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Cardiomiopatía hipertrófica felina: síntomas y tratamiento

 
Equipo editorial de SoyUnGato
Por Equipo editorial de SoyUnGato. Actualizado: 13 marzo 2023
Cardiomiopatía hipertrófica felina: síntomas y tratamiento

Las enfermedades del corazón en los gatos suelen manifestarse con especial prevalencia en la edad adulta, siendo los machos de ciertas razas los perfiles con mayor riesgo. Varios estudios han constatado la influencia del componente genético en su desarrollo. El debilitamiento del corazón en los felinos tiene que ver con la atrofia del músculo. De ahí la denominación de cardiomiopatía hipertrófica. La dificultad para irrigar la sangre compromete la circulación y deriva en complicaciones como el tromboembolismo que ponen en riesgo la supervivencia del animal. Por ello, en el siguiente artículo de SoyUnGato vamos a hablar de la cardiomiopatía hipertrófica en gatos, síntomas y tratamiento. ¡Atento y no te pierdas detalle!

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Índice
  1. Qué es la cardiomiopatía hipertrófica felina o MCHF
  2. Tipos de cardiomiopatía hipertrófica felina
  3. Cardiomiopatía hipertrófica felina: síntomas
  4. Causas de la cardiomiopatía hipertrófica en gatos
  5. Diagnóstico de la cardiomiopatía hipertrófica en gatos
  6. ¿La miocardiopatía hipertrófica felina tiene cura?
  7. Pronóstico de la cardiomiopatía hipertrófica en gatos
  8. Qué puedo hacer si mi gato tiene cardiomiopatía hipertrófica felina

Qué es la cardiomiopatía hipertrófica felina o MCHF

Conocida bajo la abreviación de MCHF, la miocardiopatía hipertrófica felina se trata de una hipertrofia masiva que se produce en el ventrículo izquierdo (VI) del corazón del gato, aunque sin una dilatación de dicha cámara. Esta alteración del corazón en los gatos es parcialmente común, ya que aparece sin tener ninguna enfermedad sistémica o cardíaca coexistente.

La miocardiopatía hipertrófica felina es el desencadenante más recurrente de la insuficiencia cardíaca en los gatos. Una patología grave que puede sobrevenir por causas primarias o secundarias. Las primeras tienen que ver con alteraciones congénitas que merman el funcionamiento del corazón dejando huella en la morfología de dicho músculo.

Por lo general, la disfunción viene dada por, como hemos mencionado, un incremento del tamaño o del grosor del ventrículo izquierdo que endurece la pared auricular y dificulta el paso de la sangre. En consecuencia, el ventrículo izquierdo queda disminuido y la aurícula agrandada.

Tromboembolismo en gatos

Cuando se produce un coágulo en el miocardio de los gatos que puede causar distintas complicaciones, hablamos de un tromboembolismo, una de las complicaciones más frecuentes en gatos con problemas de miocardio. No es más que una consecuencia de la mala circulación que hace que la sangre se quede estancada y forme coágulos.

Dicho tromboembolismo en gatos puede provocar una flacidez de los miembros y una posterior parálisis. De hecho, un gato con cardiomiopatía hipertrófica felina es normal que pueda llegar a sufrir algún episodio de tromboembolismo a lo largo de su vida. Además, incluso puede causarle la muerte porque están bajo un estado de estrés muy alto.

Tipos de cardiomiopatía hipertrófica felina

Antes de conocer cuáles son los síntomas de la cardiomiopatía hipertrófica felina, primero tenemos que tener en cuenta que pueden existir distintos tipos. Podemos encontrarnos ante una hipertrofia en gatos simétrica o asimétrica, todo depende de la relación entre el grosor del septo del septo intraventricular (IV) y la pared libre del ventrículo izquierdo (VI).

Aproximadamente, la mayoría de los gatos presentan una hipertrofia simétrica, aunque se han llegado a describir tres tipos de hipertrofia:

  • Hipertrofia asimétrica del septo IV.
  • Hipertrofia asimétrica de la pared libre del VI.
  • Hipertrofia simétrica.

Cardiomiopatía hipertrófica felina: síntomas

Dependiendo de su previo estado de salud y el avance de la enfermedad, el gato con cardiomiopatía hipertrófica felina presentará unos síntomas u otros. Por ejemplo, si se encuentra en las primeras fases de la enfermedad, simplemente podremos ver como está más apático de lo normal o no quiere jugar, además de que le cuesta moverse y respirar.

Aun así, entre los síntomas de la cardiomiopatía hipertrófica en gatos destacan los que siguientes:

  • Dificultad respiratoria
  • Jadeos
  • Disnea
  • Pulso debilitado
  • Ritmo cardíaco acelerado
  • Apatía e inapetencia
  • Desmayos con frecuencia
  • Depresión
  • Boca abierta
  • Vómitos
  • Mucosas azuladas de la boca
  • Tos
  • Posibilidad de ser asintomático

En el caso del tromboembolismo en gatos, los síntomas son los siguientes:

  • Muerte súbita
  • Flacidez de los miembros posteriores
  • Parálisis rígida

En las fases más avanzadas, cuando la cardiopatía es casi sistémica, las extremidades del tronco superior se sienten frías y entumecidas. Tu pequeño felino sentirá mucho dolor como consecuencia de la parálisis de estas extremidades. No existirá pulso en la femoral por el tromboembolismo arterial y la muerte súbita podría producirse.

