gato-rascandose

Todos sabemos lo molestas que son las pulgas, ya que no solo afectas a nuestros mininos sino que también pueden propagarse por nuestro hogar provocando una gran infestación.

Y no solo pueden traer consigo otros problemas como enfermedades virales o bacterianas, sino que también pueden provocar reacciones alérgicas en nuestros gatos, conocidas cómo DAPP (dermatitis alérgica por picadura de pulga). Veamos en detalle en qué consisten y cómo tratarla.

¿Qué es una pulga?

Es importante conocer qué clase de parásito es la pulga y su ciclo de vida, puesto que a pesar de ser complejo, el entenderlo nos puede resultar de gran ayuda a la hora de evitar infestaciones.

La pulga es un insecto parásito y hematófago, esto último quiere decir que se alimenta de la sangre de los animales que infesta. Las pulgas tienen una estructura corporal que les permite permanecer en el pelaje de sus hospederos sin problemas: carecen de alas, son aplanadas de los costados, y poseen patas muy largas para poder saltar a distancias considerables.

La pulga que encontramos en gatos y perros es la más común, y se divide en dos especies: Ctenocephalides canis y Ctenocephalides felis, cada una afecta respectivamente a perros y a gatos; sin embargo, algo que resulta curioso, es que los gatos tienden a infestarse más con la pulga de los perros (Ctenocephalides canis).

gato-con-prurito

¿Qué es la dermatitis alérgica y cómo la produce la pulga?

La dermatitis es un padecimiento cutáneo multifactorial, esto quiere decir que puede ser provocada por muchas cosas, como hipersensibilidades, enfermedades autoinmunes o la presencia de los mismos ectoparásitos, como lo son las pulgas.

Se presenta una inflamación en la piel, generalmente en las regiones del dorso, los costados y la base de la cola, sin embargo, la distribución de las lesiones puede ser bastante generalizada. También es posible observar un prurito bastante pronunciado, lo que provocará que nuestro gato se rasque continuamente, en ocasiones llegando incluso a autolesionarse por un rascado o mordisqueo excesivo.

Un gato infectado con pulgas no necesariamente presentará alergia a la picadura de la pulga (DAPP). La picadura de la pulga es, en efecto, la causante de la alergia a causa de su saliva, pero la saliva al entrar en un determinado organismo es la que puede generar una respuesta alérgica, debido a los antígenos que en ella se encuentran, despertando los signos de una dermatitis.

Por esta misma razón, un gato que no es alérgico a la picadura de pulga, no presentará una reacción exagerada a la picadura de pulga. Sin embargo, es importante mencionar que una infestación grave de pulgas en un gato no alérgico también puede provocar problemas en la piel debido a un constante rascado, cosa que puede llegar a lesiones que requieran atención veterinaria.

gato-con-dermatitis-en-la-cabeza

Síntomas de la DAPP

Los signos de la dermatitis alérgica por picadura de pulga suelen ser bastante aparentes, y tampoco suelen ser demasiado graves, de modo que no llegan a ser problemas sistémicos.

Signos:

  • Inflamación del tejido cutáneo.
  • Pápulas costrosas (usualmente en el dorso).
  • Alopecia secundaria (algunas veces simétrica).
  • Ruptura del pelo.
  • Granuloma en ciertos casos.
  • Descamación

La DAPP suele provocar comezón o molestia al animal, esto conlleva a un constante rascado. Cuando un problema de este tipo no se trata a tiempo, nuestro animal será más propenso a presentar alopecia por el mismo rascado o lamido, y posibles heridas en la piel.

Las costras generadas por la DAPP pueden ser removidas por la fricción y dejar la dermis expuesta; se trata de un problema indeseable debido a que le pueden traer, no solo más dolor, sino posibles infecciones que agraven la dermatitis alérgica.

¿Cuál es el tratamiento para la DAPP?

El tratamiento de la dermatitis alérgica por picadura de pulga empieza con tratar el origen del problema: la pulga. La desparasitación es crucial si queremos evitar que el problema se siga prolongando.

Muy al contrario de lo que se cree, las pulgas prefieren un huésped limpio y bien nutrido, por lo que a pesar de mantener una buena higiene y una vida saludable, las pulgas pueden presentarse de igual modo.

La reacción inmunológica se produce al momento de la picadura, entonces mientras haya pulgas en nuestro gato, este no dejará de presentar los signos. Al notar los signos que ya se an descrito, es imprescindible llevar a nuestra mascota a una clínica u hospital veterinario.

Él nos recetará un antiparasitario específico para pulgas que deberá ser de aplicación tópico, y nos recomendará un sistema de control para aplicarlo en el ambiente donde vive nuestro gato; las pulgas son parásitos que se adueñan, no solo de los gatos, sino también del lugar que estos habitan, los huevos de pulgas y las mismas pulgas pueden ir a parar en las camas, sillones, e incluso debajo y en los tapetes o alfombras.

Hhay que poner especial atención al control ambiental de pulgas dentro del hogar, mientras no lo hagamos, el problema persistirá. Junto con el tratamiento parasitario ambiental y el del gato, el médico veterinario también podrá recetar algo para el prurito, el cual suele requerir una terapia prolongada.

Bibliografía:
Bowman, D.. (2011). Gerorgis Parasitología para Veterinarios. Barcelona, España: Elseviers Saunders