Problemas del comportamiento

Mi gato me bufa y me ataca: causas y qué hacer

 
Eduarda Piamore
Por Eduarda Piamore, Técnica en psicología, educación y adiestramiento felino y canino. 21 diciembre 2023
Mi gato me bufa y me ataca: causas y qué hacer

¿Alguna vez te ha pasado que, al intentar acercarte a tu gato, te bufa, te araña o te muerde? Si la respuesta es sí, seguramente te has asustado un poco y has pensado ¿por qué mi gato me bufa y me ataca?”. Lo primero que debes tener en cuenta para entender el comportamiento de tu minino en este tipo de situaciones es que los gatos bufan cuando se siente muy incómodos, enfadados o amenazados. Bufar es una de las formas más evidentes que los gatos tienen de decirnos que están en un modo defensivo porque entienden que algo puede poner en riesgo su bienestar y/o el equilibrio en su entorno. Y es por eso que, cuando esa fuente de incomodidad o estrés no cesa, el gato acaba recurriendo a un recurso extremo como la agresividad para defenderse y mantenerse a salvo. Es decir, que los bufidos no ocurren de la nada, sino que son una señal de alerta que anuncia que los gatos se preparan para atacar.

Son muchas las cosas que pueden estresar o enfadar a un gato, y eso es así porque, al igual que la mayoría de los animales, los felinos se aferran a una rutina para sentirse protegidos y evitar exponerse a contextos peligrosos. Entonces, cualquier perturbación o cambio repentino en el entorno y los hábitos de tu gato pueden acabar siendo disparadores de ciertos comportamientos defensivos, los cuales, cuando no son manejados correctamente, dan lugar a respuestas agresivas con propósito de autopreservación. Si quieres saber más sobre las causas generales de la agresividad en los gatos, te recomendamos la siguiente lectura “Gato agresivo de repente: causas y soluciones”. En este artículo de SoyUnGato, nos enfocaremos en explicar por qué tu gato te bufa y te ataca. ¿Empezamos?

Índice
  1. Causas patológicas
  2. Estrés
  3. Problemas en la comunicación
  4. Miedo

Causas patológicas

El carácter y el estado de ánimo de un gato pueden cambiar repentinamente a causa del dolor provocado por enfermedades y traumatismos, o bien debido a síntomas neurológicos asociados a diferentes problemas de salud, como puede ser la rabia en gatos. Además, hay trastornos metabólicos, como el hipertiroidismo felino, que pueden hacer que tu minino se comporte de forma más inquieta, nerviosa o incluso arisca.

Entonces, si tu gato te bufa y te ataca de repente, o bien si su carácter ya no es el mismo, lo primero que deberías hacer es llevarlo al veterinario para descartar cualquier causa patológica y verificar la necesidad de iniciar un tratamiento.

En este vídeo mostramos los principales síntomas de dolor en gatos:

Estrés

Algunos de los síntomas más comunes del estrés en gatos están relacionados con un incremento de la destructividad y de la agresividad, que resulta del exceso de tensión acumulada. Son varias las fuentes de estrés que pueden presentarse en el día a día de un minino, y que van desde cambios repentinos en su rutina y/o entorno hasta enfermedades subyacentes y un estilo de vida sedentario que suele asociarse a un ambiente empobrecido. En SoyUnGato puedes conocer una a una las principales causas del estrés en los gatos y cómo reconocer sus síntomas: "Estrés en gatos".

Además, en casos más complejos, cuando un minino sufre estrés crónico o se ve involucrado en un contexto que le resulta sumamente incómodo, el ataque al tutor también puede resultar de la llamada “agresión redirigida”. Para explicarlo brevemente, esto significa que tu gato, cuando está muy estresado, enfadado o asustado, puede redirigir su agresión hacia ti sin que hayas hecho nada para molestarlo o amenazarlo. Se trata de una respuesta involuntaria al que el organismo de los gatos suele recurrir cuando tiene una necesidad extrema de liberar toda la tensión acumulada y restaurar, en consecuencia, un mínimo estado de equilibrio. Y dado que el tutor es quien más tiempo suele compartir con su gato, muchas veces, acaba convirtiéndose en la victima circunstancial de estos ataques.

