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Al igual que nos sucede a los humanos, con el paso de los años los gatos experimentan una ralentización en el funcionamiento de sus órganos como consecuencia del envejecimiento. Por ello, saber identificar los síntomas de la vejez en los gatos resulta indispensable para hacer más cómoda y llevadera su rutina diaria.

Precisamente de ello vamos a hablarte en esta entrada. A partir de los 7-8 años de edad se considera que un minino es anciano y ello exige extremar los cuidados en casa, así como incrementar la frecuencia de las visitas al veterinario.

Síntomas físicos que alertan sobre la vejez de los gatos

Entre las señales que te advierten de la ancianidad de tu mascota, las de índole física son las mayoritarias. Estas, a su vez, provocan cambios en los hábitos o en el comportamiento del animal. ¿Quieres conocerlas?

Afecciones odontológicas

Es habitual que los felinos de edad avanzada pierdan alguna pieza dentaria. El dolor bucodental puede mermar su capacidad de masticación. Tu mascota podría comer más despacio o dejar de hacerlo por el dolor que siente. Por ello, a partir de los 7 años se recomienda vigilar el estado de la boca del gato visitando al especialista.

Si existe sarro las probabilidades de padecer gingivitis (inflamación de las encías) o estomatitis (inflamación generalizada de las encías y de sus tejidos de soporte) se elevan. En este escenario, optar por un pienso más natural (de gama superior) o por comida cruda aliviará su malestar.

Pérdida de sentidos

La pérdida progresiva del olfato, de la vista o del oído es otra de las señales de vejez en los gatos. Apreciarás que tu minino está más torpe, más irascible o más distraído. También es posible que te bufe cuando antes no lo hacía. No es más que su forma de expresarte que necesita tranquilidad. Evita, por tanto, los ruidos innecesarios o desagradables.

Canas

El encanecimiento comienza a manifestarse primero en la cara (en torno a la boca, en la nariz y en las cejas) y en algunos puntos del lomo y de las patas. A medida que va cumpliendo años estas canas se van extendiendo por todo el cuerpo, aunque no llegarán a cubrirlo por completo.

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Dolor articular

Las articulaciones de la cadera y de las patas traseras se resienten en los felinos ancianos. Así, les resulta más complicado hacer sus deposiciones dentro de la bandeja sanitaria o acicalarse. En muchas ocasiones, cambiando el tipo de arena se consigue dotar al felino de una mayor estabilidad al hacer sus necesidades.

Así mismo, observarás que tu mascota se acicala menos, camina más rígida, que se mueve menos y que duerme más horas. El dolor que experimenta le obliga a jugar menos y no salta a lugares que con anterioridad eran de su agrado.

Aparte del dolor articular las afecciones bucodentales, de las que ya hemos hablado, inciden en una menor presencia del aseo diario. Este es el motivo por el que el pelaje de los gatos de edad avanzada es más opaco y menos lustroso. Deberás ocuparte tú de su buena apariencia cepillándolo con mayor asiduidad.

Sobrepeso

En esta etapa de la vida la actividad física diaria se ve reducida lo que redunda en un menor gasto calórico. El resultado es una marcada tendencia a la obesidad. Sin embargo, puede suceder que tu gato anciano beba y coma más y, en cambio, adelgace. En ese caso, deberías llevarlo al especialista porque podría ser diabetes.

El sistema digestivo de los felinos viejos trabaja más lento favoreciendo la aparición del estreñimiento. Para revertirlo los profesionales aconsejan practicar actividad física, al menos, durante 15 minutos al día. Haciéndolo moverse a través del juego lograrás activar su riego sanguíneo, tonificar sus músculos y fortalecer sus articulaciones.

Tumores

¿Sabes que los gatos que han sido esterilizados a temprana edad presentan un menor riesgo de desarrollar cáncer? Las estadísticas así lo corroboran. Las hembras esterilizadas son menos proclives al cáncer de mama y los machos al de próstata.

Otras enfermedades asociadas a la edad

Otro de los indicios de que tu gato está mayor son los síntomas inherentes a las enfermedades asociadas a la edad. Es el caso de la insuficiencia renal (orinará fuera de la bandeja sanitaria), de la gastritis o de la insuficiencia hepática, entre otras patologías. Por ello, si tu minino tiene más de 8 años deberías llevarlo cada 6 meses al veterinario.

Así, el profesional podrá realizarle una exploración general y analíticas de sangre que certifiquen cuál es su estado de salud. En el caso de que presente alguna enfermedad, podrá prescribirle su tratamiento de forma precoz prolongando su esperanza de vida y mejorando sustancialmente su calidad de vida.

En definitiva, si has tenido la suerte de compartir tu vida con un felino durante tantos años  en esta etapa final deberás estar más vigilante a los cambios de comportamiento que pueda mostrar, encargarte de su higiene y hacerle la vida más cómoda, por ejemplo, proporcionándole una cama más mullida. Él lo merece, ¿no crees?