Se calcula que el 20-40% de los gatos con miocardiopatía hipertrófica cursan tromboembolismo y su pronóstico es reservado por el taponamiento de las arterias que interfiere negativamente en el correcto funcionamiento de otros órganos vitales por la falta de retorno sanguíneo.

Causas de la cardiomiopatía hipertrófica en gatos

Como hemos mencionado en el primer apartado, la presencia de la cardiomiopatía hipertrófica felina muchas veces no tiene relación con la coexistencia de ninguna otra enfermedad cardíaca o sistémica. Además, todavía no se tiene claro del todo el origen de esta enfermedad. Aun así, es cierto que existen algunos factores de riesgo que pueden hacer más evidente su aparición.

  • La concurrencia de enfermedades como el hipertiroidismo, la hipertensión o la acromegalia: favorecen el daño cardíaco al sobrecargar la actividad de este músculo. En todos los casos, existe una constante que se repite: en función de la zona afectada y del estadio en el que se detecte, el pronóstico será más o menos favorable.
  • La predisposición genética: algunas razas como los gatos siameses o los gatos persas están más predispuestos a padecer la cardiomiopatía hipertrófica en gatos que otras razas. Varios estudios han demostrado la involucración de la genética en la mutación de la síntesis de la miosina de la proteína C. Otras razas que también presentan dicha predisposición son los Maine Coon, ragdoll, british shorthair, sphynx y Chartreux.
  • Los trastornos nutricionales, metabólicos, inflamatorios o tóxicos: actúan como causas secundarias, sobrevenidas, y resultan más propias de la miocardiopatía dilatada que afecta a ambos ventrículos. De hecho, la falta de taurina en la dieta propicia su aparición. No dudes en procurarle un pienso de calidad y específico para gatos a tu mejor amigo.

Los riesgos para la salud de tu gato derivados de las dificultades del corazón para dilatarse son evidentes, ya que se elevan las probabilidades de padecer derrames, por la formación de coágulos, e isquemias, por la disminución del flujo sanguíneo.

Diagnóstico de la cardiomiopatía hipertrófica en gatos

Especialmente en las fases iniciales, el gato puede resultar asintomático e incluso en pruebas rutinarias puede no diagnosticarse un soplo cardíaco en el gato. En consecuencia, siempre se recomienda realizar pruebas más avanzadas dada la relevancia de su detección temprana para garantizar la máxima calidad de vida de tu gato.

La ecografía, complementada con otras pruebas como el electrocardiograma, para identificar posibles arritmias, y la radiografía, para descartar la presencia de derrames o edemas, permitirá a tu veterinario elaborar un diagnóstico más preciso.

¿La miocardiopatía hipertrófica felina tiene cura?

La miocardiopatía hipertrófica felina se trata de una patología irreversible, por lo que no tiene cura. Como tutor lo único que podrás hacer, en colaboración con el veterinario, es paliar su malestar y estabilizar la situación. En otras palabras, el tratamiento se orientará a mejorar el llenado del corazón, a normalizar su frecuencia y a restablecer la circulación a fin de prevenir el tromboembolismo.

La terapia más usual incorpora medicamentos junto a la reducción del estrés y de la sal en la dieta con el objetivo de evitar la acumulación de líquidos. Los fármacos diuréticos pretenden aminorar el líquido existente en los pulmones y en la zona pleural.

Los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA), los beta bloqueantes y los bloqueantes del canal de calcio tienen en común la vasodilatación y el alivio de la carga del corazón. El ácido acetilsalicílico persigue prevenir complicaciones como el tromboembolismo. Tu gato deberá acudir a consultas veterinarias anuales de seguimiento.

Pronóstico de la cardiomiopatía hipertrófica en gatos

Aunque no tenga cura, si la cardiomiopatía hipertrófica en gatos se diagnóstica con tiempo, el pronóstico es favorable. Aun así, dependiendo de la gravedad del desarrollo de la enfermedad y del tipo de hipertrofia del que estemos hablando, puede ser que el gato no responda al tratamiento y le espere una esperanza de vida mucho más corta.

Qué puedo hacer si mi gato tiene cardiomiopatía hipertrófica felina

Como recomendación general ten presente que resulta determinante detectar esta enfermedad con carácter previo a cirugías menores como la castración, puesto que podría agravar su sintomatología y acelerar su avance.

En definitiva, lejos de alarmarte, recuerda la conveniencia de mantener actualizada tu rutina de consultas veterinarias al cabo del año, puesto que la detección de cualquier enfermedad en una fase incipiente siempre marca la diferencia entre uno y otro pronóstico, más si cabe cuando atañe a un órgano como el corazón.

Además, procura evitar las situaciones estresantes para tu gato y cuida su dieta, ya que necesitará mantenerse fuerte y con todos los requisitos nutricionales necesarios para tener una buena salud.

Este artículo es meramente informativo, en SoyUnGato.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu gato a un centro veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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Bibliografía
  • Carlson y Giffin. (2002). Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.
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