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El parvovirus es capaz de provocar una enfermedad de gravedad conocida con el nombre de panleucopenia o enteritis infecciosa felina. Esta se caracteriza por presentar un cuadro agudo de vómitos y diarrea. Es similar a la parvovirosis en los perros.

Se trata de una urgencia que nos debe hacer acudir al veterinario sin pérdida de tiempo. El pronóstico, que depende de múltiples factores, es reservado. No se dispone de ningún antídoto específico. Por ello debemos centrarnos en la prevención.

¿Qué es el parvovirus felino?

El parvovirus es un tipo de virus que se multiplica en las células del aparato gastrointestinal. De ahí que entre los síntomas que provoca destaquen los vómitos y la diarrea, que puede contener sangre.

Este cuadro clínico suele presentarse de manera aguda. La pérdida intensa de líquidos lleva al animal a una rápida deshidratación. Por eso se hace necesaria la intervención veterinaria. Es común el ingreso del enfermo en el centro veterinario.

Se trata de un virus muy contagioso entre gatos, se excreta en cualquier secreción corporal y es capaz de causar una alta mortalidad. Los gatos enfermos deben mantenerse aislados y, si tenemos más en casa, debemos desinfectarnos bien y cambiarnos la ropa tras manipular al enfermo.

¿A qué gatos afecta más el parvovirus?

Al igual que en los perros, el parvovirus es una enfermedad que se presenta con mayor frecuencia en los gatitos más jóvenes y sin vacunar. Esto se debe a que su sistema inmunitario todavía no ha madurado lo suficiente como para oponer resistencia al virus. Esto no quiere decir que un gato adulto no pueda contraer la enfermedad.

Estos ejemplares sí pueden enfermar, pero es menos habitual. Además, de contraer parvovirus, el cuadro clínico suele ser más leve. Este hecho mejora sus posibilidades de recuperación. Si una gata gestante se infecta, los gatitos, si sobreviven, nacerán con problemas graves de coordinación.

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Síntomas de parvovirus en gatos

Aunque un gato infectado puede mostrar diversos síntomas en base a su organismo y sistema inmune, estos son los síntomas más frecuentes:

  • Vómitos.
  • Diarrea profusa que puede contener sangre.
  • Anorexia.
  • Fiebre, pero hipotermia en los gatitos más graves.
  • Deshidratación.
  • Depresión.
  • Ictericia, que es la coloración amarillenta de las mucosas.
  • Anemia.

¿Existe tratamiento para curar el parvovirus?

El parvovirus requiere atención veterinaria. No existe ningún remedio casero que la cure. En los casos leves el profesional puede pautarnos tratamiento para administrar en casa. Pero los gatos más graves van a necesitar ser ingresados. Esto se debe a la deshidratación, que, por sí sola, puede causar la muerte, y a que, al vomitar, la medicación debe ser intravenosa.

De otra forma no será efectiva. No hay nada que se pueda hacer sobre este virus en el cuerpo. Pero eso no quiere decir que se trate de una enfermedad incurable. Contra el parvovirus se sigue lo que se denomina un tratamiento de soporte. El veterinario va a prescribir fluidoterapia para mantener al gato hidratado.

También fármacos para controlar los síntomas y evitar el desarrollo de infecciones secundarias que puedan aprovechar el estado debilitado del gato para surgir. Así, se utilizan antibióticos, antieméticos e incluso transfusiones sanguíneas. Algunos gatos pueden tener que alimentarse a través de sonda.

Cómo alimentar a un gato con parvovirus

Siendo el sistema digestivo el principalmente afectado y habiendo sufrido vómitos intensos y diarrea profusa, es normal que el gato no coma. Pero, en cuanto el veterinario controle los vómitos, debemos intentar que el animal recupere el apetito. Para ello podemos utilizar alimento húmedo especialmente formulado para gatos convalecientes.

Este se caracteriza por su elevada palatabilidad, digestibilidad y gran aporte energético. De esta forma, aun consumiendo una pequeña cantidad, se garantiza su aprovechamiento. Además, su textura es tan suave que permite mezclarlo con un poco de agua para formar una papilla que se puede ofrecer al gato con jeringuilla.

Por supuesto sin aguja, le daremos una pequeña cantidad, con cuidado, siempre por el lateral de la boca. Otra opción es la comida casera. El pavo, el pollo o el jamón cocido, así como el atún o las sardinillas son productos aptos para animar al gato a comer. Ofrecerlos atemperados y en pequeñas dosis cada poco tiempo ayudarán al gato a abrir el apetito.

¿Se puede prevenir el parvovirus felino?

La función del tratamiento es intentar mantener vivo al gato y en las mejores condiciones el tiempo necesario para que su propio sistema inmunitario consiga controlar el parvovirus. Por lo tanto, que un gato contraiga pparvovirus supone un riesgo considerable para su vida. El pronóstico dependerá de su salud, edad, virulencia del virus, inicio del tratamiento, etc.

Por ello, más que confiar en el tratamiento de la enfermedad una vez esta ha dado la cara, lo importante es centrar los esfuerzos en su prevención. Para ello se ha desarrollado una vacuna muy eficaz que se puede administrar a los gatitos en los primeros meses de vida. La vacuna presenta el virus tratado de manera que no pueda desencadenar la enfermedad.

Así, el sistema inmunitario del gatito crea defensas contra él. Si contacta con el virus, su cuerpo podrá responder con rapidez, de forma que el parvovirus no llega a desarrollarse o lo hace de una manera muy leve. Se recomiendan revacunaciones anuales para mantener la protección.

Eliminación del parvovirus del ambiente

Si hemos tenido en casa un gato con parvovirus, la prevención para evitar que otros gatos puedan contagiarse pasa por la desinfección del ambiente, además de por la vacunación. El parvovirus es resistente en el ambiente. Llega a sobrevivir un año.

Para eliminarlo hay que limpiar a fondo todos los objetos y superficies que hayan estado en contacto con el gato enfermo. Se recomienda utilizar un detergente enzimático y, después, una dilución de lejía en agua en proporción 1:30, que se deja actuar durante 10 minutos.

Bibliografía
Dessal, Flor. 2018. Diagnóstico, tratamiento y prevención de la panleucopenia felina. Portal Veterinaria.