La pata de un gato puede aparecer hinchada por distintos motivos, de menor o de mayor gravedad. La forma de vida del gato, sus antecedentes o su edad son datos a tener en cuenta para llegar al diagnóstico.

Los casos más leves podremos resolverlos en casa. Pero los graves requieren una consulta con el veterinario lo antes posible. A continuación vamos a repasar las causas más comunes de hinchazón de las patas de un gato.

Causas de pata hinchada en un gato

En primer lugar, es importante fijarse en si la hinchazón está localizada en un único punto de la extremidad o, al contrario, toda la pata presenta un tamaño aumentado. También hay que ver qué pata o patas están afectadas.

Otros datos que pueden orientar el diagnóstico son la edad del gato, si está castrado o entero, accede o no al exterior o padece ya alguna enfermedad. Así, las causas más comunes son las siguientes:

  • Abscesos.
  • Fracturas o luxaciones.
  • Tumores.
  • Edemas.

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Abscesos en gatos

Los abscesos son acumulaciones de pus bajo la piel. En el caso de los gatos es habitual que se produzcan tras heridas como las que se pueden hacer en una pelea. Por eso los ejemplares sin castrar que tienen acceso al exterior son los que corren más riesgo de sufrir un absceso.

Es más probable que este tipo de gatos se vean involucrados en peleas para defender su territorio o acceder a gatas en celo. Las zonas más habituales en las que se localizan los abscesos son el cuello y la cabeza, al ser las partes del cuerpo que reciben más ataques. Pero pueden encontrarse en cualquier otra superficie, patas incluidas.

Lo que apreciaremos será un bulto de menor o de mayor tamaño. Los abscesos se originan cuando el gato se hace una herida que parece estar curada por fuera, pero, en realidad, por dentro hay una infección.

Cómo curar un absceso

Ante un absceso podemos encontrarnos con dos situaciones. El primer caso se produce cuando el absceso se abre. El contenido saldrá al exterior total o parcialmente y observaremos una herida abierta.

Pero, con frecuencia, no se produce esta apertura y lo que vemos será un bulto. En este caso lo recomendable es acudir al veterinario para que sea él quien lo drene y nos paute el tratamiento necesario. Al ser una infección, es posible que se necesite administrar antibióticos.

Fracturas y luxaciones de las extremidades

Los gatos tienen cierta tendencia a caerse desde alturas considerables. Es el conocido como síndrome del paracaidista. El resultado son fracturas que, sobre todo, afectan a las patas, los dedos o la mandíbula. Por eso es posible que veamos la pata hinchada, ya que los huesos se han roto, luxado y desplazado. En ocasiones también hay una herida abierta.

Este tipo de lesiones pueden presentarse en atropellos o traumatismos fuertes. El principal problema es que la fractura o luxación puede ser solo una de las lesiones del gato. Tras accidentes o caídas es probable que haya daños internos que nos pasen desapercibidos. Aunque el gato parezca tener solo una pata hichada, es imprescindible ir al veterinario.

Por supuesto, tanto una luxación como una fractura tienen que ser tratadas por este profesional. En función de las características de la lesión y del gato, puede necesitarse una operación o un vendaje. Además, se administrarán fármacos para manejar el dolor y controlar la presencia de infecciones.

Pata hinchada: Señal de cáncer en gatos

En un menor porcentaje de casos la hinchazón de una pata puede deberse a un cáncer. Los tumores crecen tanto en tejidos blandos como en el hueso. Un ejemplo es el osteosarcoma. Por eso en ocasiones es posible apreciar una pata hinchada o con un bulto.

Buena parte de los cuidadores esperan que el bulto desaparezca solo y evitan acudir al veterinario. Pero lo cierto es que, si se trata de un cáncer, cuanto antes se diagnostique y se trate, mejor será el pronóstico para el gato. En estos casos el protocolo es extraer una muestra del bulto o el bulto entero. De esta forma es posible saber si es o no un cáncer.

De serlo se obtiene información sobre el tipo y el grado en el que se encuentra. Además conviene hacer un examen general del gato, con analítica de sangre y radio o ecografía. Así se conoce su estado general y se detecta la presencia o no de metástasis. Con toda la información se decide el tratamiento adecuado y el veterinario podrá darnos un pronóstico.

Edema en gatos

Los edemas son acumulaciones de líquidos, en este caso en las patas. No es una enfermedad, sino un síntoma de diferentes patologías que interfieren con el equilibrio habitual de los fluidos del organismo, que se acumulan en distintas zonas como patas, abdomen o pulmones.

Los problemas renales o cardíacos son causa de edemas. Se trata de enfermedades que solo pueden ser diagnosticadas y tratadas por el veterinario. Los daños pueden ser irreversibles, pero el tratamiento le proporciona al gato una calidad de vida aceptable.

Cómo curar una pata hinchada en un gato

Sin salir de casa podemos ocuparnos de la limpieza de un absceso que se abre. El resto de causas de hinchazón solo pueden ser tratadas por el veterinario. El primer paso es realizar una buena higiene con agua o suero fisiológico a chorro. En los gatos de pelo largo puede ser necesario recortar el pelo que rodea la herida para evitar que se introduzca en la lesión.

Después hay que aplicar un desinfectante, como la clorhexidina. Para ello empaparemos bien una gasa o un algodón y lo pasaremos por la herida sin frotar. Las desinfecciones pueden repetirse a diario hasta que la herida esté cerrada. No hay que vendar y es recomendable utilizar un collar isabelino para impedir que el gato acceda a la herida.

Si la lame puede abrirla e infectarla. El problema es que no siempre es fácil realizar esta limpieza en un gato. Especialmente si solo hay un cuidador. Además, puede que el absceso no se haya drenado por completo. Si persiste el bulto, aunque sea de menor tamaño, es recomendable acudir al veterinario para valorar la necesidad de drenaje y medicación.

Bibliografía
López, Elisa y Cervantes, Salva. 2017. Síndrome paraneoplásico felino, el compañero del cáncer. Portal Veterinaria.

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