Parásitos internos en gatos

Aunque nuestro gato no tenga acceso al exterior, es posible que en algún momento de su vida, adquiera parásitos internos. Estos no solo pueden afectar al sistema digestivo, también se encuentran en los pulmones y en el corazón.

Conocerlos nos ayudará a prevenirlos y mantener a nuestro minino libre de parásitos internos. La prevención es muy sencilla y funcional, te la explicamos.

Toxoplasmosis en gatos

Comenzamos hablando del toxoplasma, el parásito más conocido de los gatos. Se trata de una zoonosis, es decir, puede afectar al ser humano y es grave en el caso de mujeres embarazadas por el riesgo que supone para el feto.

Este protozoo produce una enfermedad que en el gato suele cursar asintomática, pero igualmente va a eliminar en sus heces los ooquistes, que son las formas infectivas del parásito.

Esta eliminación es puntual. Hay que saber que, para que los ooquistes estén activos, los excrementos deben llevar en el ambiente entre 2-5 días y habría que ingerirlos, lo que hace difícil el contagio entre gato y cuidador.

Las personas acostumbran a contraer toxoplasmosis por la ingesta de alimentos contaminados. El gato se contagia al cazar y comer pequeñas presas.

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Gusanos planos en felinos

Este grupo, en el que destacan las tenias, también puede afectar a los humanos. Lo constituyen gusanos aplanados con formas adultas que habitan en el intestino delgado.

Los huevos salen al exterior en forma de granos de arroz y podremos verlos en las heces o alrededor del ano. Este suele ser el único dato que nos hace sospechar de su presencia, ya que el gato habitualmente no manifiesta síntomas. Solo si está debilitado o es pequeño podremos detectar alguna alteración digestiva.

Las pulgas pueden transmitirlos cuando son ingeridas por el gato, de ahí que sea también fundamental la desparasitación externa. Otra vía de contagio es la ingesta de pequeños roedores.

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Gusanos redondos en mininos

Son los más habituales. Las hembras ponen una cantidad enorme de huevos que, además, resisten años en el ambiente, lo que aumenta el riesgo de infestación.

Aunque en gatos adultos sanos es difícil que se produzcan síntomas, en los gatitos muy parasitados, que pueden contagiarse a través de la leche materna, podremos apreciar el abdomen hinchado, vómitos y diarrea. También pueden aparecer síntomas respiratorios como tos o neumonía por migración de estos gusanos a los pulmones.

Los humanos, sobre todo los niños, pueden contraerlos al manipular tierra.

Coccidios

Afectan al intestino delgado y al grueso, sobre todo de los gatitos o animales con el sistema inmunitario debilitado, provocando diarrea, en ocasiones con sangre.

Si no se tratan son potencialmente mortales debido a la deshidratación y a complicaciones por su asociación con otros parásitos, virus o bacterias.

La prevención pasa por mantener unas buenas condiciones higiénicas, con especial cuidado en los casos de gatas con su camada.

Giardias

También más frecuentes en gatitos durante el primer año de vida y a veces asociadas a otros patógenos digestivos, producen síntomas como diarrea mucosa intermitente o diarreas grasas persistentes, falta de apetito, vómitos y apatía.

Para el diagnóstico suele ser necesario tomar muestras de heces durante varios días.

Gusanos pulmonares en gatos

Aunque solemos asociar los gusanos al hábitat gastrointestinal, lo cierto es que también hay gusanos que parasitan los pulmones, donde ponen sus huevos. Cuando el gato tose las larvas llegan hasta la boca, son tragadas, acceden al sistema digestivo y se expulsan con las heces, desde donde infestan pequeñas presas o caracoles.

Los signos clínicos típicos, que no van a presentar todos los gatos, incluyen tos, estornudos, en ocasiones secreción mucosa, dificultades respiratorias o letargo. En gatitos algunas infestaciones pueden ser muy graves al producir bronconeumonía.

Gusano del corazón

El gato lo contrae al ser picado por un mosquito infestado. Son gusanos que pueden alcanzar gran longitud y se localizan en el corazón y en los grandes vasos sanguíneos pulmonares. Así, la sintomatología que producen va a afectar tanto al sistema cardíaco como al respiratorio, aunque lo más habitual es que la infestación curse asintomática.

El gato puede fallecer de manera repentina sin que sospechemos la causa, por eso es importante la prevención, que en el caso de los gatos pasa por evitar la picadura.

Calendario de desparasitaciones

Hacia las 2-3 semanas de vida de los gatitos se inicia la desparasitación interna, que debe repetirse con frecuencia durante los primeros meses y siempre antes de la vacunación.

En los gatos adultos la frecuencia de la desparasitación va a depender del modo de vida del gato. Puede darse una pauta aproximada de entre cada 3-6 meses.

Podemos elegir diferentes productos como pastillas, jarabes o incluso pipetas, siguiendo siempre las indicaciones de nuestro veterinario. De esta manera eliminaremos buena parte de los parásitos que pueden afectar a nuestro gato.

Para algunos, como el toxoplasma, nos centraremos en la prevención, impidiendo que el gato ingiera carne cruda o cace. La higiene de areneros y ambiente tiene también un papel importante en la prevención de infestaciones y reinfestaciones.

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Detección de parásitos internos en gatos

En las visitas rutinarias al veterinario este puede tomar, con un termómetro, una muestra de heces de nuestro gato. Su observación al microscopio puede revelar la presencia de diversos parásitos de forma que, al identificarlos, el veterinario nos prescribirá el desparasitador adecuado.

Si en el examen no se encuentra nada pero sospechamos de la presencia de parásitos, recogeremos muestras durante varios días, ya que algunos se eliminan de manera irregular y requieren de más de un examen para ser detectados. Para localizar otros se necesita emplear diferentes técnicas de laboratorio.

Infestaciones invisibles

Por último, aunque muchos parásitos no desencadenan sintomatología en gatos sanos, sí irán repercutiendo en su salud general. Infestaciones considerables van a provocar adelgazamiento, vómitos, diarrea y, en gatitos, retraso en el crecimiento.

Como vemos, son síntomas inespecíficos, por lo que las parasitosis siempre deben incluirse en el diagnóstico diferencial de gatos que no siguen un protocolo de desparasitaciones.

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