Razas de gato braquicéfalas

Los gatos persas, exóticos de pelo corto, birmanos e himalayos comparten una particular morfología craneal. Su estructura facial es más corta y ancha que la del resto de razas felinas. En consecuencia, su conducto nasolacrimal es más reducido, lo que comporta ciertos inconvenientes para su bienestar.

Esta circunstancia desencadena ciertos inconvenientes, siendo el síndrome braquicéfalo o enfermedad obstructiva congénita de las vías respiratorias superiores el más severo. En las siguientes líneas ahondamos en los síntomas y en el tratamiento de dichas anomalías.

Gatos braquicéfalos, razas y características

Los felinos de cara plana deben sus peculiares rasgos a la selección genética, fruto de la crianza selectiva que históricamente ha perseguido fines puramente estéticos. De hecho, los gatos persas son mundialmente apreciados y se ha recurrido a ellos para crear multitud de razas con su particular impronta dulce y afectuosa.

Sin embargo, a tenor de las patologías respiratorias y de los problemas asociados a ellas que padecen estos ejemplares muchos expertos coinciden en que debería limitarse su crianza y selección.

Veamos cuales son las principales razas de gatos braquicéfalos y sus principales características.

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El gato persa

Mundialmente conocido y querido por su tierna mirada, el persa es un gato de líneas compactas y de pelo largo y denso. Se cree que procede del cruce del Angora turco con el gato de Pallas, oriundo de la actual Irán.

Su característica belleza reside precisamente en su cara chata y en sus grandes ojos, que resultan muy expresivos. Al tratarse de una raza braquicéfala no debes descuidar la higiene diaria de sus ojos con suero fisiológico o manzanilla para evitar que la piel se oxide por el continuo lagrimeo y desarrolle una dermatitis.

El gato exótico de pelo corto

Esta raza es la versión de pelo corto del gato persa. Por tanto, comparte con ella la robusta corpulencia y las patas y la cola cortas. Su rasgo diferenciador es que la parte superior de la nariz debe coincidir con el párpado inferior. A su vez, el quiebro debe situarse en la parte media de los ojos.

Al igual que los persas son ejemplares tranquilos que aprecian la vida doméstica, son cariñosos y fáciles de adiestrar.

El gato birmano

También conocido como Sagrado de Birmania, por su origen en la antigua Myanmar, es un felino de pelo semilargo y cuerpo esbelto a la par que musculoso. Su peculiaridad más sobresaliente son sus ojos de un intenso azul y las manchas blancas, a modo de guantes, en sus patas, en la punta de la cola y en los extremos de las orejas.

A medio camino entre el persa y el siamés, es menos chato que el persa pero precisa los mismos cuidados para garantizar su pleno bienestar. Por su carácter juguetón, paciente y curioso resulta una raza idónea para las familias con niños.

El gato himalayo

Fruto del cruce de siameses y persas, nace esta raza braquicéfala de nariz más o menos chata. Ha heredado el patrón color point del siamés y sus ojos penetrantes mientras que del persa le viene su manto abundante y largo. Son gatos dóciles y afectivos que agradecen la compañía de los humanos.

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Problemas de salud de los gatos braquicéfalos

El hecho de que el conducto nasolacrimal de estos ejemplares sea más corto que el del resto de razas deriva en dos claras consecuencias: un continuo lagrimeo qué exige extremar la higiene ocular y su paladar blando obliga a mantenerlos alejados del estrés y de las altas temperaturas.

El estrechamiento de los orificios nasales o narinas y el acortamiento de la traquea justifica la prohibición de las aerolíneas de viajar con estas razas. Su morfología los hace especialmente susceptibles de sufrir golpes de calor, una situación que se ve agravada por el estrés y el calor, inherentes a los viajes en la bodega de un avión.

El síndrome braquicéfalo se manifiesta en la dificultad para respirar o en la respiración ruidosa, en la tos y en la intolerancia al ejercicio físico. Son gatos que tienden a jadear cuando se les expone al ejercicio durante cierto tiempo.

A estos signos de malestar se les suman otros trastornos (gastrointestinales, oculares, dentales y cutáneos) que desarrollamos a continuación:

  • Las disfunciones oculares son debidas a la obstrucción de los conductos lacrimales que impiden que las lágrimas puedan drenar internamente. Este continuo goteo oxida la piel mostrándola de una tonalidad marrón. Deberás limpiar sus ojos a diario recurriendo al suero fisiológico, manzanilla o a soluciones específicas para prevenir lesiones en esta zona.
  • Las deformaciones craneales desencadenan con el tiempo afecciones dentales que solo pueden prevenirse con una minuciosa y periódica higiene dental. Para ello, deberás emplear un cepillo de dientes adecuado y un dentífrico de bajo contenido en flúor (específico para gatos).
  • El exceso de secreciones deriva en dermatitis en los pliegues de la cara. Para evitarlo se han de higienizar dichos pliegues, especialmente los de la zona de la nariz, con una solución antiséptica una vez por semana.

No todos los gatos braquicéfalos tienen por qué manifestar todos estos síntomas. Por ello, el veterinario deberá prescribir un tratamiento personalizado. El recurso más empleado suele ser la cirugía con el fin de corregir las malformaciones de las narinas y del paladar blando.

Algunos gatos agradecen la aplicación de lágrimas artificiales, sobre todo, llegados a una edad avanzada, y todos ellos, con independencia de su edad, deben seguir una dieta baja en calorías para prevenir a toda costa la obesidad, ya que anticiparía el síndrome braquicéfalo o lo agravaría.

En definitiva, podríamos afirmar que las razas de gato braquicéfalas deben pagar un cierto precio por su peculiar belleza. Por ello, si eres dueño de uno de estos felinos no descuides los cuidados que requiere ni lo expongas a un nivel de actividad excesivo, y menos aún si es a altas temperaturas.