Cómo darle de comer a un gato enfermo

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Si nuestro gato ha enfermado debemos tener un cuidado especial con su alimentación, ya que será un pilar básico para su recuperación. En estos casos, incluso el gato más glotón puede mostrarse reacio a alimentarse.

Así que te mostramos algunos consejos prácticos para que tu minino se alimente bien y con ello, se recupere más rápidamente.

¿Por qué un gato enfermo no come?

Múltiples enfermedades pueden afectar al sistema digestivo. Las náuseas, la diarrea y los vómitos causan un malestar estomacal que hace que el gato pierda el apetito. Además, cuando un gato se deshidrata tampoco tiene ganas de comer. Cuanto menos coma peor se encontrará y menos hambre tendrá, agravando así el cuadro.

Otras enfermedades afectan a las vías respiratorias, impidiendo que el gato huela la comida. Cualquier patología que perturbe el sentido del olfato o del gusto puede repercutir en el apetito del gato.

Si el gato asocia la comida con dolor, por ejemplo si tiene algún trastorno bucal, puede rechazarla al punto de generar una aversión hacia ella. Lo mismo si la utilizamos para camuflarle medicación. Además, si ha estado ingresado el estrés será otro factor condicionante a la hora de comer.

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¿Qué comida debo darle a un gato enfermo?

En principio, debemos continuar con su alimentación habitual salvo en el caso que, con motivo de su enfermedad, necesite alguna dieta específica o complemento nutricional. En ese caso tendremos que hacer el cambio poco a poco, mezclando ambas opciones para que el gato se acostumbre a la novedad.

Aunque el veterinario nos prescriba una dieta especial, si el gato la rechaza y no conseguimos convencerlo de lo contrario, le daremos la comida que logremos que coma. En todos lo casos siempre será mejor que el animal se alimente con lo que sea antes que mantenga un ayuno que agravaría su estado.

Si el gato no come es buena idea recurrir a alimentos especialmente palatables, es decir, que le resulten apetitosos. La mayoría de felinos preferirá alimentos frescos o húmedos, lo que ayuda a que se mantengan hidratados. Si les ofrecemos la comida tibia estimularemos su olfato, incentivando el apetito. Mejor darle porciones pequeñas varias veces al día.

A la venta podemos encontrar alimento seco o húmedo formulado para etapas de convalecencia. Son productos muy palatables, fáciles de diluir si tenemos que administrarlos con jeringuilla y de alta energía. Otra opción es elaborar comida casera, siguiendo las indicaciones del veterinario para asegurarnos de que ofrecemos todos los nutrientes.

En último caso también podríamos recurrir a medicación para estimular el apetito. Por supuesto, siempre con la prescripción del veterinario, se recomienda utilizar fármacos para controlar síntomas que puedan interferir con la alimentación, como las náuseas o los vómitos. Mantener la hidratación también anima al gato a comer.

El veterinario también puede recetarnos suplementos nutricionales, como vitaminas o probióticos, en función de las necesidades del gato, si considera que los necesita para recuperarse más rápidamente.

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Ideas de menú para gatos enfermos

Siempre con la supervisión del veterinario, podemos cocinar en casa para nuestro gato. No debemos usar sal ni salsas. Si hacemos una cantidad grande y la guardamos en porciones en el congelador nos facilitaremos la tarea. El pollo o el pavo son carnes muy utilizadas durante la convalecencia.

Debemos ofrecerlas cocidas, sin sal ni piel ni huesos, porque la carne cruda en animales enfermos puede ser problemática si contiene bacterias o parásitos que afecten de forma interna a nuestro gato. Tras cocerla la desmenuzaremos y mezclaremos con arroz, también cocido, y añadiremos un chorro de aceite de oliva. Esta receta puede hacerse con pescado tipo atún, fresco o congelado.

Este ejemplo de dieta nos sirve para cualquier gato convaleciente. Dependiendo de la enfermedad que padezca el porcentaje de los ingredientes podrá variar. Por eso debemos consultar con el veterinario para asegurar que le menú se adapta a nuestra situación.

Recordemos que es una dieta puntual para animarlo a comer. Si queremos continuar ofreciéndole comida casera tendremos que confeccionar un menú que incluya todos los nutrientes que el gato necesita según sus condiciones de vida. Consultaremos con un veterinario especializado en nutrición para evitar carencias que resulten perjudiciales.

Si el gato rechaza también esta comida podemos optar por conservas como sardinillas o mejillones en aceite de oliva. Son muy olorosas y palatables. No deben constituir la base de una alimentación equilibrada pero para estas situaciones puntuales podemos recurrir a ellas.

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¿Y si no consigo que mi gato coma?

Para la recuperación del gato es fundamental que vuelva a comer por sí mismo. De esta forma, además de nutrirse, también se mantendrá hidratado. Si no acepta ninguno de los alimentos que le ofrecemos podemos intentar que coma utilizando una jeringuilla sin aguja.

Podemos llenarla con un alimento húmedo especial para estos estados, muy palatable y que se diluye con facilidad añadiendo un poco de agua. Cualquier comida que podamos reducir a papilla tan líquida como para pasar por el orificio de la jeringa nos puede servir.

Cogemos al gato en brazos con cuidado y ponemos la jeringa en el lateral de su boca, detrás del colmillo. Apretamos el émbolo para introducir una pequeña cantidad de alimento. Una vez trague, le daremos una nueva dosis. Podemos probar a hacerlo con el dedo. Algunos gatos, si les manchamos la nariz o la pata con comida, al limpiarse se animan a comer.

Si nada de lo indicado funciona solo nos queda contactar con el veterinario para que proceda a alimentar al gato de manera forzada. Esto implica utilizar una sonda colocada en la nariz o en el esófago.

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