Por todo lo anterior, si te preguntas "por qué mi gato bufa y gruñe sin razón", plantéate el estrés como una de las causas más probables. De ser así, ¿qué hacer para evitarlo? Una vez más, lo primero que deberías hacer es acudir al veterinario para descartar cualquier problema de salud que puede estar detrás del incremento del estrés y del cambio de comportamiento de tu minino. Mejor aún si puedes encontrar un experto en etología, que suele conocerse como veterinario etólogo. Pero, si llegas a descartar cualquier causa patológica, el siguiente paso será prestar atención a la rutina y el estilo de vida de tu gato para tratar de identificar la fuente del estrés y, enseguida, inhibirla o amenizarla de la mejor manera posible. A continuación, repasamos algunos consejos útiles para reducir el estrés y evitar que tu gato te bufe y te ataque:

Optimiza la estimulación física y mental

Un gato sedentario es más propenso no solo a estresarse y aburrirse, sino también a desarrollar problemas de conducta relacionados con la destructividad y la agresividad. Así mismo, un bajo nivel de actividad física es un factor de riesgo para el sobrepeso y la obesidad en los gatos, ambas condiciones que tienden a dificultar la movilidad y mitigar la calidad de vida, además de favorecer el desarrollo de enfermedades crónicas como la diabetes mellitus. Por ello, una buena estimulación física y mental están entre los cuidados esenciales que todo y cualquier gato necesita para disfrutar de una vida sana, feliz y activa.

Si bien hay tutores que deciden permitir que sus gatos realicen paseos solos y otros que optan por pasear a sus mininos con collar y correa, ambas opciones pueden resultar estresantes y peligrosas para los gatos, en especial para los que no han sido castrados. Entonces, lo que aconsejamos es que inviertas en el enriquecimiento ambiental para gatos, lo que significa añadir juguetes, rascadores, estímulos olfativos o visuales y otros accesorios, como plataformas o estanterías elevadas, que lo estimulen a ejercitarse y pongan a prueba sus sentidos.

También te motivamos a conocer las propiedades del catnip o hierba gatera, que puede ser un estímulo olfativo extra en tu hogar.

Planifica los cambios

No importa la dimensión del cambio que pretendas hacer en tu hogar, siempre que impacte en el ambiente y/o los hábitos de tu gato, debes planificarlo con antelación y ejecutarlos de forma gradual para ayudarlo a adaptarse. También es importante que recompenses a tu minino por las buenas conductas, ya sea cuando tratas de enseñarle alguna orden de obediencia o truco, o cuando quieres incentivarlo a explorar un nuevo entorno. ¡Conocer los principios básicos de aplicación del refuerzo positivo en gatos te será muy útil!

Además, hay una serie de buenas prácticas que puedes llevar a cabo para ayudar a tu minino a sentirse más seguro en un nuevo ambiente. Poner una música suave, ofrecerle un masaje relajante, intentar terapias alternativas como las flores de Bach (aunque se recomiende siempre una consulta previa con el veterinario), son algunas de las mejores prácticas para relajar a un gato.

No obligues a tu gato a interactuar

Es nuestra responsabilidad aprender a convivir armoniosamente con nuestros gatos y eso supone respetar sus preferencias, sus limitaciones, su voluntad y su espacio. Si no entendemos eso, además de tener muchas dificultades para construir un vínculo de confianza y afecto mutuo con ellos, es muy probable que acabemos siendo destinatarios de sus demostraciones de incomodidad y enfado. En este sentido, obligar un gato a interactuar contigo o con alguien más, forzarlo a aceptar besos y abrazos, interrumpir sus momentos de alimentación o acicalado, así como someterlo a prácticas que pueden resultar dolorosas (por ejemplo, tirar de sus orejas o su cola), puede dar lugar a que se manifiesten conductas defensivas como los bufidos, o incluso reacciones agresivas como los arañazos y las mordidas.

