Gripe felina – Síntomas y contagio del Calicivirus

Pocas enfermedades resultan tan contagiosas y difíciles de prevenir que el calicivirus felino. Este tipo de gripe de los gatos es muy fácil de contagiar y sus cepas mutan con enorme facilidad. Sin embargo, no te alarmes, si tu gato no tiene contacto con el exterior, cuidas su higiene y está vacunado las probabilidades de contagio se reducen considerablemente.

De hecho, las colonias de gatos callejeros son los más propensos a padecerlo por su inevitable contacto y por sus precarias condiciones de salubridad. No están vacunados y no tienen a nadie que se ocupe de su aseo diario. En esta entrada, te mostramos todo lo que debes saber sobre esta patología que de no recibir tratamiento puede ser mortal.

¿Por qué el calicivirus es tan contagioso?

El calicivirus felino (FCV) es una enfermedad respiratoria que afecta a las vías superiores y cuyos síntomas más leves son la rinitis y la sinusitis. El virus responsable de estas molestias pertenece a la familia Caliciviridae y se mantiene latente durante 28 días en los objetos (comedero, juguetes o cama) del gato infectado pudiendo contagiar a cualquier otro.

Los cachorros, los gatos de más edad y los inmunodeprimidos por otras enfermedades o por la ingesta de medicamentos forman el grupo de los felinos con mayor riesgo de contagio. Este se produce mediante la saliva y, en menor proporción, por las heces. El contacto directo con los objetos manipulados por el gato enfermo o con su espacio propaga la enfermedad.

Sus cepas mutan con enorme facilidad provocando que incluso los gatos vacunados puedan enfermar. A su vez, un felino puede infectarse y resultar asintomático actuando como portador sano de por vida. No en vano, se estima que el 80 % de los mininos curados son portadores hasta los 75 días de haber sanado y un 20 % lo es de forma crónica.

No se trata de una enfermedad zoonótica, por lo que el calicivirus no se puede contagiar a los humanos.

gato-con-sintomas-de-calicivirus-en-su-boca

Sintomatología del calicivirus en mininos

Al penetrar el virus por la boca o por la nariz, sus síntomas más inmediatos se manifiestan en el tejido linfoide, pudiendo dañar los pulmones de tu mascota. Sus síntomas se evidencian a los 2-10 días de haberse contagiado y se materializan en:

  • Mucosidad nasal.
  • Constante lagrimeo.
  • Estornudos.
  • Conjuntivitis, que puede ocasionarle úlceras en la córnea por los rascados.
  • Úlceras en la mucosa oral que le impedirán alimentarse.
  • Úlceras en el paladar.
  • Úlceras en la nariz.
  • Edemas cutáneos y úlceras en la piel.
  • Caminar rígido y dolor articular.

De no recibir tratamiento puede desembocar en una neumonía o en una inflamación sistémica a causa de la necrosis hepática o del edema pulmonar. Algunas cepas pueden cursar fiebre y cojera.

Calicivirus felino virulento sistémico

Una reciente cepa ha resultado ser especialmente agresiva, llegando a poner en peligro la propia supervivencia del gato en los casos más severos, aquellos que no han sido atendidos debidamente y a tiempo. Nos referimos al calicivirus felino virulento sistémico (FCV-VS). A los síntomas ya mencionados hay que sumar los que siguen:

  • Ictericia.
  • Inflamación de la cara y de las extremidades.
  • Gingivitis.
  • Caída del pelo.
  • Úlceras en las almohadillas de las patas y en las orejas.

Tratamiento para el calicivirus felino

Esta modalidad de gripe felina suele prolongarse durante 4 semanas y recibiendo el tratamiento adecuado un alto porcentaje de los gatos afectados logra recuperarse. Tu veterinario necesitará un cultivo de la mucosa orofaríngea para certificar el calicivirus e identificar la cepa.

Por lo general, los cuidados requeridos consisten en fluidoterapia y en la ingesta de antibióticos, analgésicos, antivirales y fármacos que favorezcan la expulsión del moco y que faciliten la respiración. De este modo, tu gato se sentirá aliviado.

Resulta conveniente que solicites a tu veterinario que realice las pruebas pertinentes para descartar la leucemia o la inmunodeficiencia felina, ya que si tu gato está enfermo de calicivirus es más propenso a desarrollar estas patologías. No existe un tratamiento natural para el calcivirus que podamos aportar de forma casera, es imprescindible la consulta veterinaria.

gato-enfermo

Cuidados para un minino con calicivirus

Por tu parte, deberás procurarle un espacio cómodo, cálido, sin corrientes de aire y sin contacto con el exterior ni con otros gatos, si los tuvieras. El aislamiento, como mínimo, durante 3 meses resulta imprescindible para evitar nuevos contagios, pese a que ya se haya curado.

Además de tu compañía y de tus caricias, deberás ocuparte de la higienización de sus ojos y de su nariz que se hallarán copados por las lágrimas y la mucosidad. Deberás limpiárselos con un algodón humedecido en agua o en suero fisiológico a fin de prevenir otras lesiones en estas zonas a causa de las bacterias.

Extrema la limpieza del espacio que frecuenta y desinfecta sus enseres. Protege tus manos con unos guantes y no olvides lavarte las manos y la cara después de haber atendido a tu minino. Si tienes varios felinos, ocúpate del enfermo en último lugar para prevenir la transmisión del calicivirus.

No minusvalores la necesidad de la vacunación

Además de los líquidos en abundancia, deberás ofrecerle una dieta blanda, o incluso líquida, mediante una jeringuilla. Procura hacerlo con suavidad y sin estresar a tu minino. Como ves, pese a tratarse de una dolencia felina muy común y su pronóstico, por lo general, es positivo.

Aunque las cepas del calicivirus en gatos mutan con facilidad y son capaces de mostrarse especialmente virulentas es prioritario vacunar a tu minino. Los gatos vacunados pueden enfermar pero sus síntomas serán más leves e, incluso, pueden resultar asintomáticos. No dudes en acudir al veterinario si observas algo inusual en él.