¿Conoces los signos de dolor en gatos?

Se les atribuyen 7 vidas, pero lo cierto es que los gatos sufren y pueden enfermar. Aunque te costará apreciarlo por su instinto de supervivencia hoy queremos mostrarte cuáles son los principales signos de dolor en gatos.

Si conoces a tu mascota y prestas atención a su comportamiento identificarás con facilidad los cambios que pueden alertar sobre una lesión o enfermedad incipiente. En esos caso no demores la visita al veterinario e informarle de lo que has observado.

Los gatos y el dolor

Si convives con un gato ya conocerás su particular discreción para exteriorizar sus momentos de dolor o debilidad, así como la enorme variabilidad existente entre ellos con respecto a la relación con el dolor. No existen 2 gatos que comporten igual ante el dolor.

Cuando un felino siente dolor trata por todos los medios de aminorar su presencia no moviéndose. Ya sus antepasados de las áridas tierras del norte de África debían mantenerse íntegros para no convertirte en presa fácil de sus depredadores.

Al fin y al cabo, el dolor constituye un mecanismo de protección que los felinos saben gestionar a la perfección aunque a los humanos nos dificulte su detección oportuna. De hecho, cuando un gato está dolido o enfermo no deja de ronronear porque esto le calma.

Igualmente, debes saber que durante los procesos de enfermedad o lesión los felinos liberan feromonas interdigitales, por lo que si tu gato atraviesa por esta situación debes afanarte en su higiene, especialmente, si convive con más gatos para que no lo perciban.

No se han de minusvalorar los cambios de comportamiento en los gatos senior, puesto que en muchas ocasiones su apatía, su aislamiento o su inapetencia son indiciarios de afecciones que precisan tratamiento.

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¿Qué dice la comunidad médica al respecto?

En 2017 un grupo internacional de veterinarios realizó una investigación tratando de obtener un cierto consenso médico en lo que son los signos de dolor más evidentes en los gatos. Las conclusiones se publicaron en la revista científica Plos One.

Lo más destacado de dicho estudio es la clasificación de hasta 25 señales inequívocas de malestar en gatos que en caso de presentarse facilitarán la orientación de las pruebas veterinarias. A su vez, se distinguen los signos necesarios de los suficientes.

Para que lo entiendas fácilmente, el estrés es un signo necesario de dolor pero no suficiente, puesto que siempre que el animal siente dolor concurre el estrés.

Por su parte, experimentar estrés no indica ineludiblemente que exista dolor, no al menos, de tipo físico, aunque su presencia ralentiza la recuperación, sobre todo, de los gatos que se hallan hospitalizados.

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Signos de dolor en gatos ¿Cuáles son?

La clasificación esbozada por la doctora Isabella Merola y Daniel Mills, profesor de la Universidad de Lincoln sitúa a la cirugía y a la enfermedad como agentes desencadenantes prioritarios del dolor en los felinos.

Dicha clasificación se sustancia en las categorías que siguen:

  • La falta de movimiento y juego por artrosis. El dolor articular le impide moverse. Por ello, puedes observas que duerme en horarios poco acostumbrados, que apenas juega o que hace sus necesidades fuera del arenero.
  • La falta de apetito. El ayuno es síntoma inequívoco de que algo no va bien. A su vez, si la inapetencia se sostiene en el tiempo originará una afección hepática con toda seguridad.
  • La falta de aseo. El malestar merma sus ganas de acicalarse mostrando su pelaje un aspecto erizado, áspero y poco lustroso. El afilado de uñas puede verse igualmente relegado a un segundo plano.

En otras ocasiones, el gato puede lamerse compulsivamente o moderse cierta parte de su anatomía, la que le molesta, llegando a producirse mutilaciones.

  • La irritabilidad y agresividad. Cuando lo acaricias tu gato huye o retira las orejas hacia atrás en señal de ataque. Si se repite en un corto espacio de tiempo no deberías retrasar la visita al veterinario.
  • La excesiva vocalización. En algunas ocasiones, el felino no cesa de maullar o de gruñir, por ejemplo, cuando interactúas con él. Salvo que tengas un siamés, tu gato está tratando de expresar su malestar emocional. Algo lo estresa o angustia.
  • Las posturas antiálgidas. Si experimenta un dolor intenso el animal procura adoptar la postura que alivie dicho dolor. Comprobarás que camina encorvado o que pasa mucho tiempo tumbado con las patas delanteras estiradas.
  • La sialorrea o excesiva salivación. Si aprecias que tu mascota no deja de ir y venir al comedero, presta atención a su salivación. Puede suceder que el exceso de esta esté dificultando su capacidad de deglución.
  • La presencia de la membrana nictitante. Suele ser habitual en gatos febriles. Incluso con los ojos abiertos se aprecia este tercer párpado. Si tu gato reacciona a la luz o muestra espasmos en el párpado puede deberse a una patología ocular.

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Desde el punto de vista clínico existen otros signos de dolor que reclaman una actuación médica. Nos referimos a:

  • Una frecuencia cardíaca y/o respiratoria alta
  • Un aumento de la presión arterial
  • La dilatación de las pupilas
  • La palidez de las mucosas.

Lo prioritario en este sentido es que observes la conducta de tu gato y que si detectas algo inusual lo consultes con el veterinario. Él orientará las pruebas (radiografías, analíticas de sangre u orina…) para dar con el tratamiento oportuno.

Eso sí, nunca automediques a tu gato y menos aún con fármacos de uso para humanos. Las consecuencias podrían ser fatales. ¿Estás familiarizado con algunos de los signos de dolor en gatos que te hemos mencionado? Esperamos tus comentarios.