Para evitar que tu gato bufe y ataque, es fundamental respetar sus tiempos, motivándolo a querer interactuar contigo (por ejemplo, captando su atención con algún juguete), en lugar de pretender obligarlo. También es fundamental que todos los integrantes de la familia, y en especial los niños, hayan aprendido cómo jugar con un gato para prevenir accidentes.

Mi gato me bufa y me ataca: causas y qué hacer - Estrés

Problemas en la comunicación

Cuando se desconoce el lenguaje corporal de los gatos y sus códigos de comunicación, es muy común que, después de sufrir un ataque, la persona afectada se enfoque en preguntas como “¿por qué mi gato me bufa sin motivo y me ataca?” o “¿por qué mi gato me ataca brutalmente de la nada?”. El primer y principal problema está en suponer que el minino no ha emitido ninguna señal previa antes de recurrir a un ataque directo, cuando, en realidad, lo más probable es que, además de bufar, el gato haya usado varios gestos y posturas para demostrar su enfado o incomodidad.

Lamentablemente, los fallos en la comunicación entre una persona y un gato son bastante comunes y pueden ser la razón por la que tu gato te bufa y te ataca sin que hayas hecho nada intencionalmente para molestarlo. Lo que sucede es que algunos de tus gestos y acciones pueden tener un significado negativo en el idioma gatuno, por lo que tu gato puede interpretarlos como una posible amenaza.

Por ejemplo, si tu minino te ataca cuando lo miras fijamente, esto no se debe a un cambio repentino en su conducta, sino a que mirar fijamente a otro individuo, en los códigos de conducta de los gatos, supone una especie de reto que, muchas veces, antecede un ataque directo. Entonces, si miras fijamente a tu gato con la intención de ponerle toda tu atención, o si tu gato te mira fijamente por algún motivo y decides devolverle la mirada, lo más probable es que esta situación le genere mucho estrés y haga que reaccione, primero poniéndose en modo defensivo (por ejemplo, bufando) y, si no dejas de mirarlo, atacándote para lograr que te alejes de él y dejes de ponerlo en una situación incómoda.

Qué hacer

Si tu gato a veces te bufa y te ataca por no comprenderlo, vale la pena dedicar algo de tiempo a profundizar en el lenguaje corporal de los gatos, que incluye movimientos de cola, posturas corporales, posiciones de orejas, diferentes formas de mirar y también una asombrosa capacidad de vocalización.

Es igualmente importante que pongas atención a tu comportamiento y tu lenguaje corporal cuando te acercas a tu gato. Por ejemplo, muchas demostraciones de afecto que utilizamos normalmente con nuestros familiares y amigos, como los besos y abrazos, pueden resultar muy molestos para los gatos porque les priva de la capacidad de moverse libremente. También la intención de acariciar a los gatos en la barriga u otros regiones sensibles donde se encuentran sus órganos vitales, puede ser malinterpretada y acabar siendo motivo de un ataque.

En resumen, te recomendamos consultar el artículo "Las cosas que los gatos más odian de los humanos" para no llevarlas a cabo en el día a día, así como aprender a demostrarle todo tu cariño en el idioma gatuno.

Miedo

Sabemos que a ningún humano le gusta pensar en la posibilidad de que su gato le tiene miedo y por eso reacciona de una forma negativa en su presencia. Pero si realmente quieres entender por qué tu gato te bufa y te ataca cuando te acercas a él, no puedes dejar de considerarla. De ninguna manera estamos diciendo que haces algo intencionalmente para amedrentar a tu minino, sino que queremos ayudarte a replantear tu comportamiento para que puedas percibir si estás cometiendo algún error no intencional a la hora de interactuar con tu compañero.

