Transportines para gatos ¿Cuál es el mejor?

La época de verano es sinónimo de vacaciones y de viajes. Si deseas que tu mascota te acompañe, necesitarás un transportín. Sin embargo, la vasta oferta del mercado puede llegar a abrumarte. Por ello, en las próximas líneas vamos a detallarte en qué aspectos debes fijarte para dar con el transportín perfecto.

Porque no es lo mismo adquirir un transportín para un gato de tamaño mediano y para un viaje largo en avión que otro destinado a un cachorro para las visitas rutinarias al veterinario, presta atención a lo que te explicamos a continuación. ¡Comenzamos!

Confort y seguridad, las claves del transportín perfecto

Ya sea un transportín, un bolso-transportín o una jaula para gatos, todos ellos deben asegurar la libertad de movimientos y la comodidad de tu gato, así como su seguridad y tu fácil manejo.

En líneas generales, lo más recomendable es optar por un transportín rígido o de revestimiento en plástico duro, con techo desmontable y puerta de rejilla. Solo así tendrás la certeza de aunar la seguridad, la estabilidad, la comodidad y la ventilación óptimas.

Antes de decantarte por un modelo en concreto deberás pesar y medir a tu mascota. Las dimensiones del transportín deberán equivaler a una vez y media el tamaño de tu gato. Si es un cachorro ten en cuenta cuánto puede llegar a crecer y mientras tanto coloca una base acolchada para evitar que se mueva en exceso.

Tamaño, forma y material

Estos 3 conceptos son los más relevantes, aunque no los únicos a los que atender cuando te adentras en la búsqueda de un transportín para tu gato. Grosso modo los transportines para gatos se clasifican en semirígidos o flexibles y en rígidos.

Los primeros son plegables, por tanto, ocupan menos espacio, y suelen estar fabricados con goma o tela. Están más orientados a los gatos de pequeño tamaño, pero siempre deberás fijarte en que los rebordes sean rígidos para procurarte una razonable estabilidad. También son adecuados para los viajes cortos, por ejemplo, las visitas al veterinario.

Los rígidos, por su parte, están hechos de plástico duro y suelen desmontarse, al menos, en una de sus partes (techo, cubeta y tapa delantera de rejilla). Aunque suelen ser algo más pesados, son los más fáciles de limpiar y están indicados para los gatos de mayor tamaño y para los trayectos largos, por ejemplo, un viaje en avión.

Transportines con forma de cesta

Son los transportines idóneos para aquellos felinos que se muestran reticentes a utilizar estos dispositivos. Al tener la parte superior abierta podrás depositarlo con suma facilidad e incluso, si lo necesitas para llevarlo al veterinario podrá explorarlo ahí mismo, sin necesidad de sacarlo.

Por contra, este tipo de transportines suelen ser de mimbre, que al igual que los de cartón, son los más difíciles de limpiar. Algo a tener en cuenta, ya que además de estar en juego la salubridad de tu mascota, te interesa deshacerte de olores desconocidos o de los procedentes de las feromonas de alerta. Tu gato podría identificarlo con un lugar inseguro y no querer entrar.

Muchos de los transportines semirígidos o flexibles portan cremalleras. Deberás cerciorarte de que son metálicas, dobles y que cierran como es debido. Tu gato podría escaparse con un simple movimiento brusco, con el riesgo que ello supone si en ese momento te hallas en la calle o al volante.

modelo-rígido-de-transportín-para-felinos

La seguridad y las normativas para viajar con mascotas

La International Air Transport Association (IATA) lo deja claro. Si vas a viajar con tu mascota en avión el transportín que lo contenga deberá cumplir una serie de requisitos:

  • Deberá ser robusto y resistente.
  • Contar con el espacio suficiente para que tu minino pueda moverse con facilidad.
  • Estar a prueba de fugas.
  • Contar con ventilación en, como mínimo, el 16 % de su superficie.
  • Portar un espacio para proveerle de comida y bebida.
  • Estar señalizado con una etiqueta que rece “animal vivo”.

Si, por el contrario, requieres el transportín para viajes o trayectos más cotidianos deberás rehusar aquellos que presenten salientes, hendiduras en las que tu gato podría quedar enganchado, así como aquellos cuyas rejillas sean demasiado estrechas, puesto que dificultarán la correcta respiración de tu mascota.

Otras consideraciones

Por lo general, no resulta aconsejable que te decantes por transportines de materiales porosos, dado que no posibilitarán que la orina filtre. A su vez, resulta adecuado que su base sea en forma de bandeja porque te garantizarán estabilidad y podrás limpiarlos con mayor facilidad.

Igualmente, es muy conveniente que conste de rejillas en la puerta o en las ranuras de las paredes. Tu gato podrá respirar y tú podrás ver lo que hace y premiarlo o calmarlo si se pone nervioso.

Los bolsillos exteriores resultan muy prácticos para guardar su cartilla de vacunaciones, sus snacks favoritos o empapadores para prevenir posibles incidentes. Las pátinas protectoras añaden un plus de seguridad que conviene tener en cuenta. Las asas y correas te facilitarán el transporte.

Cómo acostumbrar a tu gato al transportín

Si solo recurres a este dispositivo para las ocasiones en las que debes llevarlo al veterinario parece lógico que introducirse en su interior no sea lo que más le apetezca. Por ello, para evitar este tipo de situaciones debes familiarizar a tu gato al transportín.

Déjalo a su alcance para que desde cachorro pueda olfatearlo, meterse, salir y jugar con él. Una vez más, deberás utilizar el refuerzo positivo a tu favor para consolidar esos pequeños logros. Cada vez que muestre una actitud de acercamiento deberás premiarlo con una golosina, un juguete o aquello que más lo motive. Así, lo considerará de su propiedad.

En definitiva, el target de los transportines para gatos es un amplio sector que exige contar con ciertas nociones previas a fin de seleccionar el modelo más adecuado para las características de tu mascota y tus necesidades. Esperamos haberte ayudado. ¿Has tomado buena nota?