¿Cómo y cuando bañar a un gato?

Los gatos tienen merecida la fama de ser unos animales extremadamente limpios. Con su acicalamiento diario mantienen en óptimas condiciones su pelaje. Sin embargo, existen determinadas circunstancias en las que, ya sea por prescripción veterinaria o porque requieres suprimir la suciedad adherida a su pelo, deberás recurrir al baño.

Pese a que la mayoría de felinos no son muy amigos del agua, existen algunas razas como el Maine Coon o el Siberiano que disfrutan del juego acuático. Si logras convertir el baño en una rutina que tu mascota aprenda desde pequeño las dificultades se reducirán considerablemente. Al finalizar recuerda premiarlo para fijar un recuerdo positivo.

Situaciones que obligan al baño

Por regla general, no necesitas abusar del baño de tu minino, dado que él mismo se encargará de mantenerse impoluto. En el caso de los cachorros, podrás comenzar con esta rutina a partir de los 2 o 3 meses. Si deseas fijar esta rutina con una determinada frecuencia deberás atender a la longitud de su pelaje y a la época del año de que se trate.

Los felinos de pelo semilargo o largo, así como el verano favorecen una mayor asiduidad en los baños. Podrás llevarlos a cabo cada 15 días para preservar la forma de su manto libre de enredos. Durante el invierno bastará con que lo hagas 1 vez al mes.

Cuándo bañar a tu gato

Entre las circunstancias más usuales que justifican el baño de un gato merecen tu atención las que siguen:

  • Tu gato tiene pulgas o garrapatas y el veterinario te ha recomendado bañarlo con un champú antiparasitario para eliminarlas.
  • Ha sufrido un golpe de calor.
  • Está aquejado de una alergia o patología que daña su piel y debes extremar su aseo.
  • Se ha ensuciado con una sustancia que podría resultarle tóxica si la ingiere durante su acicalamiento. Nos referimos a gasolina, pintura, disolvente o cualquier otro producto químico agresivo.
  • Tiene la tiña.
  • Está atravesando un episodio de diarrea o se trata de un gato muy mayor que ha dejado de asearse.
  • Lo has encontrado en la calle y quieres quedártelo. Más si cabe, si ya tienes otros gatos.

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Aspectos a considerar antes de bañar a un gato

Existen varios aspectos que debes tener presentes antes de afrontar el primer baño de tu minino. Toma nota:

  • Deberás abordar el baño en un lugar tranquilo, sin ruidos ni corrientes de aire.
  • Asegúrate de que tu mascota está relajada, por ejemplo, después de una sesión de juego. De este modo, se mostrará menos belicoso.
  • Ten presente que puede llevarte cierto tiempo completar todo el proceso de preparación, baño, secado y cepillado. Por tanto, reserva el tiempo preciso.
  • Muéstrate calmado para no estrés de más a tu gato y no dejes de acariciarlo ni de hablarle de modo cariñoso. Si se halla en un entorno agradable su oposición será menor. -Protege sus oídos con sendos algodones.
  • Cepíllalo para retirar el pelo muerto y las posibles bolas existentes. De este modo, el baño será más efectivo y tu felino lucirá espectacular.
  • No llenes en exceso el fregadero o el cubo en el que lo vayas a bañar. Nunca sobrepases los 10 centímetros.
  • El agua deberá ser tibia, más cerca de la temperatura ambiente.
  • Utiliza un champú específico para gatos y que no desprenda un olor muy fuerte. Si es así, lo rechazará seguro.
  • No le des de comer mucho antes del baño. Con el estrés de la novedad podría vomitar.
  • Protege la base del fregadero o del cubo con una alfombrilla de goma. Al no resbalarse se sentirá más seguro.
  • Especialmente para la primera ocasión, válete de la ayuda de otra persona. Podrá encargarse de sujetar sus patas delanteras o de distraerlo con su juguete favorito.
  • Si quieres cortarle o limarle las uñas hazlo siempre en seco, antes del baño.
  • Nunca trates de aclararlo con el chorro del grifo. Enjúagalo con tus propias manos. La presión y el ruido del grifo lo asustarán y querrá escaparse.

