Cardiopatías en mininos – Causas, síntomas y tratamiento

Las enfermedades del corazón en los gatos suelen manifestarse con especial prevalencia en la edad adulta, siendo los machos de ciertas razas los perfiles con mayor riesgo. Varios estudios han constatado la influencia del componente genético en su desarrollo.

El debilitamiento del corazón en los felinos tiene que ver con la atrofia del músculo. De ahí la denominación de cardiomiopatía hipertrófica. La dificultad para irrigar la sangre compromete la circulación y deriva en complicaciones como el tromboembolismo que ponen en riesgo la supervivencia del animal.

Cardiomiopatía hipertrófica ¿Cómo y por qué se manifiesta?

La miocardiopatía hipertrófica es el desencadenante más recurrente de la insuficiencia cardíaca en los gatos. Una patología grave que puede sobrevenir por causas primarias o secundarias. Las primeras tienen que ver con alteraciones congénitas que merman el funcionamiento del corazón dejando huella en la morfología de dicho músculo.

Por lo general, la disfunción viene dada por un incremento del tamaño o del grosor del ventrículo izquierdo que endurece la pared auricular y dificulta el paso de la sangre. En consecuencia, el ventrículo izquierdo queda disminuido y la aurícula agrandada.

Los trastornos nutricionales, metabólicos, inflamatorios o tóxicos actúan como causas secundarias, sobrevenidas, y resultan más propias de la miocardiopatía dilatada que afecta a ambos ventrículos. De hecho, la falta de taurina en la dieta propicia su aparición. No dudes en procurarle un pienso de calidad y específico para gatos a tu mejor amigo.

Factores de riesgo

Los riesgos para la salud de tu gato derivados de las dificultades del corazón para dilatarse son evidentes, ya que se elevan las probabilidades de padecer derrames, por la formación de coágulos, e isquemias, por la disminución del flujo sanguíneo.

La concurrencia de enfermedades como el hipertiroidismo, la hipertensión o la acromegalia favorece el daño cardíaco al sobrecargar la actividad de este músculo. En todos los casos, existe una constante que se repite: en función de la zona afectada y del estadio en el que se detecte, el pronóstico será más o menos favorable.

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¿Cómo sé que mi gato tiene una miocardiopatía?

Entre los síntomas relacionados con esta patología destacan los que siguen:

  • A tu minino le cuesta respirar, jadea y la disnea se ve acompañada de vómitos.
  • Su pulso se debilita.
  • El ritmo cardíaco se acelera.
  • Está apático e inapetente.
  • Se desmaya con frecuencia.

En las fases más avanzadas, cuando la cardiopatía es casi sistémica, las extremidades del tronco superior se sienten frías y entumecidas. Tu mascota sentirá mucho dolor como consecuencia de la parálisis de estas extremidades. No existirá pulso en la femoral por el tromboembolismo arterial y la muerte súbita podría producirse.

Se calcula que el 20-40 % de los gatos con miocardioaptía hipertrófica cursan tromboembolismo y su pronóstico es reservado por el taponamiento de las arterias que interfiere negativamente en el correcto funcionamiento de otros órganos vitales por la falta de retorno sanguíneo.

¿Tiene cura?

Se trata de una patología irreversible. Como dueño lo único que podrás hacer, en colaboración con el veterinario, es paliar su malestar y estabilizar la situación. En otras palabras, el tratamiento se orientará a mejorar el llenado del corazón, a normalizar su frecuencia y a restablecer la circulación a fin de prevenir el tromboembolismo.

La terapia más usual incorpora medicamentos junto a la reducción del estrés y de la sal en la dieta con el objetivo de evitar la acumulación de líquidos. Los fármacos diuréticos pretenden aminorar el líquido existente en los pulmones y en la zona pleural.

Los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA), los beta bloqueantes y los bloqueantes del canal de calcio tienen en común la vasodilatación y el alivio de la carga del corazón. El ácido acetilsalicílico persigue prevenir complicaciones como el tromboembolismo. Tu gato deberá acudir a consultas veterinarias anuales de seguimiento. 

¿Cómo se diagnostica?

Especialmente en las fases iniciales, el minino puede resultar asintomático e incluso en pruebas rutinarias puede no diagnosticarse un soplo. En consecuencia, siempre se recomienda realizar pruebas más avanzadas dada la relevancia de su detección temprana para garantizar la máxima calidad de vida de tu gato.

La ecografía, complementada con otras pruebas como el electrocardiograma, para identificar posibles arritmias, y la radiografía, para descartar la presencia de derrames o edemas, permitirá a tu veterinario elaborar un diagnóstico más preciso.

¿Son propensas ciertas razas?

Como recomendación general ten presente que resulta determinante detectar esta enfermedad con carácter previo a cirugías menores como la castración, puesto que podría agravar su sintomatología y acelerar su avance.

Pese a que aún se desconoce la causa que origina la disfunción cardíaca primaria, los gatos de razas Persa, Maine Coon, Ragdoll, British Shorthair, Sphynx y Chartreux presentan una mayor predisposición a desarrollarla. Varios estudios han demostrado la involucración de la genética en la mutación de la síntesis de la miosina de la proteína C.

En definitiva, lejos de alarmarte, recuerda la conveniencia de mantener actualizada tu rutina de consultas veterinarias al cabo del año, puesto que la detección de cualquier enfermedad en una fase incipiente siempre marca la diferencia entre uno y otro pronóstico, más si cabe cuando atañe a un órgano como el corazón.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.

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