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El mal olor en la boca de nuestro gato es una señal de alarma que no debemos pasar por alto. Puede indicarnos que padece diferentes enfermedades, de mayor o menor gravedad. Además, estas no solo afectan a la cavidad bucal.

Por ello es importante acudir al veterinario y no esperar si notamos mal olor u otros síntomas como babeo, modificaciones en la ingesta de comida o mal aspecto del manto. En numerosas ocasiones el gato siente un dolor considerable que hay que aliviar.

Causas de mal aliento en los gatos

Si detectamos que la boca de nuestro gato desprende muy mal olor, es fácil que pensemos que padece un problema bucal. El primer paso es intentar comprobarlo. Para ello podemos abrirle la boca con mucho cuidado y comprobar, por ejemplo, si hay alguna lesión en las encías o lengua o falta alguna pieza dental.

Pero un olor raro también puede deberse a enfermedades que tienen su causa muy lejos de la boca, sobre todo si nuestro gato ya tiene una edad. En cualquier caso, se hace necesario acudir al veterinario para conseguir un diagnóstico lo antes posible. Las causas más comunes del mal olor o halitosis son las siguientes:

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Gingivitis o gingivoestomatitis en gatos

Esta enfermedad bucal es habitual en los gatos y tiene diferentes causas. Entre ellas, virus como el calicivirus o reacciones autoinmunes a nivel local. Supone la inflamación de las encías o de toda la cavidad bucal. Produce muy mal olor. Si conseguimos abrir la boca, podremos distinguir el enrojecimiento y la inflamación en toda la zona.

Son visibles heridas, sangrado y pus. Pueden faltar dientes o estar en mal estado, con placa y sarro. Estos daños en la dentadura también pueden verse en la enfermedad periodontal. Si el gato se resiste no lo forzaremos, pues estas patologías son dolorosas. Es muy frecuente que, además de halitosis, identifiquemos síntomas como los siguientes:

  • Hipersalivación, es decir, el gato se baba excesivamente.
  • Pérdida del apetito.
  • Dificultades para alimentarse. Por ejemplo, si le damos pienso, podemos ver que deja en el comedero trocitos de las croquetas que le van cayendo de la boca.
  • Manto sucio porque el gato no puede utilizar la boca con eficiencia para autoacicalarse.

Hay que llevar al gato al veterinario para obtener un diagnóstico y un tratamiento. Suelen realizarse extracciones dentales o limpiezas bucales con ultrasonidos. El pronóstico va a depender de la causa y no siempre es sencillo mantener la boca sana.

Problemas renales en gatos

Cuando los riñones no funcionan como deben provocan una serie de alteraciones en el organismo. Una de ellas es el mal olor en la boca. Se considera parecido al de la acetona. Los riñones son los encargados de eliminar sustancias tóxicas del organismo a través de la orina.

Un mal funcionamiento lleva a que estos productos se queden en el cuerpo y vayan acumulándose. Esta enfermedad es más habitual en los gatos de más edad y puede presentarse de forma tanto aguda como crónica. Por desgracia, es una patología muy común en estos felinos. Otros síntomas de alerta son los siguientes:

  • Pérdida de peso. Es uno de los primeros signos detectables.
  • Aumento en la ingesta de agua.
  • Incremento en la cantidad de orina eliminada.
  • Vómitos.
  • Manto mate, con mal aspecto.
  • Disminución del apetito o, directamente, anorexia, es decir, el gato deja de comer.
  • Deshidratación.

Es imprescindible acudir al veterinario cuanto antes. Puede que el daño en el sistema renal sea irreversible y el gato no se cure, pero, con un manejo adecuado, mejorará su calidad de vida.

Síntomas de la diabetes del gato

Esta enfermedad se produce cuando el organismo del gato no produce la insulina que necesita para manejar la glucosa que se encuentra en la sangre. Por lo tanto, se produce un aumento de este azúcar y síntomas como los siguientes, además de un olor afrutado en la boca:

  • Incremento notable del apetito sin que el gato engorde.
  • Aumento del consumo de agua.
  • El gato orina más.
  • Mal aspecto del manto.
  • Problemas a nivel neurológico.
  • Deshidratación.
  • Vómitos.
  • Una diabetes sin tratar puede llevar al gato al coma.

Es otra de las enfermedades que solo puede diagnosticar y tratar el veterinario. Es crónica, pero con los cuidados adecuados, el gato puede disfrutar de una buena calidad de vida. Al igual que en las personas, se administra insulina y una dieta específica.

Causas de vómitos en gatos

Si el gato acaba de vomitar o vomita con frecuencia, es normal que percibamos mal olor de su boca. Aunque un vómito ocasional puede no resultar preocupante, si se convierte en demasiado habitual o aparecen otros síntomas como fiebre, diarrea o deshidratación, hay que acudir al veterinario. Da igual si el vómito contiene espuma o comida.

Circula la creencia de que los gatos vomitan de manera regular por las bolas de pelo, pero no es cierto. Los vómitos son síntomas a tratar y pueden indicar, por ejemplo, la existencia de una patología compleja: la enfermedad inflamatoria intestinal.

Causas de mal aliento en gatos

Por último, hay que tener en cuenta que, a veces, un cuerpo extraño que el gato mete en la boca puede quedarse incrustado entre los dientes o incluso enganchado en la lengua. Si este objeto permanece en la cavidad oral durante días, va a desencadenar una reacción a su alrededor.

Es posible que origine una infección, que será causa de mal olor. Es menos frecuente, pero el crecimiento de tumores o infecciones localizadas en la boca o en la nariz son otra causa a tener en cuenta si a nuestro gato le huele muy mal la boca.

Bibliografía
Palmero M.L. Gingivoestmatitis crónica felina. Gattos Centro Clínico Felino.