Métodos para bañar a un gato

Dependiendo del grado de tolerancia de tu minino podrás bañarlo en el fregadero, en la bañera o, en los casos más críticos, recurriendo a un atomizador o rociador. Si tu mascota no soporta esta rutina puedes necesitar bañarlo en seco. Lo desarrollamos a continuación.

Cómo bañar a un gato valiente

En el escenario más favorable se sitúan los gatos que aún no conociendo la experiencia del baño no se asustan al escuchar el sonido del grifo. Si te hallas en este colectivo, además de ser muy afortunado, podrás bañar a tu gato en el fregadero. Deberás llenarlo hasta comprobar que el agua tibia cubre su barriga.

Moja tus manos y procede a humedecer su pelaje poco a poco. Incorpora el champú para gatos y dilúyelo en el agua. Vuelve a humedecer con esta agua jabonosa a tu gato administrándole masajes circulares en la dirección del pelo. De este modo, facilitarás la penetración del champú. Para aclarar, recurre a esta misma agua y a tus manos.

Cerciórate de que has retirado todo el champú, ya que podría irritar su piel. No laves su cabeza. Si la tiene muy sucia deberás higienizarla mediante un paño humedecido en agua jabonosa.

Cómo bañar a un gato miedoso

En un escalón intermedio se encuentran los gatos menos valientes a los que el baño no les entusiasma, pero que lo llevan razonablemente bien. Estos felinos deben recibir su baño en la bañera introducidos en un cubo o si tienes jardín valiéndote de 3 palanganas. Una con agua jabonosa y las 2 restantes con agua limpia para el aclarado.

También necesitarás 2 toallas, una para secarlo y la otra para protegerte de sus arañazos. Colócala en el borde de la bañera o sobre tus rodillas, si tu mascota apoya sus patas en ellas. El procedimiento es exacto al anterior con la salvedad de que deberás actuar con mayor celeridad.

Cómo bañar a un gato aprensivo

La situación más extrema corresponde a los mininos más estresados con el baño, aquellos que lo pasan realmente mal. Incluso, pueden experimentar náuseas. Para ellos resultan más apropiados con atomizadores o rociadores e incluso los baños en seco. Puedes verter agua tibia con el champú diluido en el rociador y aplicárselo por el manto, poco a poco.

Masajea y aclara valiéndote de un cubo de agua tibia del que deberás disponer a tu lado. Si te ves obligado a hacerlo en seco nunca escatimes en la calidad del producto, puesto que tu gato lo acabará ingiriendo al lamerse.

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Cómo secar a un gato tras el baño

Tan delicado como el baño en sí resulta el secado. A excepción de la época estival no conviene dejar que el gato se seque a su aire. Por tanto, deberás utilizar un secador una vez terminado el baño. Cuando lo saques del fregadero o de la palangana deberás retirar la mayor parte de la humedad con una toalla a través de suaves golpes.

A continuación, deberás recurrir al secador. Posiciona el botón del calor en frío y no acerques el secador a la piel de tu gato, podría quemarse. Algunos expertos recomiendan utilizar un transportín o kennel para el secado. Una vez dentro de este realiza rápidas pasadas a través de la puerta.

Cepillarle tras el secado

El baño de tu gato habrá terminado con el cepillado. Cuando ya esté completamente seco llega el momento de cepillarlo para deshacerte del pelo muerto. Su manto quedará pomposo, brillante y suave.

En función de la longitud de su pelo deberás utilizar un cepillo u otro. En el caso del pelo largo o semilargo se aconseja que las púas sean largas, metálicas y separadas. Si tu mascota tiene el pelo corto, necesitarás que las púas sean cortas y flexibles.

Como ves, el baño del gato es todo un proceso que comprende varias etapas que deben ser ejecutadas con cuidado a fin de que el animal no se resfríe. Al finalizar deberás aprovechar para utilizar el refuerzo positivo y contribuir a la creación de un recuerdo positivo en torno a esta experiencia. Esperamos haberte resultado de ayuda.