Problemas del comportamiento

Gato agresivo de repente: causas y soluciones

 
Eduarda Piamore
Por Eduarda Piamore, Técnica en psicología, educación y adiestramiento felino y canino. 1 febrero 2023
Gato agresivo de repente: causas y soluciones

La agresividad en gatos no debe ser entendida como un rasgo de la personalidad, sino como un problema de comportamiento que puede tener múltiples causas y que debe ser prevenido o, una vez manifestado, tratado con paciencia y pautas de manejo que respondan concretamente a los requerimientos de cada minino. Si bien podemos hablar de una mayor predisposición genética en algunas razas felinas, en la mayoría de los casos, cuando se vuelve un gato agresivo de repente, este hecho no debería ser entendido como un resultado de su bagaje genético, sino como una respuesta a diferentes estímulos o circunstancias que perturban el equilibrio de su cuerpo y/o de su rutina.

En este sentido, para establecer medidas preventivas o de tratamiento eficientes, es necesario identificar la causa de la agresividad en cada gato. Y es por ello que, en este artículo de SoyUnGato, hablaremos de las principales razones por las que un gato se vuelve agresivo y de qué podemos hacer para ayudarlo a recuperar un comportamiento estable. ¡Sigue leyendo!

Índice
  1. Por qué mi gato se ha vuelto agresivo
  2. Por qué mi gato me ataca de repente
  3. Qué hacer si mi gato se ha vuelto agresivo de repente

Por qué mi gato se ha vuelto agresivo

Como hemos comentado, que un gato se vuelva agresivo de repente, ya sea con otro gato o con los humanos, no es normal y siempre responde a algún estímulo. Conozcamos las principales causas:

Problemas de salud

Una de las principales causas de agresividad en los gatos está relacionada con problemas de salud que resultan muy dolorosos, como la artritis, la peritonitis, los abscesos y las enfermedades bucales más complejas, como la periodontitis. No obstante, un gato también puede sentir dolor después de sufrir un traumatismo o una herida a causa de un accidente, una caída o un golpe durante una pelea o incluso un juego muy intenso.

En estos casos, es muy probable que las conductas agresivas estén acompañadas de otros síntomas de dolor comunes en los gatos, tales como:

  • Letargo.
  • Inmovilidad o reducción del movimiento.
  • Pérdida de apetito.
  • Somnolencia.
  • Alteraciones en los hábitos de higiene y acicalado.
  • Deposiciones fuera de lugar (tu gato deja de usar el arenero o empieza a usarlo de forma inusual).

Otra razón medica/patológica por la que un gato se vuelve agresivo está relacionada con enfermedades que afectan a su sistema hormonal y metabolismo (el hipotiroidismo y el hipertiroidismo, por ejemplo), o que se manifiestan mediante síntomas neurológicos que, a su vez, alteran el comportamiento habitual de un minino (la rabia, por ejemplo). Por otro lado, el embarazo en las gatas puede conllevar a un incremento de la agresividad que va de la mano del aumento de la sensación de vulnerabilidad durante la gestación y el natural instinto de proteger a sus crías después del parto.

Problemas con la socialización

Dejando a un lado las causas patológicas, la agresividad repentina en gatos también puede estar asociada a problemas en la socialización. Vale la pena recordar que el período de socialización se extiende desde la segunda hasta la séptima semana de vida de un gatito. Durante este tiempo, los gatos primero aprenden junto a su madre y hermanos los códigos básicos de su conducta social y comunicación, para luego reconocer cuáles son las especies amigas. Por ello, es muy importante que tu minino empiece a ser presentado a diferentes estímulos, individuos y entornos en este período para que pueda asimilarlos más fácilmente como parte de su vida y aprenda a relacionarse con ellos de forma positiva. Esto le permitirá desarrollar su confianza y contar con un mayor número de recursos para gestionar sus propias emociones. De esta manera, sabrá lidiar con situaciones negativas e imprevistas de una forma mucho más eficaz y positiva, por lo que entenderá que solo debe recurrir a recursos extremos como la agresividad en situaciones realmente extremas, donde su vida esté en riesgo.

Por lo contrario, un gato que no ha recibido una buena socialización se vuelve más propenso a un comportamiento inseguro y/o miedoso, pudiendo desplegar respuestas defensivas u ofensivas por sentirse incómodo en alguna circunstancia puntual, o sencillamente por no saber cómo reaccionar ante un individuo o un estímulo extraño, como puede ser la llegada de una persona o un animal desconocido en su hogar/territorio. Y si, además, este gato ha sido separado prematuramente de su madre, también es muy probable que desarrolle conductas agresivas asociadas al juego, ya que sería su madre la responsable de enseñarle los límites de los juegos hasta completar su proceso de destete.

