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Para los gatos el juego es mucho que una actividad de ocio. Se trata de una necesidad básica que hunde sus raíces en las estrategias de caza que sus antepasados directos, los gatos salvajes africanos, desplegaban para capturar pequeñas presas como pájaros, ratones o insectos. Podían llegar a dedicar hasta 6 horas al día a cazar de 10 a 20 presas.

Por tanto, la simulación de las conductas de caza a través del juego moviliza un enorme valor terapéutico para la salud integral de los felinos. Mediante estas interacciones lograrás fortalecer vuestro vínculo y estarás haciendo mucho por mejorar su calidad de vida. Ten presente que el bienestar de tu minino se traduce en un comportamiento saludable.

El juego como recurso terapéutico

¿Sabes que la falta de juego puede ocasionar estrés a tu mascota? Adolecer de estimulación cognitiva y de interacciones con su familia humana puede hacer que el gato se sienta frustrado, aburrido, triste y ansioso. Si observas que se acicala en exceso, que come compulsivamente o que duerme más de 18 horas al día podría estar estresado.

Interactuar con él le permitirá ejercitarse, mantenerse atento para superar nuevos retos y sentirse querido y acompañado. En otras palabras, prevendrá el estrés y la ansiedad, así como la obesidad. Por tanto, no infravalores el positivo efecto del juego para con la salud de tu mejor amigo.

Debes aprender a interpretar su lenguaje corporal, ya que muchas veces creemos que nos solicitan comida cuando lo que quieren es compañía. Igualmente, no conviene sobreestimular al animal dejando a su vista todos los juguetes. La falta de novedad de esos objetos estáticos dejará de alimentar su curiosidad al día siguiente.

Identifica las conductas agresivas

Si el felino no ha sido estimulado en el juego es posible que, además de los cuadros de estrés y ansiedad, exista un exceso de energía que el animal exprese redireccionándola hacia tus manos o piernas y termine haciéndote daño. Para reconducir esta conducta deberás introducir el juego de forma paulatina y adaptada.

Si, por el contrario, la agresividad persiste fuera de esas rutinas de entretenimiento deberás acudir al asesoramiento de un etólogo, una vez descartada como causa de esa agresividad un factor de tipo físico, como por ejemplo una enfermedad que le genere dolor o un trastorno hormonal.

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¿Qué juegos son los más recomendables?

Lo prioritario para aprovechar las bondades del juego es no dejar de sorprender a tu mascota. Para ello, deberás conocer cuál es su carácter, cuáles son sus preferencias y su edad para adaptarlo a sus necesidades. Teniendo esto en cuenta los juegos más estimulantes para los felinos son aquellos que emulan su conducta de caza.

Así, las cañas con un peluche o unas plumas en uno de sus extremos o los colgantes resultan los juguetes más completos, dado que posibilitarán que tu mascota satisfaga su necesidad de abalanzarse sobre los objetos y alcanzarlos al tiempo que disfrutará de tu compañía sin que tus manos o pies se lastimen. Si tienes niños en casa ellos también podrán jugar con el gato utilizando la caña, no tendrás de qué preocuparte.

Otras dinámicas de juego idóneas para tu gato

  • Los interactivos, es decir, los que se mueven solos y emiten sonidos. No abuses de ellos, porque dejarán que surtir el efecto deseado. Por tanto, guárdalos en una caja y ve sacando uno en días alternos para sorprenderlo. Frotarlos con hierba gatera también te ayudará a despertar el interés de tu amigo.
  • Los de inteligencia, como los dispensadores o los circuitos, plantean el reto de descubrir cómo acceder a la comida o al juguete. Resultan más adecuados para los momentos en los que estará solo, ya que tu intervención no es necesaria.
  • Objetos confinados con un premio oculto. Las cajas de cartón o las bolsas de papel siempre gustan a los mininos, ya que pueden esconderse en ellos y guarecerse cuando desean que no les molesten. Emplear cajas de distintos tamaños o crear túneles con ellos que alberguen su golosina favorita, una pelota o unas hierbas (catnip, valerinana, lavanda o albahaca, entre otras muchas) despertará sus sentidos.
  • Los ejercicios de propiocepción. Prueba a colocar en una habitación objetos de distintas formas y texturas. El resultado te sorprenderá. Aparte de entretenerse, ejercitará la coordinación, la vista y el tacto.
  • Jugar al escondite. No solo a los perros les encanta este juego. Escóndete y después llámalo. ¡Se volverá loco! Recuerda pronunciar siempre las mismas palabras y recompensarlo al finalizar para que realice la asociación correctamente.

Cómo jugar con un gato cachorro

Los gatitos están descubriendo su entorno, por lo que siempre están dispuestos a jugar. Cualquier objeto será suficiente para atraer su atención. La etapa de socialización, de la semana 2 a la 7, es la más adecuada para potenciar este aspecto, puesto que con ello lograrás que el juego esté presente en todas las etapas de su vida.

Cómo jugar con un gato adulto

Puede suceder que tu gato no sepa jugar solo porque la socialización no ha sido acometida debidamente, porque ha sido separado de su madre y hermanos de forma prematura o porque no reservas tiempo a jugar con él ni sabes cómo estimularlo. En tal caso deberás recurrir a la hierba gatera y a los juegos juntos basados en el movimiento.

En los casos más extremos, el animal puede presentar lo que los etólogos denominan síndrome de privación sensorial que requerirá su intervención para revertir la situación, aunque no siempre es posible motivar al animal hacia el juego si ha sido privado de él durante toda su existencia.

Cómo jugar con un gato sénior

Que tu gato se haya adentrado en la vejez no significa que no quiera jugar. Aunque lo haga con una intensidad y frecuencia menor es muy beneficioso que juegue para mantenerse activo en todos los sentidos. Ello redundará en una mejor calidad de vida y prolongará su esperanza de vida. Eso sí, deberás amoldarlo a su situación.

Como ves, el juego debe estar presente en el día a día de tu gato si deseas disfrutar de su compañía en óptimas condiciones por muchos años. Compaginar distintas dinámicas y no dejar de apelar a su curiosidad será muy beneficioso para su salud física, mental y emocional. Eso sí, requerirá que dediques tiempo y creatividad a mantenerlo estimulado.

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