¿Por qué vomita mi gato? Causas y tratamiento

El vómito en los gatos es un hecho recurrente, pero no por ello debemos restarle importancia, ya que si tu minino vomita significa que algo no va bien en su organismo. Sus causas pueden ser muy variadas, pudiendo abarcar desde una alergia alimentaria hasta un trastorno conductual, como el estrés, o una enfermedad subyacente.

Te mostramos las principales causas por las que un gato vomita espuma, bilis o incluso comida o pelo, para que puedas aplicar la mejor solución y cuidar así de su salud ¿Preparad@?

¿Por qué vomitan los gatos?

En líneas generales, podemos afirmar que si el vómito es un hecho habitual en tu minino es muy probable que la causa provenga de su dieta. Las proteínas que recibe son de baja calidad (de sobras de mataderos) y, en consecuencia, difíciles de digerir, es alérgico a alguno de sus compuestos o su alimentación dista de ser variada.

En otras ocasiones, el origen reside en los componentes de los premios o snacks que le ofreces. Fíjate en su etiqueta. Es probable que halles etoxiquina, propilenglicol, emulsificantes o surfactantes, entre otros aditivos y conservantes nada saludables. La leche de vaca no es adecuada para los felinos al carecer su páncreas de la lactasa para descomponer la lactosa.

Causas digestivas que provocan vómito

En este apartado hallamos los siguientes factores como desencadenantes de los vómitos:

  • La hipersensibilidad alimentaria. Tu gato es alérgico o intolerante a algún ingrediente de su dieta. Deberás aplicarle una dieta de exclusión con un pienso hipoalergénico de proteína hidrolizada durante 2 meses, siempre bajo la supervisión del veterinario.
  • Inflamación intestinal. La gastritis, enteritis, colitis o el sínrome de intestino irritable forman parte de este grupo para cuyo diagnóstico son precisas una ecografía y una biopsía. Si se cronifica puede llegar a desembocar en un linfoma que también cursa vómitos.
  • Linfoma intestinal. Se clasifica en de células grandes (más agresivo y letal) y de células pequeñas (de mejor diagnóstico).
  • Infecciones. Los virus, parásitos y bacterias pueden provocar el vómito del gato que suele estar acompañado de heces pastosas y de muy mal olor.
  • Pancreatitis. El páncreas del felino puede llegar a segregar menos lipasa, proteasa y amilasa de las necesarias derivando en una pancreatitis crónica o aguda de bajo perfil. La recomendación se concreta en añadir enzimas digestivas a su comida. En poco tiempo apreciarás la mejoría.
  • Colangitis. Se trata de la inflamación de las vías biliares con afección del hígado.

Dado que el esófago de los felinos es horizontal, en lugar de vertical, es posible presentar varias de estas causas al mismo tiempo. En la denominada triaditis tu gato puede padecer inflamación intestinal, pancreatitis y colangitis simultáneamente complicando su abordaje médico.

vómito-de-gato

Causas no digestivas que provocan vómito

Por su parte, podemos considerar como causa no digestiva la concurrencia de alguna de estas situaciones:

  • Enfermedad renal crónica. ¿Sabes que 1 de cada 3 gatos de más de 10 años, y 1 de cada 12 de más de 15 la padecen? El riñón es incapaz de depurar la orina y causa irritación gástrica, náuseas y vómitos.
  • Hipertiroidismo. Esta alteración metabólica es usual en los gatos de más de 7 años. El exceso de la hormona tiroidea provoca vómitos, además de pérdida de peso pese al buen apetito.
  • Diabetes. Los vómitos intermitentes son un síntoma conocido de la diabetes junto al incremento de la frecuencia en la micción y del apetito y la anorexia, entre otros.
  • Envenenamiento. Si los vómitos son agudos (repentinos) es muy probable que se deban a la ingesta de plantas, herbicidas, productos de limpieza, cuerpos extraños como cuerdas o de pesticidas. Cuando un gato come plantas denota cierta necesidad de ingerir alimentos crudos. Por ello, te recomendamos contar siempre con catnip o hierba gatera en casa.
  • Tricobezoares. El continuo acicalamiento de los gatos y su lengua rugosa favorecen la ingesta diaria de pelos. Sin embargo, su sistema digestivo está adaptado a esta situación y suelen deshacerse de ellos a través de las heces con normalidad. Si aprecias pelos en su vómito toma nota de lo que te explicamos a continuación.

Las bolas de pelo también provocan vómitos

Si detectas pelos en su vómito puede deberse a:

  • Tu mascota ingiere más pelos de los que su cuerpo tolera. Su motilidad intestinal es incapaz de librarse de todo el pelo ingerido. Deberás ayudarle a hacerlo proveyéndole de más fibra en su dieta, malta para gatos o hierba gatera.
  • Tu mascota ingiere más pelo del que debiera. Un trastorno del comportamiento como el estrés, las alergias, el picor o el dolor en una parte de su anatomía pueden explicarlo. Consultarlo con el veterinario resulta lo más acertado.

¿Cuándo acudir a la consulta veterinaria?

No solo has de atender a la presencia de pelos en su vómito, sino también a su frecuencia o a la concurrencia de otros síntomas. En este sentido, podemos afirmar que las bolas de pelo no son la causa de los vómitos si se cumple alguno de estos requisitos:

  • Tu mascota vomita más de 2 veces al mes o varias veces seguidas en un mismo día o en días consecutivos.
  • Tu gato tiene más de 7 años y ha comenzado a vomitar de un tiempo a esta parte sin motivo aparente.
  • Observas otros síntomas como pérdida de peso, inapetencia, apatía, diarrea o que bebe y orina con mayor asiduidad.
  • Le has ofrecido malta pensando que era por bolas de pelo y sigue vomitando.

La regurgitación

Aunque pueda parecerte lo mismo, la regurgitación se distingue del vómito en que el pienso está entero y es expulsado sin arcadas. Suele deberse a la ansiedad o a la ingesta sin masticación por la competencia entre gatos. Ante el temor a quedarse sin su comida la devora sin masticar.

Para evitarlo asegúrate de que cada minino está en una estancia distinta, cierra la puerta mientras estén comiendo, proporciónales un mínimo de 20 minutos para comer y recurre a los difusores de feromonas para rebajar el estrés entre ellos. Las comidas frugales y sucesivas a lo largo del día ayudan a controlar el vómito.

En otras ocasiones, la regurgitación puede tomar la textura de una especie de espuma blanca. Se trata del ácido clorhídrico que tu gato segrega ante una rutina alimentaria ya establecida. Retrasar la hora de comer, ya aprendida, hace que su organismo se ponga a trabajar, al no haber ingerido ningún alimento deberá vomitarlo para evitar la irritación.

Apuesta por los aperitivos

Para mantener a raya estas situaciones lo idóneo es ofrecerle algo que mordisquear antes de comer. Si por algún motivo debes retrasar su hora de comer, con ese snack tu gato podrá engañar a su estómago sin que los vómitos hagan acto de presencia. Igualmente, las comidas en pequeña cantidad y frecuentes constituyen una inteligente táctica para mitigarlos.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí