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Si hay un alimento que se asocia con los gatos es, junto con la leche, el pescado. Por eso no es nada extraño que los cuidadores lo ofrezcan a menudo, incluso aunque la dieta del gato sea un alimento comercial.

Los gatos pueden comer pescado, pero hay que tener en cuenta algunas consideraciones para aprovechar sus beneficios y esquivar sus inconvenientes. A continuación explicamos el papel del pescado en la dieta del gato, cantidades recomendadas y beneficios.

Beneficios del pescado

Hay diferentes tipos de pescado, pero todos tienen en común ser una excelente fuente de proteínas, aminoácidos y ácidos grasos esenciales, vitaminas, como la A o la D, y minerales, como el fósforo, el magnesio o el yodo en los pescados del mar.

Distinguimos los denominados pescados blancos, entre los que encontramos, por ejemplo, el lenguado, el besugo, la merluza o el rape. Otro tipo de pescados son los conocidos como azules, entre los que se incluye la caballa, el salmón, la sardina, el pez espada o el atún.

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Omega 3 y omega 6 del pescado

Un componente fundamental del pescado son los ácidos grasos esenciales. Son esenciales porque el organismo no es capaz de producirlos, por eso es imprescindible ingerirlos con los alimentos.

Quizás con el nombre de ácidos grasos no los reconozcamos, pero si hablamos de omega 3, seguro que hemos oído o leído sobre sus beneficios. Sobre todo para conseguir un mejor pelaje, una piel sana o el mantenimiento del funcionamiento cerebral en aquellos gatos de edad más avanzada. Además, contribuye al buen desarrollo neurológico.

El omega 3 se encuentra en mayor cantidad en los pescados azules. También se conoce con el nombre de DHA. Otro ácido graso que debe medirse en combinación con el omega 3 es el omega 6, que también se puede encontrar en los pescados.

El pescado en la dieta del gato

El pescado se incluye en la dieta equilibrada que tiene que consumir un gato. Pero esta no puede consistir solo en pescado. Los gatos domésticos son carnívoros. Es más, a nivel téorico se consideran carnívoros estrictos. Esto quiere decir que su dieta tiene que contener, obligatoriamente, carne.

Esta característica no implica que no puedan comer otros alimentos tanto de origen animal como vegetal. El ingrediente principal en su alimentación es la proteína animal procedente mayoritariamente de carne o, en menor medida, de pescado. En la naturaleza los gatos cazan sobre todo roedores y aves. El consumo de pescado sería muy ocasional.

Pescado para la dieta casera del gato

Si no queremos dar pescado solo como premio, sino que pretendemos alimentar a nuestro gato con pescado como parte de una dieta casera, debemos contactar con un experto en nutrición felina para que nos ayude a elaborar un menú equilibrado.

Hay que tener en cuenta las características particulares de cada gato para adaptar la alimentación a sus necesidades nutricionales. No podemos, simplemente, darle un plato de pescado todos los días. De ese modo solo conseguiríamos un gato mal alimentado que, con el tiempo, acabaría presentando problemas de salud.

Cómo dar pescado a un gato

Podemos cocinar el pescado de varias maneras para ofrecérselo al gato. Las mejores opciones son al vapor, a la plancha o al horno. No hay que añadirle sal ni ningún tipo de salsas o condimentos. Tampoco es buena idea darle pescados encurtidos o marinados. Es mejor dar el pescado sin espinas.

Las espinas más blandas o de pequeñas dimensiones no suelen causar problemas, pero las de mayor tamaño sí son capaces de clavarse y causar perforaciones en la boca, la garganta o cualquier otro punto del tracto digestivo. Si optamos por el pescado crudo, este tiene que haber estado congelado previamente.

Así se eliminan parásitos como el anisakis, responsable de importantes trastornos a nivel digestivo. La congelación debe hacerse a una temperatura de -20 ºC durante 24-48 horas. Otra opción es añadir a la dieta un buen aceite de pescado. Como siempre, siguiendo las recomendaciones del experto.

Advertencias sobre el consumo de pescado

Que el gato coma pescado forma parte de una dieta equilibrada. Pero si solo come pescado o esta dieta solo incluye determinados pescados, podría resultar perjudicial para su salud. Por ejemplo:

  • Algunos pescados de tamaño más grande y que se alimentan de otros peces pueden acumular cantidades considerables de metales pesados. Por eso ni el gato ni nosotros podemos consumirlos de con frecuencia. Es el caso del pez espada o del atún rojo. El resultado de un exceso serían problemas a nivel neurológico.
  • El atún enlatado para humanos no contiene taurina, un aminoácido esencial para el gato, del que será deficitario si solo se alimenta de este pescado. Su carencia afecta al funcionamiento de órganos vitales.
  • El salmón es muy graso, por lo que se recomienda su consumo con moderación.
  • La tiaminasa de los pescados destruye la vitamina B1. Un consumo excesivo de pescado crudo produciría una carencia. Las consecuencias son problemas neuromusculares. Se evita con el cocinado.

Mi gato no puede comer pescado

A algunos gatos puede sentarles mal el pescado. Si observamos algún malestar tras su administración, como problemas respiratorios, dermatológicos o digestivos, es mejor que lo retiremos de la dieta. Se debe a intolerancias o alergias alimentarias. En este caso puede sustituirse por otros ingredientes sin problema.