Pese a que la falta de apetito o anorexia en los gatos es un proceso multifactorial, en una amplia mayoría de los casos su origen radica en un trastorno de la conducta alimentaria. No en vano, los mininos son neofóbicos (reacios a probar nuevos alimentos) y acusan la no presencia de proteína animal en su dieta, como buenos carnívoros estrictos que son.

No se trata de un tema menor, ya que su supervivencia corre un grave riesgo si permanecen sin ingerir alimentos durante 2 o 3 días. Los gatos obesos, de avanzada edad o los cachorros pueden perecer como consecuencia de la acumulación de las grasas en el hígado, lo que en el argot veterinario se conoce como lipidosis hepática.

¿Por qué mi gato no come?

Son muchas las razones por las que un minino puede dejar de comer. Los desencadenantes de la anorexia felina suelen clasificarse en internos u orgánicos y en externos o no orgánicos. Los analizamos a continuación.

Causas orgánicas o internas

El gato puede dejar de comer como consecuencia del malestar que le produce una enfermedad subyacente de tipo metabólico, inflamatorio, infeccioso o canceroso. Cuando el origen de la anorexia es una patología sistémica, el animal suele manifestar otros síntomas como fiebre, apatía por el dolor y/o vómitos.

La falta de ingesta calórica conduce a la pérdida de peso y a la falta de vitalidad mermando su calidad de vida. La acumulación de bolas de pelo en el tracto digestivo puede constituir un ejemplo de inapetencia repentina que nos obligue a intervenir para ponerle remedio antes de que la situación se agrave y requiere cirugía.

La presencia de traumatismos o fracturas también puede motivar una pseudoanorexia. El gato pretende comer pero el dolor que siente por la falta de dientes, por cuerpos extraños o por una fractura, por ejemplo, en la cavidad oronasal se lo impide.

Causas no orgánicas o externas

Dentro de este grupo debemos mencionar los cambios recientes en sus patrones alimentarios (has comenzado a darle un nuevo pienso o has modificado la ubicación de su comedero). Se trata de cambios irrelevantes para nosotros que los mininos no toleran si se llevan a cabo de forma repentina.

Los cambios ambientales son igualmente otra fuente de estrés para los gatos y el resultado es el mismo: dejan de comer. Si te has mudado de casa, si has comprado un nuevo, y muy ruidoso, electrodoméstico, si ha nacido un bebé o si has acogido a una nueva mascota en tu hogar no debe extrañarte que tu gato lo acuse y sienta desestabilizado su status quo.

Los envenenamientos o intoxicaciones por ingerir tóxicos como, por ejemplo, detergentes o ciertas plantas, también pueden provocar que tu mascota deje de comer y busque cómo purgarse. Para estos casos, además de acudir al veterinario lo antes posible, dejar a su alcance catnip o hierba gatera les ayuda a restablecerse de forma natural.

El celo

Los períodos de alta o celo, así como los cambios bruscos de temperatura pueden contribuir a rebajar sus ganas de comer. Sin embargo, estas situaciones no son patológicas y tu mascota volverá a comer sin que debas hacer anda.

¿Cómo debo proceder si mi gato no quiere comer?

Si observas que tu minino lleva sin comer 24 horas no debes posponer la visita al veterinario, principalmente para descartar que concurre una enfermedad orgánica. El ayuno prolongado conduce a la pérdida de masa muscular, al debilitamiento muscular, a la hipoglucemia severa y, en los casos más graves, a la lipidosis hepática.

Si su hígado no recibe proteínas en un par de días deberá recurrir a las reservas de grasa y el hígado verá resentido su normal funcionamiento pudiendo acarrear la muerte de los pacientes con patologías previas o de más edad. En algunos casos suele ser necesario administrarles alimentación por vía parenteral.

Igualmente, es preciso identificar la presencia de indicios de estrés en su comportamiento (acicalamiento obsesivo, conductas de huida, irascibilidad, hipoactividad, marcaje, etc.) para adoptar medidas correctoras como un mayor enriquecimiento ambiental, feromonas sintéticas o farmacoterapia para mitigar el estrés y estimular su apetito.

Anorexia de causa alimentaria

La falta de apetito por causas relacionadas con los cambios dietéticos representa el cuadro más sencillo de revertir. Siempre bajo la supervisión de tu veterinario, deberás ir incorporando pequeñas raciones del alimento de preferencia de tu mascota para apreciar una mejoría en un breve lapso de tiempo.

En este sentido, las latas y sobres de comida húmeda, al ser más palatables que el pienso seco, más fáciles de digerir y por su elevado porcentaje de agua, son el recurso dietético perfecto para recobrar su interés por la comida.

Preséntasela siempre calentada porque su aroma le abrirá el apetito y le resultará más agradable de tomar. En su hábitat natural las presas están calientes. Coloca varios comederos en diferentes localizaciones para facilitarle encontrar el lugar que le resulte más tranquilo y seguro para comer.

Muéstrate paciente

En definitiva, si tu gato lleva horas sin comer permanece atento a su comportamiento. No pospongas la visita al especialista y sigue las indicaciones que este te paute. Si el origen de su inapetencia está estrictamente relacionado con patrones alimentarios recurre a la comida húmeda y no dudes en mimarlo. La mejoría no se hará esperar.