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A nadie le sorprende ver a un gato acicalarse, dado que el aseo diario es parte esencial de su rutina. Tanto es así que se estima que los mininos pasan entre un 30 y un 50 % del día enfrascados en la higiene de su cuerpo. Lamen una pata para mojarla, se limpian la cara, después siguen con la otra pata, con el lomo, la cola… Te resulta familiar, ¿verdad?

Sin embargo, cuando este aseo tiene como protagonista a otro ser, ya sea otro gato con el que conviva o tú mismo, esta conducta adquiere otro matiz. Más que la limpieza en sí lo que cobra fuerza es el componente social. Los felinos de una misma comunidad se acicalan para socializar, para reforzar sus vínculos. Es una forma de cuidarse los unos a los otros.

El aloacicalamiento o acicalamiento social

Si te preguntas, ¿por qué mi gato me lame la cara cuando duermo? has de saber que lo hace, principalmente, por un doble motivo:

  1. Para prestarte los cuidados de aseo que desde el nacimiento ha aprendido de su madre.
  2. Para marcarte. La saliva de los felinos tiene un fuerte olor, al lamerte te marca porque te reconoce como parte de su círculo familiar. Eres de su propiedad, ahora compartís un olor común, el de vuestra comunidad.

A través de las pupilas cónicas de su lengua, los mininos consiguen deshacerse de una pasada de la suciedad adherida y de los pelos muertos. Si existe algo más contundente no dudarán en mordisquearse para eliminarlo. De este modo, consiguen mantener su manto en perfectas condiciones para protegerles, por ejemplo, de las condiciones meteorológicas.

Lo aprenden desde que nacen. Sus progenitoras les lamen constantemente para que permanezcan limpios, calentitos y para estimular sus esfínteres. A las 3 semanas de vida ya son capaces de acicalarse solos. Además de garantizar su higiene, algo que valoran mucho, les relaja, les proporciona placer y les sirve para mostrar su afecto.

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Pero, ¿por qué cuando estoy durmiendo?

El proceso de domesticación al que hemos sometido a los gatos durante siglos ha conseguido que nuestras mascotas se comporten ante nosotros como gatitos. Nos consideran otros gatos, más grandes, que les proveen de los cuidados que antes les proporcionaban sus madres.

No es de extrañar que prolonguen sus esquemas sociales hasta nosotros. Si entre ellos está aceptado este aloacicalamiento para manifestar su cercanía y cariño hacia otro congénere, ¿por qué no lo van a llevar a cabo con su tutor humano? Ante la diferencia de altura deben buscar tácticas para acceder al rostro, donde se concentran sus feromonas.

El momento de dormir es perfecto. La cara está accesible y, a su vez, relajada, algo que los incita aún más a ejecutar este ritual social. Cuando estamos despiertos deben conformarse, por ejemplo, con frotarse contra nuestras piernas o con recibir nuestras caricias en su cabeza. Cuando dormimos pueden dar rienda suelta a su dinámica social más genuina.

¿Qué sucede si lo repite constantemente y con fuerza?

Si observas que tu gato te lame con intensidad y de forma compulsiva podría tratarse de estrés. Es lo que los especialistas denominan acicalamiento de desplazamiento. Tratan de calmar su desasosiego con una rutina que per se les resulta placentera. Es un mecanismo de restablecimiento emocional a través de las feromonas que liberan de los labios.

En otros casos, pueden optar por frotar su cabeza con insistencia, pudiéndose hacer daño, para revertir su malestar. En cualquier caso, lo prudente es acudir al veterinario para descartar que se debe a una patología física. En caso de hallarse su origen en un trastorno conductual el etólogo será el profesional más cualificado para ayudaros.

La pica o malacia

Si, por el contrario, tu gato lame ropa, succiona tejidos o se traga objetos es muy probable que esté atravesando un episodio de pica. Pese a que su desencadenante más usual suele ser el estrés agudo, también puede darse por un déficit de minerales y fibra en su alimentación o por enfermedades como la inmunodeficiencia o la diabetes.

Los gatos de raza siamés y birmano presentan cierta predisposición a lamer tejidos como la lana. Una vez más, la intervención del veterinario y del experto en comportamiento felino resulta indispensable para reconducir este trastorno del comportamiento.

Otros posibles significados del lamido en los felinos

Además de una muestra de afecto hacia ti, que tu gato te lama puede entrañar otros significados. Presta atención:

  • Si estáis jugando es muy posible que te lama y te mordisquee suavemente. Quiere que sepas que está muy a gusto contigo y que se lo está pasando en grande.
  • Si has estado cocinando o comiendo puede que el olor de algún alimento haya quedado impregnado en tus dedos y esto captará la atención de tu minino. Igualmente, el propio sabor salado de nuestro sudor suele atraerles.
  • Simplemente porque está relajado y feliz y quiere compartirlo contigo.
  • Para reclamar tu atención, al igual que hace cuando maúlla. Puede que necesite hacer notar que desea estar contigo o que le ayudes con algo que le afecta (más comida, cambiar la arena de la bandeja sanitaria, etc.).

Si no disfrutas especialmente de este acto de amor nunca lo regañes, le grites ni le castigues. Corres el riesgo de asustarlo y estresarlo. De acuerdo con su esquema social no está haciendo nada malo. Resulta preferible que cuando detectes que el lamido está próximo por determinadas señales desvíes su atención hacia otra actividad.