Para comprender de una forma más sencilla este punto, exponemos situaciones comunes que pueden generar que tu gato te bufe y ataque:

  • Regaños o castigos inadecuados. Por ejemplo, es posible que te enfades demasiado por alguna conducta inapropiada que tu gato ha llevado a cabo, como puede ser orinar en la cama o arañar los muebles del hogar, y acabes sobrepasándote al regañarlo. Esta situación le generará mucho estrés a tu gato y, si lo regañar por algo que ha sucedido hace horas, tu minino ni siquiera podrá entender por qué estás tan enfadado y se sentirá sumamente confundido. Entonces, puede ser que tu gato te bufe y te ataque cuando lo regañas porque tu postura y tu actitud le hacen sentir miedo.
  • Miedo a lo desconocido. Otro contexto donde los gatos pueden mostrarse sumamente temerosos es cuando han sido recién adoptados por un nuevo tutor, o bien si aún se están habituando a su nuevo hogar, aunque con el mismo tutor. Aquí entra en juego el miedo a lo desconocido, que no solo es natural sino también crucial para la supervivencia de los gatos y muchas otras especies. Y es fundamental que, como tutores, sepamos respetar sus tiempos y favorecer su adaptación, evitando imponerles la necesidad de interactuar o explorar su entorno.
  • Traumas del pasado. Además, hay el caso particularmente complejo de los gatos que han sido rescatados de las calles o de hogares donde han sido sometidos a situaciones sumamente estresantes y/o a diferentes tipos de maltrato físico o psicológico. El trauma resultante de la exposición sistemática al estrés, el encierro y la violencia pueden hacer que un minino tenga miedo a una amplia variedad de estímulos o incluso desarrolle un pánico generalizado hacia las personas. Aquí es indispensable un tratamiento orientado por un experto en etología y educación felina que sea capaz de establecer pautas adaptadas a las necesidades de cada minino, para ayudarlo a resocializarse y recuperar su confianza.

Qué hacer

Todos los consejos que hemos visto a lo largo de este artículo te ayudarán a mejorar el vínculo con tu gato y prevenir una serie de situaciones negativas que pueden hacerlo reaccionar agresivamente. Pero, más allá de eso, es fundamental que siempre te acerques a tu gato con una postura calmada y evites hacer movimientos bruscos para no asustarlo. Esto se aplica a todos los gatos, independiente de su edad y del tiempo que lleva compartiendo el hogar contigo, pero es particularmente importante si acabas de adoptar a un minino y también si convives con un gato anciano, ya que la pérdida progresiva de sus sentidos les hace sentirse más vulnerables y que tiendan a actuar de forma defensiva ante cualquier estímulo. En SoyUnGato también encuentras una "Guía completa de cuidados para gatos ancianos".

Otra medida clave para que tu gato no te tenga miedo es saber elegir los métodos más apropiados para educarlo. El mal uso del regaño, los castigos y el encierro solo contribuyen a desgastar el vínculo con tu gato, y no son útiles para fomentar un buen comportamiento porque consisten únicamente en reprender las “malas conductas”, pero no trabajan en la asimilación de las buenas conductas. Por ello, recomendamos que apuestes por el refuerzo positivo y pongas en práctica estos consejos: "Cómo educar a un gato".

Por último, pero no menos importante, te recordamos que la confianza y el amor de un gato necesitan ser conquistados y eso requiere de tiempo y paciencia. Pero verás que tener la absoluta seguridad de que tu minino es feliz contigo y se siente seguro en tu compañía, vale la pena cada segundo y cada esfuerzo. Reserva unos minutos de cada día para compartir tiempo con tu gato, preséntale juegos de inteligencia y actividades que simulan el contexto de una cacería, ofrécele premios cuando te hago caso y se porte bien y, sobre todas las cosas, hazle saber lo importante que es para ti. Si necesitas ayuda, aquí tienes varios tips que te ayudarán a ganar la confianza de tu gato y afianzar el vínculo: "Cómo ganarse la confianza de un gato".

Mi gato me bufa y me ataca: causas y qué hacer - Miedo

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