Mi gato tiene sobrepeso ¿Cómo remediarlo?

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La obesidad felina es desde hace varias décadas una de las principales amenazas para la salud de los gatos. Se estima que el 40 % de los gatos a escala mundial son obesos, lo que los expone a padecer colesterolemia, depresión y a bajar la guardia frente a posibles infecciones y enfermedades al debilitarse su sistema inmunológico.

La explicación a este aumento de gatos domésticos obesos es sencilla. En la comodidad del hogar permanecen alejados de la necesidad de cazar y su dieta, a base de pienso o de comida húmeda, es rica en carbohidratos. Pero, ¿es posible ponerle remedio? Sí, en las siguientes líneas descubrimos cómo lograrlo.

Causas de la obesidad en los gatos

Los desencadenantes más evidentes del aumento de peso en los gatos son la vida sedentaria y la dieta hipercalórica. Nuestros gatos, por lo general, se mueven menos de lo que debieran y comen más de lo que necesitan, abusando además de los carbohidratos.

Sin embargo, no es menos cierto que existen algunas enfermedades, como la diabetes, el síndrome urológico felino, la lipodosis hepática o el hipertiroidismo entre otras, que promueven la obesidad. El estrés y los métodos contraceptivos también inciden. De hecho, los gatos castrados o esterilizados son 3 veces más propensos a padecer obesidad.

¿Sabes si tu gato está gordo o está engordando?

Hay varios trucos muy sencillos que van a ayudarte a identificar si tu gato necesita perder peso. El primero de ellos consiste en coger a tu mascota en tu regazo y palparle el lomo, la barriga y el costado. A un gato en su peso, se le perciben con facilidad la columna vertebral y las costillas.

Si su barriga se balancea al moverse o está rígida, en lugar de firme, nos indica que necesita adelgazar. El otro truco se cierne a su movilidad ¿Le cuesta caminar? ¿Ha perdido la característica curva del gato al moverse? Si has respondido afirmativamente a ambas preguntas deberías acudir a tu veterinario para iniciar un régimen de adelgazamiento.

Nunca emprendas un proceso de este tipo estableciendo su dieta por tu cuenta. Lo recomendable es que visites al especialista para que te indique cuál es el peso ideal para tu minino atendiendo a su raza, edad y a si está o no castrado o esterilizado.

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Cómo atajar la obesidad en los gatos

Como puedes intuir por lo dicho hasta ahora, tanto si tu mascota ya está obesa como si pretendes prevenir esta situación tus afanes han de centrarse en su dieta y en el ejercicio. Resulta efectivo plasmar sobre un folio un programa mensual con el peso inicial y el peso objetivo que contenga las acciones a implementar.

Deberías situarlo en un lugar frecuentado para que no caiga en el olvido. Igualmente, resulta conveniente que lo consultes con tu veterinario para no comprometer la salud del animal. A continuación, ahondamos en los dos pilares en los que ha de sustentarse todo plan de adelgazamiento.

Control de la dieta

Deberás prestar especial atención a qué come tu gato, cuándo y cuánto. Las proteínas deben primar en su rutina alimentaria diaria. Por tanto, apuesta por un pienso seco específico para gatos obesos o combina el peso bajo en calorías con comida blanda, ya que suele constituir una interesante fuente proteica.

El pienso específico para minimos que precisan perder kilos suele basarse en proteína de origen animal (carne), arroz, minerales, vitaminas y L-carnitina. Todo lo necesario para mantenerse nutridos, saciados, controlar el aporte calórico y activar su metabolismo a fin de favorecer la pérdida.

Nunca le ofrezcas los restos de tu comida, muchos de los alimentos que consumimos los humanos no pertenecen a la dieta natural de los felinos. Establece unos horarios fijos para comer y provéele pequeñas cantidades. Resulta preferible que no quede totalmente saciado. Reparte la cantidad diaria recomendada en 3 raciones a lo largo del día.

Estimúlale para que haga ejercicio

Debes motivarle a correr, a saltar y a trepar. Los ejercicios explosivos son los más indicados, también que tú le acompañes. Estará más dispuesto a moverse si comprueba que quieres jugar con él. Los juguetes interactivos en los que introduces comida y él debe descubrir cómo acceder a ella son muy adecuados para el fin que nos ocupa.

Prepara una zona de juego y crea un circuito o gymkana con una torre que deba trepar e incentívale a que lo ejecute ayudándote de un puntero láser o de un cordón. Repítelo cada día y házlo con él. Lograrás un doble objetivo, tu mejor amigo se ejercitará y ambos fortaleceréis vuestro vínculo.

Pésalo con asiduidad para controlar sus avances. Para pesarlo correctamente debes pesarte tú primero y después hacerlo con él en brazos. Solo necesitas restar ambos resultados para conocer el peso real de tu gato. Si pasadas 2 semanas apenas aprecias cambios en su peso consúltalo con tu veterinario para introducir los ajustes necesarios.

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¿Qué sucede con el refuerzo positivo?

El único inconveniente de este proceso de adelgazamiento es que no puedes recurrir a la comida como premio tras una buena conducta, pero no desesperes. El agua será tu aliada. Acompaña sus comidas con agua para que se sacie antes. Así, podrás aprovechar esos piensos sobrantes como refuerzo positivo cada vez que complete la gymkana.

Recuerda que la hierba gatera puede convertirse en otra de tus aliadas para lograr la colaboración de tu gato en las nuevas sesiones de gimnasia que le vas a proponer. Como ves, si tu mascota está pasada de kilos ármate de paciencia y sigue estas pautas. Con tu apoyo y compañía lo conseguiréis seguro.

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