Gata-preñada

Habitualmente, la preñez de las gatas transcurre con normalidad y sin incidencias. Pero para asegurarnos de que resulte exitosa y concluya con el nacimiento de una camada sana, es importante que tengamos en cuenta unos cuidados básicos.

La alimentación adecuada a esta etapa o las revisiones veterinarias ayudan a la gata a prepararse para esta etapa y contribuyen al buen desarrollo de sus gatitos. A continuación explicamos los consejos fundamentales durante el período de gestación.

Qué saber sobre la gestación de las gatas

Lo primero que debemos saber es que la preñez en los gatos domésticos dura unos dos meses. El celo se prolonga casi todo el año y se relaciona con los períodos de más luz solar. Esto significa que una vez los días comiencen a alargarse, las gatas podrán quedarse preñadas y los gatitos vendrán al mundo dos meses después.

Lógicamente, los nacimientos continuarán los dos meses siguientes a la conclusión del período de mayor incidencia solar. Pocos cambios se van a poder percibir en una gata gestante. Es normal que no se revele la gestación hasta las últimas semanas, en las que detectaremos un aumento del tamaño del abdomen y de las mamas.

Estas además pueden segregar leche. También es posible que notemos que la gata come más. Si sospechamos que nuestra gata puede estar esperando gatitos, debemos acudir al veterinario. El profesional nos pautará visitas de seguimiento y podrá ayudarnos a despejar todas las dudas que nos surjan sobre este período, el parto o la posterior crianza.

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¿Se debe vacunar a una gata gestante?

Lo ideal sería que una gata antes de gestar estuviese correctamente vacunada. De esta manera la protegemos tanto a ella como a sus gatitos. Los anticuerpos contra enfermedades que tenga la gata se van a transmitir a su descendencia.

Por eso es importante que estos estén lo más elevados posible. Por otra parte, este período no es el más adecuado para administrar vacunas. Solo el veterinario puede decidir poner alguna tras valorar las ventajas y los inconvenientes.

Desparasitación de las gatas gestantes

Es muy habitual que los gatitos contraigan parásitos intestinales a través de su madre. De ahí que una buena desparasitación interna previa a la gestación esté más que recomendada. Igualmente, parásitos externos como las pulgas, si afectan a la madre, también podrán picar a sus gatitos. Y su único problema no son las picaduras.

Estos insectos pueden transmitir enfermedades y otros parásitos internos. En el caso de que desconozcamos si la gata está desparasitada, nunca tenemos que darle ningún producto por nuestra cuenta. Algunos antiparasitarios podrían no ser seguros durante la gestación. Será el veterinario quien nos prescriba uno adecuado para este estado.

Alimentar a la gata gestante

Las necesidades de la gata aumentan durante la gestación, sobre todo las de proteínas y calorías. Por eso es necesario que cambiemos su dieta por otra que pueda cubrir sus nuevos requerimientos. El cambio siempre tiene que hacerse de manera paulatina para evitar problemas digestivos.

Si la gata se alimenta con pienso o con comida húmeda o deshidratada, se recomienda darle la variedad formulada para gatitos desde el destete hasta el año. En cambio, si le ofrecemos comida casera, es importante que contactemos con un veterinario especializado en nutrición para que nos ayude a diseñar una dieta correcta. No se trata solo de aumentar la cantidad.

Hay que confeccionar un menú que asegure el desarrollo de los fetos y una buena producción de leche, ya que el cambio en el menú debe mantenerse hasta el destete. Por otra parte, con una alimentación de calidad no hay que añadir ningún suplemento. De hecho, estos solo puede prescribirlos el veterinario.

Manejo veterinario de la gata gestante

En cuanto sospechemos que la gata está preñada, es buena idea visitar al veterinario. Este profesional nos puede confirmar la gestación y nos pautará las visitas de seguimiento necesarias. De esta manera controlará el desarrollo de los gatitos y, haciendo una eco o radiografía, nos dirá aproximadamente cuántos son.

También nos proporcionará una fecha de parto probable. Cualquier signo que nos preocupe, como un manchado, fiebre, pérdida del apetito, etc., tiene que ser consultado con este profesional. Además, aunque los partos suelen transcurrir durante la noche sin ninguna incidencia, debemos tener a mano un teléfono de urgencias veterinarias.

Además, antes del gran día, el veterinario puede resolver todas nuestras dudas y explicarnos a qué signos debemos prestar atención o qué maniobras básicas es necesario que aprendamos a realizar de cara al parto.

Cuidados de una gata gestante

La gata va a seguir con su vida normal prácticamente durante toda la gestación. Además de los cuidados que hemos mencionado es siempre conveniente evitarle cualquier estrés. En el caso de identificar este problema hay que actuar. Puede ayudarnos un veterinario especializado en conducta felina o un etólogo.

Si la gata convive con otros animales puede ser buena idea prepararle un nido en un lugar aislado a donde no dejemos que acceda ninguno. Una gata puede reaccionar con agresividad si se acercan a su camada, aunque se trate de un animal con el que ha convivido sin problema hasta el momento. Por eso es mejor minimizar la posibilidad de exposición.

También debemos evitar los juegos bruscos, sobre todo durante las últimas semanas. Cuando hablamos de nido o caja de parto nos referimos a cualquier lugar donde dispongamos toallas o empapadores en preparación para el parto y las primeras semanas de crianza. Por supuesto, la gata siempre tiene que tener a su disposición agua fresca y limpia.

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