No obstante, las conductas agresivas en los juegos también pueden ser reforzadas, aunque de forma inconsciente o no intencional, por el comportamiento del tutor. Si permites que tu gatito te muerda o arañe jugando porque esto te parece tierno, lo más probable es que este comportamiento se mantenga en la edad adulta, ya que tu gato lo ha asimilado como aceptable. Para evitar que ello suceda, lo mejor es enseñar a tu gato desde su llegada al hogar cuál es la forma correcta de jugar.

Gato agresivo de repente: causas y soluciones - Por qué mi gato se ha vuelto agresivo

Por qué mi gato me ataca de repente

Preguntas como “por qué mi gato me muerde fuerte de la nada” o “por qué mi gato me ataca de repente” forman parte del día a día de muchos tutores de gatos. Pero, en estas circunstancias, es importante que repensemos lo que entendemos por “de la nada” o “de repente” cuando un gato se vuelve agresivo. Ello porque, en la mayoría de las veces, antes de desplegar una acción ofensiva que asociamos inmediatamente a la agresividad en los gatos (mordidas y arañazos, por ejemplo), un minino suele emitir señales previas que indican que se siente incómodo, irritado o estresado con algo que estamos haciendo o que sucede a su alrededor.

Así, antes de concretar un ataque directo hacia ti o hacia otros individuos, es muy probable que tu gato adopte una postura defensiva, la cual puedes reconocer por los siguientes signos:

  • Cuerpo encogido.
  • Pelaje erizado.
  • Mirada fija y pupilas dilatadas.
  • Orejas hacia atrás o aplastadas.
  • Cola enroscada.
  • Gruñidos.

Estrés o ansiedad

Ahora, ¿qué puede hacer que un gato se sienta estresado o incómodo y ataque? La verdad es que no hay una única respuesta, pues son varias las fuentes de estrés y ansiedad que pueden presentarse en el día a día de un minino y que van desde, como vimos, problemas de salud hasta cambios en su entorno o un bajo nivel de actividad física y/o estimulación mental.

Por tanto, es importante, por un lado, introducir cualquier cambio de forma progresiva y, por otro, ofrecerle un buen enriquecimiento ambiental para evitar el aburrimiento y la frustración. Un gato aburrido o frustrado desarrolla estrés y, por tanto, puede atacar con facilidad como respuesta a este estado.

No entender su comportamiento

Aquí también la respuesta a por qué tu gato te ataca de repente puede estar en tu propio comportamiento, ya que muchos tutores, por desconocer los códigos de comunicación y el lenguaje corporal de los gatos, pueden tener gestos y acciones que no resultan agradable o amigables en el idioma felino. Por ejemplo, los besos y abrazos que nosotros entendemos como demostraciones de afecto suelen provocar incomodidad en los gatos, mientras que el hábito de mirar fijamente que, para nosotros, es una señal de atención y valoración a nuestros interlocutores, pueden ser interpretados como un “reto” por nuestros mininos.

Por lo anterior, si lo abrazas sin que lo espere, es posible que tu gato te ataque de repente para intentar escapar.

Métodos de educación incorrectos

Además, es importante que elijas con cuidado los métodos que empleas para educar a tu minino, ya que el uso inapropiado del regaño, así como el castigo físico y el encierro, solo hacen que tu gato te tenga miedo y se sienta confuso en relación a su propio comportamiento. Nuestro consejo es que apuestes por el refuerzo positivo para enseñarle las conductas que favorecen una buena convivencia y mantenerlo motivado durante su proceso educativo.

Qué hacer si mi gato se ha vuelto agresivo de repente

Te habrás dado cuenta de que, en los anteriores apartados, mencionamos algunos consejos clave sobre cómo actuar en caso de que tu gato se vuelva agresivo, como la importancia de invertir en su socialización temprana y de reforzar positivamente sus buenas conductas en lugar de castigarlo por las acciones inapropiadas. Pero, para que tengas un mayor número de recursos a tu disposición, listamos a continuación las pautas básicas que sebes tener en cuenta para manejar correctamente la agresividad repentina en los gatos:

