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Es muy probable que si acabas de introducir a un gatito de corta de edad a tu vida te interese conocer cómo debes educarlo para que esa convivencia sea armónica. Como veremos en las próximas líneas, al margen de la edad, existen otras circunstancias que pueden motivar que un minino no se comporte como deseas.

La clave reside en conocer el temperamento, los gustos y necesidades del animal para educarlo de la mejor manera posible: hablando su mismo idioma. Recuerda ser asertivo, paciente y, sobre todo, muy constante. Si deseas saber más sigue con nosotros.

¿Por qué no obedecen?

Son diversos los factores involucrados en una errática o asilvestrada conducta felina. Los más evidentes o los que mayor influencia ejercen son los que te resumimos a continuación.

Los cambios

Este es el agente determinante en la desorientación y desobediencia de un gato. Si han variado las condiciones de su medio (ha nacido un bebé, habéis adquirido una nueva mascota u os habéis mudado de domicilio) o sus rutinas (los horarios, el tipo de pienso, la ubicación del arenero, etc.) el animal lo acusará, se estresará y no te hará caso.

El instinto

Su necesidad de afilarse las uñas y el marcaje de lo que asume como su territorio pueden desencadenar en que arañe los muebles o que orine fuera del arenero. Su instinto cazador hará de las suyas en su mobiliario. Para corregirlo deberías estimular a tu mascota desde el juego.

Las enfermedades

Si padece dolor por un golpe o por la artritis es natural que, por ejemplo, le cueste hacer sus necesidades dentro de la bandeja sanitaria. Otras enfermedades, como las infecciones urinarias, también podrían conllevar este tipo de “accidentes”.

La edad

Los gatos jóvenes, por lo general, se hallan inmersos en la socialización y el aprendizaje, siendo habitual que su comportamiento diste de lo que deseamos en nuestro hogar. Por el contrario, los sénior también suelen mostrarse reacios a obedecer. Deberás consultarlo con tu veterinario para descartar la concurrencia de alguna enfermedad asociada a la vejez.

Cómo lograr que un gato obedezca

La recomendación general de los especialistas en la materia, los etólogos, se resume en emplear el refuerzo positivo, ser asertivo, paciente y, sobre todo, constante. Nunca riñas ni castigues a tu gato por un comportamiento inadecuado. Le generarás ansiedad y desconfiará de ti. Incluso, es posible que se muestre agresivo si padece algún trauma.

Si no sabes en qué consiste el refuerzo positivo merece tu atención su enorme capacidad didáctica con los gatos. Su aprendizaje a partir de premios o recompensas que les motiven resulta más rápido y ameno. Cada vez que tu mascota actúe correctamente, justo después de que lo haga y siempre que lo haga, deberás premiarlo hasta que lo interiorice.

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Cómo reconducir ciertas travesuras

Son muchas las acciones de rebeldía que un gato puede ejecutar si no ha sido correctamente socializado desde pequeño. Por ello, vamos a centrarnos en las más recurrentes para proporcionarte las tácticas que te permitan revertir la situación. Deberás ser creativo y proveerle de alternativas.

Si araña los muebles

En este caso, resulta aconsejable presentarle su rascador o un tronco de madera hasta que llegue a jugar con él. Cuando lo utilice prémialo con su golosina favorita, una caricia o con su juguete predilecto, aquello que más le motive. Repite este proceder hasta que lo asimile. Cuando esto suceda coloca el rascador en su ubicación definitiva.

Si algún día vuelve a arañar otro mueble, deberás pronunciar un “no” firme y llevar a tu mascota allí donde esté el rascador o el tronco de madera. Lo ideal es contar con varios de ellos. Si son de distintas alturas y alguno está ubicado cerca de una ventana mucho mejor. Se mostrará más predispuesto a utilizarlos.

Si te araña o te muerde

Es muy probable que lo haga como parte del juego que tú mismo le has presentado desde que era un cachorro. Siempre tendemos a jugar con los mininos utilizando nuestros pies o nuestras manos.

Para reconducir esta rutina deberás detener el juego en cuanto te agreda y proporcionarle otra opción. Por ejemplo, un juguete que sí podrá morder. Cuando así lo haga dale su recompensa. De este modo, asociará este comportamiento con algo que le gusta y lo repetirá.

No obedece a mis llamadas

Si tu minino aún no es capaz de identificar su nombre puede que se deba a que, en ocasiones, empleas diminutivos o distintas entonaciones que lo confunden. Lo recomendable es que su nombre sea sencillo y corto con el propósito de facilitar su aprendizaje.

Repite a lo largo del día esta táctica: colócate a poca distancia de él y llámalo. Prémialo cuando lo haga. Aumenta la distancia, incluso puedes posicionarte en una estancia distinta, y llámalo. Cuando compruebes que lo ha aprendido espacia las recompensas.

Conoce a tu mejor amigo

No conseguirás un aprendizaje fructífero si no conoces a tu mascota ni comprendes el por qué de sus actuaciones. Mantén cubiertas sus necesidades y válete de aquello que le gusta o le motiva para enseñarlo. Vuestro vínculo se verá reforzado. ¡Garantizado!

Por tanto, no olvides mantener su arenero y allí donde duerme libres de suciedad, juega con él por las tardes, repón su comedero y bebedero antes de acostarte y procúrale juguetes estimulantes para que se entretenga mientras duermes o estás trabajando. ¿Preparado para ponerlo en práctica?

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