento pasa por evitar al máximo la presencia de pulgas.

Atopía felina

Se trata de una reacción alérgica que parece deberse al contacto con pólenes, polvo, moho, etc. Es más frecuente en gatos menores de tres años. La sintomatología es variable. Podemos encontrar alopecia, erosiones y, sobre todo, picor.

También pueden aparecer síntomas respiratorios, como tos, estornudos o ruidos respiratorios, y conjuntivitis. La atopía puede diagnosticarse por exclusión de otras patologías. Se trata con corticoides, fármacos para controlar el picor o inmunomoduladores que inciden sobre el sistema inmunitario.

También puede buscarse el alérgeno desencadenante para desarrollar una inmunoterapia, que consiste en confeccionar una vacuna para, paulatinamente, desensibilizar al gato del componente que le provoca la reacción. En gatos faltan estudios al respecto.

Sarna notoédrica

Esta sarna está causada por un ácaro llamado Notoedres cati. Afecta normalmente a la cabeza, pero puede verse en otras localizaciones como las patas delanteras o la zona perineal. Se caracteriza por un intenso picor y lesiones en la piel, que se muestra engrosada, sin pelo y con costras.

Se diagnostica atendiendo a la sintomatología y observando el ácaro al microscopio, en el material de un raspado cutáneo. Es una enfermedad contagiosa que podría llegar a transmitirse a las personas, aunque de forma leve. Se trata con acaricidas.

Dermatitis por malassezia

La malassezia es una levadura que habita de manera normal en la piel y en las mucosas de los gatos. Cuando se produce en estas un desequilibrio, como una dermatitis o algún problema cutáneo, la malassezia puede proliferar en exceso, sobre todo en zonas de pliegues.

Este incremento de su población provoca más o menos picor y lesiones de mayor o menor gravedad, que suelen derivar en alopecia, descamación y enrojecimiento. Puede haber mal olor y, sin tratamiento, la piel acaba por engrosarse y oscurecerse.

Tomando una muestra puede descubrirse este parásito con el microscopio. El diagnóstico se confirma si su número es muy elevado y hay respuesta al tratamiento. Este puede consistir en baños, pomadas o antifúngicos orales.

Alopecia psicógena felina

En este caso, la pérdida de pelo la produce el propio gato, que se lo arranca en un exceso de autoacicalamiento y lamidos. La piel se aprecia, en principio, sana. La alopecia se presenta en cualquier parte del cuerpo a la que el gato se llegue con la boca.

Sobre todo se observa en los costados, en las extremidades posteriores o en la región perineal. La causa de que el gato adopte esta conducta es el estrés o la ansiedad. Este cuadro puede desencadenarse por muy diferentes causas, como cambios en su hogar o familia. Por ejemplo, una mudanza o la llegada a casa de un nuevo miembro.

Como en cualquier otra causa psicológica, para diagnosticarla antes hay que descartar un origen físico. Se trata modificando las circunstancias vitales que han desencadenado el estrés e incluso puede recurrirse a fármacos con efecto tranquilizante.

Efluvio telógeno

El efluvio telógeno es otro de los procesos que se relacionan con el estrés. Cuando este se prolonga o es muy intenso, puede llegar a interrumpir el ciclo normal del pelo. Tras superar este período, lo que ocurre es que se reinicia la formación del pelo nuevo, a la vez que se elimina, de golpe, todo el antiguo.

Esto sucede entre uno y tres meses después del suceso que ha desencadenado el estrés. La consecuencia es una alopecia más o menos extensa. Al diagnóstico suele llegarse por descarte o tras examinar la historia clínica del gato. No es necesario prescribir ningún tratamiento.

Alopecia simétrica idiopática felina

Un gato con este tipo de alopecia pierde pelo de manera simétrica y en la zona abdominal, lo que incluye axilas, vientre, periné y cara interna de patas traseras. La piel se ve sana y los pelos no están rotos, al contrario de lo que sucede en la alopecia psicógena.

Se sospecha que el origen de esta alopecia se encuentra en una alteración endocrina. Buena parte de los gatos afectados pueden experimentar mejoría con la administración de hormonas.

¿Cómo evitar que a mi gato se le caiga el pelo?

Aunque todo depende de la patología que esté provocando la caida excesiva del pelo, a niveles generales estos consejos pueden ayudarle a prevenir que pierda pelo.

  • Desparasitación regular y adaptada a las condiciones de vida y características del gato.
  • Tratamiento precoz de cualquier alteración cutánea que descubramos.
  • Enriquecimiento ambiental, que consiste en proporcionarle al gato un entorno en el que pueda desarrollar su naturaleza, con espacio al que trepar, sitios para esconderse, ejercitarse, jugar, etc. Y dedicarle tiempo.
  • El control del estrés, además de un ambiente enriquecido, implica ofrecer un entorno seguro, tranquilo y confortable. Si tenemos dudas debemos consultar con expertos en conducta felina o etólogos.
  • Por supuesto, una alimentación de calidad y los cepillados regulares contribuyen a la salud capilar y son factores a tener siempre en cuenta.

Bibliografía
Bardagí, Mar y Ordeix i Esteve, Laura. 2016. Dermatitis atópica felina. Portal Veterinaria.
Rejas, Juan. 2003. Dermatología Clínica Veterinaria. dermatologiaveterinaria.unileon.es

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí