El gato Somalí, travieso y juguetón

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El somalí es consciente de su belleza salvaje y le encanta exhibirse. De porte fuerte y elegante, presenta una raya más oscura en torno a la columna vertebral o, en el caso de las patas, hasta los talones.

Esta raza guarda relación genética con el abisinio. De hecho, durante un tiempo se le denominó ‘abisinio de pelo largo’. Al parecer el gen recesivo del pelo largo no se mostró hasta la segunda generación, siendo apartados en un primer momento estos ejemplares.

Características del gato Somalí

Esta raza conserva el color del manto del abisinio, siendo el patrón jaspeado el más característico. La punta del pelo es más oscura en la cabeza, en la espalda, en la cola y en la parte interior de las patas.

icono-mundo25 Origen América (Estados Unidos)
icono-gato25 Tamaño mediano
icono-peso25 Peso de 6 a 8 kg machos y de 3.5 a 5 kg hembras
icono-peine25 Pelo semilargo, fino y sedoso. Colore: fawn (en tonalidad crema oscuro sobre fondo beige), sorrel (franjas chocolate sobre fondo melocotón), ruddy (franjas negras sobre fondo melocotón) o azul (franjas crema sobre fondo gris azulado)
icono-cabeza-gato-25 Cabeza cuneiforme con los contornos bien definidos, recordando a la cabeza del ragdoll
icono-orejas-25 Orejas grandes, separadas y puntiagudas
icono-ojo-25 Ojos almendrados, en tonalidades verde, oro, avellana o cobre y enmarcados por la piel oscura de los párpados
icono-cola-25 Cola larga, gruesa y puntiaguda. Similar a la de un zorro
icono-longevidad-25 Longevidad estimada de 10 a 12 años
icono-casa-25 Dificultad para cuidarlo baja

 

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Carácter de la raza de gato Somalí

El somalí es un gato alegre, travieso y muy activo. Precisa su espacio para dar rienda suelta a sus juegos y cazerías. No se trata de una raza idónea para viviendas de espacio reducido. Se lleva bien con los niños y es afectuso, aunque no reclamará tu presencia de forma constante.

Sus orejas siempre levantadas dan una idea de su temperamento despierto y siempre dispuesto a emprender nuevas empresas. Su carácter independiente obedece a su capacidad de suficiencia. No en vano, no le costará hacer caso omiso a tus reprimendas.

Eso sí, cuando necesite de tu cariño sabrá hacértelo saber con su cercanía y suave maullido. Será el gato más feliz del mundo si dispones de un jardín con árboles. De lo contrario, regálale un árbol para gatos.

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Cuidados recomendados para el gato Somalí

La longitud de su pelaje exige un cepillado regular, sobre todo, del cuello y de la cola. Deberás hacerlo unas 2 o 3 veces por semana con un cepillo de púas metálicas y separadas. De este modo, te asegurarás de eliminar los restos de pelo muerto.

La parafina o la malta para gatos contribuirán a que tu pequeño amigo expulse las bolas de pelo con mayor facilidad. Si lo deseas, también puedes cepillar los mechones de sus orejas recurriendo a un peine pequeño. Así, exprimirás al máximo su atractivo salvaje.

Recuerda higienizar sus ojos ayudándote para ello de una gasa humedecida en agua o suero fisiológico varias veces por semana. Procede del mismo modo, una vez por semana, con las orejas.

Dada su actividad física diaria la alimentación debe ser rica en proteínas y ácidos grasos omega 3 y 6 para favorecer el cuidado de sus músculos, articulaciones y de su piel. Racionar las tomas prevendrá el sobrepeso por comer más de lo que debe.

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Problemas de salud de la raza de gato Somalí

Esta raza comparte con el abisinio la prevalencia de la atrofia progresiva de la retina. Esta afección hereditaria puede tardar en manifestarse hasta los 6 años de vida del gato. La ceguera nocturna es uno de los principales síntomas que deberán alertarte.

La gingivitis crónica es un problema bucal muy común en esta raza, las disfunciones renales, la deficiencia de la enzima piruvato quinasa y la isoeritrolisis neonatal son el resto de patologías más sobresalientes en esta raza. Esta última llega a ser mortal en las crías al desencadenar una anemia aguda.

Los grupos sanguíneos del padre y de la madre son incompatibles y los gatitos desarrollan anticuerpos con la consiguiente secreción excesiva de hemoglobina. La enzima quinasa posee un efecto similar sobre los glóbulos rojos cursando anemia y comprometiendo el bienestar.

No existe tratamiento para revertir esta enfermedad, aunque las transfusiones de sangre mejoran la calidad de vida del animal. No obstante, también es cierto que los gatos portadores pueden no llegar a desarrollar sus consecuencias.

Historia de la raza y datos curiosos

En 1940 Janet Robertson exportó abisinios de Inglaterra a EE.UU y Australia. Al cruzarlos con gatos de pelo largo nacieron gatitos de pelo largo y oscuro. La primera camada oficial de somalí tuvo lugar en EE.UU en 1967.

Se cree que ante el retroceso del abisinio en el contexto de las 2 guerras mundiales, se cruzaron abisinios con siameses y persas. Sus descendientes de manto largo fueron descartados a priori.

Décadas después se decidió fijar estas características para crear una raza independiente del abisinio. Hoy en día, son gatos de gran belleza que suman cientos de admiradores y que concurren como dignos candidatos a las competiciones de razas felinas de pelo semilargo.

La Cat Fanciers Association (CFA) reconoció oficialmente la raza en 1978, mientras que la Asociación Internacional Felina (FIFe) lo hizo en 1983. En Europa un criador alemán importó en 1977 varios ejemplares de somalí propiciando así la introducción de la raza.

En 1982 el somalí era un gato bien conocido en el viejo continente.

Los criadores Ken McGill y Evelyn Mague bautizaron como somalí a estos ejemplares para distinguirlos del abisinio, ya que Somalía limita con Abisinia, la actual Etiopía, país de origen del abisinio.

Como curiosidad debe saber que estos gatos no se adaptan bien a los climas húmedos y fríos. Tenlo en cuenta si en tu lugar de residencia las temperaturas tienden a ser bajas, ya que podría costiparse.

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