Características del gato Burmés y cuidados

También llamado burmese, este felino de formas redondeadas se caracteriza por su complexión compacta, aparentando pesar menos de lo que realmente pesa, así como por un temperamento afectuoso y jovial.

Es un gran saltador y cazador, aunque prefiere los ambientes de interior por su calidez. Eso sí, no soporta la soledad, por lo que no es una mascota válida para aquellos que deben ausentarse por largo tiempo de su hogar.

Características del gato Burmés

El burmés luce un cuerpo musculoso y atlético, con un cuello corto y patas estilizadas. Es un gato fuerte y en los cachorros las puntas de su pelaje muestran un sombreado más oscuro que remite con los años.

icono-mundo25 Origen Asia (Birmania)
icono-gato25 Tamaño mediano
icono-peso25 Peso de 5 a 7 kg machos y de 3 a 5 kg hembras
icono-peine25 Pelo corto, fino y sedoso. Colores: aunque el marrón oscuro (sable) es el más caraterístico, también se admiten el azul, chocolate, crema, lila, rojo, fawn (atigrado), champán, platino y tortuga
icono-cabeza-gato-25 Cabeza redonda y proporcionada con respecto al tamaño del resto del cuerpo
icono-orejas-25 Orejas separadas y redondeadas
icono-ojo-25 Ojos redondos y expresivos en color amarillo o dorado
icono-cola-25 Cola recta, larga y con terminación también redondeada
icono-longevidad-25 Longevidad estimada de 9 a 15 años
icono-casa-25 Dificultad para cuidarlo baja

 

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¿Cómo es el carácter del gato Burmés?

Nos hallamos ante un felino sumamente cariñoso y juguetón. Le encanta que lo acaricien y siempre esperará ansioso tu llegada a casa. De hecho, muchos lo comparan con el perro por su lealtad a su dueño. No dudará en protegerte si es necesario.

Los ejemplares jóvenes se adaptan con facilidad a los cambios. De mayores son más devotos de la contemplación. Podría decirse que su lugar favorito a esta edad es cualquier ventana desde la que contemplarlo todo.

Se llevan muy bien con los perros, no así con otros gatos si son de otras razas. No desconfían de los desconocidos y siempre están dispuestos a jugar, si es contigo mejor. No llevan bien quedarse solos, ya que establecen un fuerte vínculo con su dueño.

Son muy inteligentes y reclaman su ración diaria de caricias. Les encanta que les cepillen o que les acaricien en el abdomen.

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Cuidados para un gato de raza Burmés

Esta raza no reclama cuidados adicionales a los de otro gato cualquiera. Deberás cepillarlo, al menos, 1 vez por semana y bañarlo cuando lo consideres oportuno. Higieniza sus ojos, nariz y orejas utilizando para ello una gasa humedecida en suero fisiológico.

Por su carácter glotón te pedirá comer varias veces al día. Por ello, prima el aporte proteico sobre los azúcares y carbohidratos. Calcula unas 60 kcal por cada kg de peso de tu mascota. De este modo, satisfarás su ansia por la comida controlando su peso.

Si se halla en periodo de crecimiento puedes suplementarlo con vitaminas. Dada su necesidad de escalar y trepar, un árbol o gimnasio para gatos hará sus delicias. No olvides vacunarlo y desparasitarlo, interna y externamente, visitando al veterinario como mínimo 2 veces al año.

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Salud de la raza Burmese

En este apartado, cabe señalar que las patologías hereditarias y congénitas más prevalentes en sus inicios han sido subsanadas en la actualidad gracias a la monta selectiva. No obstante, merecen tu atención la gangliosidosis GM2 y las malformaciones craneales.

La gangliosidosis es una enfermedad hereditaria en la que la falta de la enzima betahexosaminidasa provoca alteraciones en el sistema nervioso. Las malformaciones del cráneo, como afección congénita, comprometen la esperanza de vida del cachorro.

El resto de enfermedades que pueden afectar a estos gatos no distan de las propias en otra raza si no cuidamos la calidad de su dieta y la higiene del propio animal o de su entorno doméstico.

Historia de la raza y datos curiosos

El gato burmés procede de Birmania, donde custodiaba los monasterios budistas y era considerado casi una divinidad. No obstante, también se conocen felinos de esta raza en la Tailandia del siglo XV.

Su introducción en EE.UU y su consiguiente desarrollo como raza se lo debemos al Dr. Thompson. En 1930 este psiquiatra birmano, que trabajaba en la Universidad de Harvard, cruzó su gata de Birmania Wong Mau con un siamés seal point.

En las sucesivas camadas fue cruzando los ejemplares híbridos de burmés y siamés hasta obtener el burmese que conocemos en nuestros días. En 1953 la Cat Fancier´s Association reconoció oficialmente la raza.

En Europa su popularidad se inició en Gran Bretaña en 1949. En el año 1952 se exhibió por primera vez en Londres. Existen dos variantes de burmés: el inglés y el americano. ¿Sabes que se dice que es la única raza desarrollada en laboratorio?