Mi gato no come, ¿qué le pasa?

Son muy dispares las causas por las que un gato que, por lo general, es buen comedor deja de comer. Si tu mejor amigo lleva 24 horas sin probar bocado deberías acudir al veterinario e informarle sobre los posibles cambios que han podido tener lugar en su vida. Un ayuno prolongado puede desembocar en graves enfermedades como la lipodosis hepática.

El organismo de los felinos no tolera la falta de nutrientes por más de 3-4 días, ya que el hígado debe gestionar la movilización de las reservas de grasa y si no recibe proteína su funcionalidad se ve mermada. Por ello, debes observar la conducta de tu gato y recabar información, sobre todo, si recientemente ha perdido peso, ha sufrido vómitos o diarrea.

Causas internas y externas

Los factores que pueden motivar que tu gato muestre un escaso interés por la comida pueden clasificarse en internos y externos, dependiendo de si el origen es ajeno o no al animal. Te los mostramos con detenimiento a continuación.

Causas internas

La razón interna más evidente de la inapetencia de un gato es la presencia de una enfermedad, sobretodo si tiene cierto sobrepeso. La leucemia, las bolas de pelo o la peritonitis suelen manifestarse, entre otros síntomas, con anorexia y pérdida de peso. Si observas que no come, pero bebe y orina mucho, podría tratarse de una diabetes.

Las molestias en la boca por una pieza dental en mal estado o por enfermedades periodontales como la gingivitis pueden provocar que el hecho de masticar le cause dolor y, por ello, prefiera abstenerse de comer. Los gatos ancianos tienden a comer menos, en parte, porque tienen dificultades para olfatear y la comida les resulta menos apetecible.

El despertar sexual, tanto en la hembra como en el macho, genera un menor apetito. Una razón más para plantearse la castración. Recuerda que, además, previene de ciertos tipos cáncer en ambos sexos.

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Causas externas

En los desencadenantes externos el abanico se amplía mucho, puesto que desde un pequeño cambio en la ubicación del comedero hasta la llegada de otro gato pueden generarle estrés y, en consecuencia, dejar de comer. Vamos a ahondar en ellos.

Cambios en su entorno

Por su carácter territorial, los felinos controlan cada detalle del espacio en el que habitan. Por tanto, si has decidido colocar el comedero en otro lugar, que resulta ruidoso por la presencia, por ejemplo, de un electrodoméstico en funcionamiento, tu gato puede asustarse y no querer comer porque lo asocia a una mala experiencia.

Una reforma en el hogar, una visita más o menos prolongada, un traslado de domicilio, el nacimiento de un bebé o la llegada de otra mascota son argumentos más que suficientes para que tu mínimo se sienta amenazado y busque restablecer el orden de cosas. Mientras dure este proceso estará alerta y preferirá no comer o hacerlo en menor medida.

Nueva alimentación

El paso de gatito a adulto o una esterilización motivan un cambio en la dieta. Igualmente, optar por otra marca de pienso o que la comida esté fría harán que se muestre reticente a probarla. Los etólogos lo llaman neofobia alimentaria y pone de manifiesto la aversión de los gatos a los cambios alimenticios.

Son carnívoros estrictos y no toleran la comida que no contenga proteína de origen animal. Tampoco que esté fría, dado que por instinto natural tienen interiorizado que las presas de sus antepasados aún conservaban su temperatura corporal. Por ello, prueba a calentar su comida en el microondas unos segundos o a dejarla en el exterior para que se atempere.

Ten presente que si tu gato lleva una dieta facultativa como parte del tratamiento de una enfermedad no debes introducir modificaciones en ella bajo ningún concepto, puesto que podría comprometer su salud.

Intoxicaciones

El acceso a productos de limpieza, medicamentos o la ingesta de plantas de interior, tóxicas para los gatos, puede provocarle malestar y, por ende, falta de apetito. Si tienes sospechas de que esto ha podido sucederle a tu mascota acude lo antes posible al veterinario para que ataje la intoxicación.

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¿Qué debo hacer si mi gato ha dejado de comer?

Si has detectado que tu gato lleva sin comer 24 horas ya es motivo para hacer una visita a tu veterinario, sobre todo, si no existe ningún acontecimiento que pueda justificar este cambio de comportamiento. Él sabrá cómo proceder y te indicará qué pautas y cuidados deberás procurarle.

No obstante, existen ciertas recomendaciones que merecen tu atención por su utilidad. Toma nota:

  • Evita a toda costa sobreestimularlo con premios innecesarios. Tu gato puede acostumbrarse a ellos y preferirlos antes que su comida.
  • Establece unos horarios fijos para comer y retira su comedero pasado el tiempo estipulado. De este modo, aprenderá que dispone de un tiempo limitado para comer.
  • Ubica su comedero y su bebedero en un lugar tranquilo, sin distracciones.
  • Prueba a mezclar su pienso con comida húmeda. La novedad estimulará su apetito.
  • Algunos felinos prefieren la comida blanda. Por ello, puedes dejar su pienso a remojo en agua tibia. Nunca caliente porque alterará su composición.
  • Si necesitas cambiarle el pienso introduce gradualmente el nuevo alimento para prevenir los trastornos gastrointestinales. Añade una pequeña proporción cada día. Al cabo de 2 semanas el nuevo pienso debería copar la totalidad de su alimentación.
  • Coloca varios comederos en diferentes estancias de la casa. Seguro que en alguno de ellos le apetece comer.

Por qué evitar la lipidosis hepática

Esta enfermedad presenta una elevada mortalidad y es causada por el ayuno prolongado, de 3 o más días, o por una pérdida drástica de peso en gatos obesos. La grasa se acumula en el hígado con la consecuente retención de bilis. La probabilidad de desarrollar una insuficiencia hepática es muy elevada con el riesgo que ello supone para la supervivencia del gato.

Siguiendo los consejos que te hemos facilitado y las pautas que te marque tu veterinario lograrás superar este episodio de inapetencia y, con ello, las secuelas que el no comer podría producir en tu mejor amigo. ¿Preparad@ para ponerlos en práctica?