El gato Bengalí, un tigre en mi almohada

¿Quién no ha sentido fascinación por el andar elegante de un tigre? Gracias al gato Bengalí, los amantes de los felinos pueden disfrutar de la compañía de una versión reducida del mismo. Es como tener una pequeña parte de vida salvaje en casa.

Su manto, parecido al de sus hermanos mayores, y su porte atlético, llaman poderosamente la atención. Es un gato doméstico bajo la apariencia de un gato salvaje. Un lindo minino escondido tras un manto exótico producto del cruce entre un ejemplar común y uno de gato leopardo asiático. Veamos sus características y su sorprendente historia.

Características del gato Bengalí

Su cuerpo es robusto y musculoso, con formas armoniosas. Los cuartos traseros están un poco elevados y siempre está listo para correr y saltar. Los pies son redondeados y de gran tamaño, presentando almohadillas plantares negras. Tiene un maullido muy característico, distinto al del resto de gatos.

icono-mundo25 Origen Estados Unidos
icono-gato25 Tamaño grande
icono-peso25 Peso de 5 a 8 kg machos y de 3 a 5 kg hembras
icono-peine25 Pelo corto, abundante y muy suave. El color puede ir desde el marfil hasta el naranja / Las características manchas, llamadas también rosetas, suelen ser negras en la mayoría de los casos.
icono-cabeza-gato-25 Cabeza ancha y en forma de cuña
icono-orejas-25 Orejas pequeñas con base ancha / punta redondeada
icono-ojo-25 Ojos grandes / ovalados / ligeramente oblicuos y de color marrón, azul, verde y ámbar
icono-cola-25 Cola medianamente larga y gruesa / afinada en la punta / Tiene unos anillos que la circunvalan y termina en negro.
icono-longevidad-25 Longevidad estimada de 13 a 15 años
icono-casa-25 Dificultad para cuidarlo baja

 

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Carácter y comportamiento del gato Bengalí

Educándolo desde pequeño el gato Bengalí puede tener un carácter cariñoso. Por sus orígenes salvajes necesita mucho espacio dentro de casa y, si es posible, salir al exterior.

Activo, curioso e incansable, siempre está deseando que jueguen con él para descargar toda su energía, trepando a distintas alturas. También le encanta atrapar pelotas u otros objetos que le lancen.

Otra característica que proviene de sus orígenes exóticos es muy especial, pues… ¡adoran el agua! Aunque parezca imposible en un gato se acercan voluntariamente a ella y son excelentes nadadores.

Por otro lado el gato Bengalí es un fiel compañero, que recibe con alegría la vuelta de su humano a casa, le acompaña e incluso descansa con él. En general es muy amigo de sus amigos, ya sean perros, otros gatos o niños.

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Cuidados que precisa el gato Bengalí

Un Bengalí necesita el cuidado básico de cualquier gato: un cepillado frecuente y atención al exceso de cerumen en las orejas. Como le gusta el agua es posible ducharlo de vez en cuando.

El baño ha de realizarse con productos específicos para gatos, como el aceite de visón. El secado tiene que ser cuidadoso; lo mejor es hacerlo con una toalla grande y dejar que termine de secarse al sol.

Respecto a su alimentación, el gato Bengalí necesita aportes de pavo, pollo hervido y pienso de alta calidad. Les encanta que el bol de su comida y del agua estén siempre llenos, aunque es importante cuidar tanto la calidad como la cantidad de cada comida, dosificándola de manera adecuada.

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Salud de la raza Bengalí

Respecto a la salud, el gato Bengalí puede padecer enfermedades de carácter genético como la luxación de rótula y la miocardiopatía hipertrófica, que provoca un ensanchamiento anormal del músculo del corazón.

A la hora de asegurarse de que goza de buena salud el veterinario siempre es el mejor aliado. No olvides que es importante seguir el calendario de vacunación y no saltarse ninguna de las revisiones periódicas que tenga programadas para poder detectar a tiempo cualquier dolencia.

Historia de la raza y datos curiosos

El surgimiento de esta raza tiene una mezcla de azar y búsqueda. En el año 1963 la genetista y criadora californiana Jean Sugden Mill cruzó de manera casual a un macho de pelo corto de color negro con una hembra de gato leopardo (Prionailurus Bengalensis) procedente del sur de Asia.

Durante las tres primeras generaciones se cruzaron estos primeros gatos Bengalí con otras razas moteadas como el Mau egipcio. La cuarta generación ya dio lugar a los gatos que conocemos actualmente.

En 1985 un ejemplar fue presentado al público en una exposición felina como una nueva especie, causando gran admiración tanto por su belleza como por su docilidad. En la actualidad es reconocido por las asociaciones ACFA, TICA y FIFe.

¿Sabías que a veces se dice que el Bengalí es un poco “gato-perro”?

Esto es porque no tiene problemas en salir a pasear con correa. Un ejemplo muy conocido, gracias a Instagram, es el de “Coco”, el gato de una chica de Buenos Aires que ha conquistado los corazones de los internautas.

Según ha declarado la humana de Coco, este felino “ama estar en la calle, se pone en la puerta de la casa y busca la correa cuando me ve llegar y sabe que le toca”. Así son los gatos Bengalí: unos auténticos personajes felinos.