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Esta es una duda recurrente entre los propietarios de gatos. Sin embargo, son varios los factores que aconsejan proceder con el baño del animal. Por regla general, si se trata de un minino de interior de pelo corto con su propio acicalamiento y el cepillado semanal que le realices será suficiente para garantizar el buen estado de su pelo y de su piel.

En cuanto a la frecuencia del baño no existe consenso entre los veterinarios. Unos aconsejan hacerlo cada 5-6 meses mientras que otros son partidarios del baño cada 5 semanas. Lo recomendable en este punto es prestar atención al estado de su piel y a cómo reacciona al contacto con el agua. Te facilitamos todas las claves en las próximas líneas.

¿Cuándo debo bañarlo?

Como decimos, las lamidas del acicalamiento diario mediante los poros de la lengua permiten arrastran mucha de la suciedad que acumula el pelaje de los gatos. Su sistema digestivo está preparado para deshacerse de esos acúmulos, aunque deberás ayudarle con el cepillado, especialmente durante los meses de muda (la primavera y el otoño).

No obstante, existen ciertas situaciones en las que será preciso bañarlo pese a que a priori la experiencia no sea de su agrado:

  • Has acogido a un gato callejero que está sucio.
  • Tu minino padece una alergia o afección cutánea que exige el baño como parte del tratamiento.
  • Tiene pulgas y debes tratarlo con un champú antiparasitario.
  • Se ha ensuciado con un químico tóxico y no puedes eliminarlo solo con toallitas húmedas empapadas en champú en seco.
  • Hace mucho calor y tu mascota ha sufrido o podría sufrir un golpe de calor.
  • Tiene tiña que afecta a su piel, pelo y uñas.
  • Es mayor o estado enfermo y ya no se asea a diario.
  • Tiene la piel grasa.
  • Tiene el pelo largo o semilargo y no puedes desenredárselo.

¿Con qué frecuencia debo hacerlo?

La recomendación general es que reserves el baño a los casos que acabamos de señalarte. Si no accede al exterior y lo cepillas con regularidad su pelo y su piel estarán en óptimas condiciones sin necesidad de bañarlo. No conviene que abuses del baño para no suprimir los aceites naturales que contiene su manto que lo protegen del frío y lo hacen lucir bonito.

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¿Cómo debo bañar a mi gato?

A la mayoría de los felinos les desagrada el baño, aunque existen razas que disfrutan con el contacto con el agua. Es el caso del Maine Coon, del Van Turco, del Bengalí, del Siberiano o del Bosque de Noruega. En todo caso, acostumbrarlo desde pequeño y conseguir que el primer baño sea una experiencia agradable facilitará el éxito de esta rutina.

Si aún no has bañado a tu minino o cada vez que lo has intentado ha sido todo un suplicio toma nota de estas recomendaciones sobre cómo bañar a un gato. Seguro que te resultan de utilidad:

  • Familiarízalo con el lugar en el que vas a bañarlo con anterioridad y córtale las uñas para prevenir lesiones.
  • Protege tus manos de posibles arañazos con unos guantes, por ejemplo, de jardinería. A su vez, te permitirán ejercer un control más preciso sobre el animal.
  • Sujétalo por la nuca con la mano derecha y por el torso con la izquierda. Toma cierta distancia de él para impedir que te arañe o que se apoye en ti tratando de escapar.
  • Cubre el fondo de la bañera con una alfombrilla antideslizante. Tu mascota podrá encajar sus uñas, no se resbalará y, de este modo, no se asustará.
  • Nunca mojes su cabeza para prevenir el acceso del agua a sus oídos. De lo contrario, la otitis estaría garantizada. Para ello, válete de un envase o de la manguera para humedecer su pelo.
  • Emplea siempre agua tibia, dado que la piel de los gatos es muy sensible a la temperatura del agua. Lo mismo podemos decir del sonido del agua. Es preferible que llenes la bañera antes de traerlo. El agua no debe sobrepasar las patas del gato.
  • Utiliza un champú específico para el tipo de pelo de tu gato. El champú con ph neutro solo debe ser empleado en los casos indicados por el veterinario, porque puede cursar irritación cutánea, picor o caída del pelo.

Consejos para un baño satisfactorio

No olvides que el primer baño marcará la diferencia en la predisposición de tu minino hacia los baños posteriores. Actuará como un referente, por lo que deberás esforzarte en lograr que sea algo nada traumático. Para ello, sé comprensivo, paciente, muy cariñoso y muéstrate calmado en todo momento.

El refuerzo positivo va a servirte, una vez más, para conseguir que tu mascota asocie esta experiencia con algo agradable. Por tanto, una vez terminado el baño obséquiale con su snack favorito, con una buena dosis de mimos o con su juguete predilecto. Procura iniciarlo en plena etapa de socialización, es decir, entre los 2 y 3 meses de vida.

Pide ayuda a algún familiar para sujetarlo y coloca el secador a una distancia prudencial para evitar quemaduras. Utiliza una temperatura y potencia media. Si es verano puedes optar por dejar que su pelo se seque con la temperatura del ambiente después de haber retirado buena parte de la humedad con la toalla.