Mi gato tiene celos ¿Qué hago?

Si eres de los que piensa que los gatos por ser animales independientes son ajenos a los celos, estás muy equivocado. No cabe duda de que los gatos domésticos resultan más sociales que los callejeros, pero todos comparten una particular ley del más fuerte que en caso de romperse causa celos, disputas y malestar.

Por tanto, cualquier cambio que altere el orden de cosas al que tu mascota se haya acostumbrado generará en él un sentimiento de desatención y de ser relegado a un segundo plano. Más si cabe, si ha sido el único animal de la casa. Si deseas descubrir cómo revertir los celos en los gatos sigue leyendo, tenemos la solución.

¿Qué son los celos?

Podemos definir los celos como la respuesta emocional ante lo que se percibe como la amenaza que puede arrebatarnos lo que nos es propio. Los gatos no están exentos de experimentarlo cuando, por ejemplo, acogemos a una nueva mascota en casa, cambiamos de pareja o somos padres.

Como ves, son situaciones que forman parte del natural devenir de la vida de los humanos, que tu gato puede no encajar con la misma naturalidad si no atiendes a ciertas precauciones, encaminadas a preservar su rol en la familia como hasta ahora.

Si su destronamiento es generado por un animal de su misma especie los celos serán más evidentes, especialmente si el otro gato es de su misma edad o si no está castrado. Ver que otro felino está jugando con sus juguetes y está compartiendo su espacio no hará sino agravar su sensación de desamparo.

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¿Cómo se manifiestan los celos en los gatos?

Los síntomas que alertan de que tu gato está celoso tienen que ver con cambios conductuales que pueden llegar a comprometer su salud si, por ejemplo, la inapetencia se prolonga en el tiempo.

A su vez, el estrés acumulado puede desencadenar trastornos urinarios y/o gastrointestinales que necesitarán la intervención del veterinario.

Entre las señales más evidentes de celos en gatos, están las siguentes:

  • Tu minino se esconde de ti y te evita la mirada.
  • Está siempre irritado y gruñón. Reacciona a cualquier estímulo de forma ruidosa.
  • Deja de comer.
  • Bufa o ataca a su adversario, ya sea animal o persona.
  • Comienza a orinar fuera del arenero para marcar su territorio.
  • Parece disfrutar sacando la arena fuera de la bandeja sanitaria o realizando cualquier otra trastada.

En definitiva, son comportamientos que nos recuerdan a un adolescente enrabietado, con la necesidad de defender a la desesperada su territorio al sentirse inseguro.

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¿Qué hacer para evitar los celos en un minino?

En este punto resulta conveniente discriminar si el origen de los celos de tu mascota tiene que ver con un humano, o con otra mascota con la que se ve obligado a convivir.

Las acciones que deberás implementar son distintas, pero comparten un mismo espíritu: hacerle ver que no existe tal amenaza y que sigue conservando su estatus en la familia.

Si tu gato está celoso de un humano

Los etólogos coinciden en apuntar que ese supuesto adversario debe rociar su ropa con feromonas felinas para dejar de ser considerado una amenaza, o con tu perfume a fin de que lo asocie con alguien familiar y digno de su cariño.

También puede aprovechar el momento de la comida para dispensársela o reservar un tiempo a diario para jugar con tu gato. Al final de cada “sesión” resultará muy efectivo que tú recompenses a tu mascota con su snack o con sus golosinas favoritas.

De este modo, el refuerzo positivo le ayudará a construir una asociación positiva de ese momento y del adversario. Al cabo de varios días repitiendo esta táctica el adversario dejará de serlo y tu gato comenzará a acercarse a él.

Si tu gato está celoso de otra mascota

Esta situación es más compleja, pero no por ello carece de solución. Eso sí, deberás armarte de paciencia y planificar una rutina para que ambos animales se vayan oliendo, se vean y finalmente tengan un contacto directo, siempre supervisado por ti.

Existen varias teorías que, precisamente, desarrollamos en el artículo ¿Cómo añadir un segundo gato al hogar? para abordar la inclusión de un segundo gato sin traumas. Lo prioritario es que los vayas exponiendo a la presencia del otro progresivamente.

Una vez más, los difusores de feromonas felinas te ayudarán a crear una ambientación favorable. De olerse y de ser conscientes el uno del otro deberás pasar a la fase visual para concluir con la más decisiva, la del encuentro físico, siempre en tu presencia.

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El primer encuentro cara a cara

Lo más probable es que se bufen y que jueguen a acorralarse, es totalmente natural y te indica que todo va bien. En el caso de que ese primer encuentro físico haya transcurrido sin sobresaltos deberías ir aumentando paulatinamente el tiempo que permanecen juntos. Te sorprenderá comprobar cómo cada vez se llevan mejor e incluso duermen juntos.

Un error imperdonable por tu parte sería prestar más atenciones a la nueva mascota, asignarle el espacio favorito de tu gato primigenio o prestarle sus juguetes. Dada su acusada territorialidad cada uno de ellos debe contar con un espacio exclusivo provisto de comedero, bebedero, camita, arenero, rascador y juguetes propios.

En definitiva, los celos en los gatos son tan comunes como en las personas y es que pocas experiencias resultan más frustrantes que sentirse ignorado. Por suerte para ti, tu gato no tiene de qué preocuparse si sigues las pautas que te hemos proporcionado en estas líneas.