  • Descartar causas patológicas. Si tu gato se vuelve agresivo de repente, lo primero será consultar con un veterinario para descartar cualquier enfermedad o trastorno subyacente y, de ser necesario, iniciar el correspondiente tratamiento.
  • Socializar a tu gato. En caso de que decidas adoptar a un gato adulto o de que no hayas tenido la oportunidad de socializar a tu minino desde cachorro, puedes – y deberías – socializarlo en la edad adulta. Para ayudarte, en SoyUnGato te contamos Cuándo y cómo socializar a un gato correctamente.
  • Educarlo desde el principio. El mejor momento para empezar a educar a tu gato es desde su llegada al hogar. Es mucho más fácil fomentar las conductas que consideras apropiadas en un gatito que tiene un carácter flexible, que corregirlas en un gato adulto con una personalidad fuerte y hábitos adquiridos en su infancia. Por ello, evita reforzar en tu gatito acciones y conductas que no quieres que se reflejen en el comportamiento de un gato adulto. Aquí tienes algunos Consejos para educar a un gato desde cachorro.
  • Enriquecer su ambiente. Una rutina sedentaria en un ambiente empobrecido es una de las causas más comunes de ansiedad y estrés en los gatos, que puede derivar en el desarrollo de problemas de conducta, como la destructividad y la agresividad. Además, invertir en el enriquecimiento ambiental también ayudará en la gestión de un peso saludable y la prevención de enfermedades asociadas al sobrepeso, como la diabetes.
  • Conocer al gato y respetarlo. Como vimos, los gatos tienen su propio lenguaje y expresan sus emociones y percepciones de maneras distintas a las nuestras. Cada gato es único y conocer la personalidad y las preferencias del tuyo es el primer paso para establecer un vínculo basado en la confianza y el aprecio mutuo. Ten en mente que la calidad del vínculo con su tutor es muy importante para que un minino pueda desarrollar su confianza para no tener un comportamiento inseguro o miedoso.
  • Cuidar a la gata embarazada. Durante la gestación, las gatas necesitan algunos cuidados específicos para preservar su salud y asegurar el óptimo desarrollo de los cachorros. No dejes de conocer nuestra Guía de cuidados para una gata preñada y no olvides esperar a que los gatitos completen su periodo de destete antes de separarlos de su madre y sus hermanos.
  • Valorar la castración. Además de prevenir embarazos no deseados y enfermedades del aparato reproductivo, uno de los grandes beneficios de castrar a un gato está en la posibilidad de aliviar las molestias asociadas a los celos en machos y hembras, ya que la extirpación de las glándulas sexuales conlleva a la no segregación de las hormonas sexuales. En consecuencia, los comportamientos asociados al deseo sexual en ambos sexos se reducen significativamente y su comportamiento se vuelve más dócil. Así mismo, recomendamos que consultes con un veterinario para conocer las ventajas y los inconvenientes de la castración, así como para decidir cuál es el mejor momento para castrar a tu gato.
  • Usar de feromonas. Los gatos producen naturalmente y liberan diferentes tipos de feromonas que cumplen un rol clave en su reproducción y conducta social. Entre ellas, están las feromonas de apaciguamiento que son producidas por unas glándulas que se encuentran cerca de las mamas de las gatas, y cuya principal función es reducir la ansiedad de los gatitos. Pero, se ha observado que estas feromonas pueden tener un efecto ansiolítico también en los individuos adultos, por lo que, en algunos casos, pueden aplicarse para complementar el tratamiento de la ansiedad, el estrés e incluso la agresividad en gatos. No obstante, no todos los gatos agresivos se ven beneficiados por la exposición a las feromonas sintéticas, por ende, es fundamental que consultes con un veterinario antes de utilizarlas en tu hogar.
  • Buscar ayuda profesional. Si a pesar de tus esfuerzos tu minino sigue siendo agresivo contigo, con otras personas o animales, lo mejor será buscar la ayuda de un experto en etología felina o educación felina. Hay casos en que los gatos que han sido víctimas de maltrato, abandono o que han vivido mucho tiempo en las calles, necesitarán un tratamiento especializado para recuperar su confianza, reaprender los códigos de una conducta social amigable y poder, finalmente, empezar a interactuar de una manera más armoniosa con otros individuos y estímulos. De ser este el caso de tu minino, recuerda tener paciencia porque tu apoyo será una parte esencial en su proceso de recuperación.

Por último y no menos importante, ahora que sabes por qué tu gato está agresivo de repente, te invitamos a conocer algunas estrategias para calmar a un gato enfadado y evitar un inminente ataque:

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