Enfermedades comunes del gato Persa

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Los gatos de raza, como los persas, pueden manifestar una mayor predisposición a padecer una serie de patologías hereditarias. Esto no significa que todos los gatos de esta raza las padezcan, pero si que tienen mayores probabilidades de padecerlas que otras razas.

Si estás pensando en adoptar un gato Persa, es recomendable que conozcas primero cuales pueden ser las enfermedades que suelen padecer.

Problemas respiratorios en los mininos Persas

Una de las características más destacadas del gato persa es la forma de su cara, en concreto la disposición de la nariz y de los ojos, lo que le confiere su típico perfil achatado. Este tipo de nariz favorece la aparición de dificultades respiratorias.

Y es que las razas que conocemos en la actualidad se deben a un proceso de selección hecho por los seres humanos y que se ha basado en resaltar las características físicas o psicológicas que a estos les resultaban interesantes, lo que ha desembocado en problemas para el gato.

Los Persas presentan una mayor propensión a padecer rinitis crónica, precisamente por su anatomía nasal. Algunos de estos gatos tienen las aletas de la nariz tan pequeñas que, cuando inspiran, los orificios quedan tapados. También hay que tener en cuenta que la obesidad agrava estos problemas.

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Enfermedad poliquística renal

También conocida por sus siglas en inglés PKD, esta enfermedad hereditaria consiste, como indica su nombre, en la formación de quistes que contienen líquido en los riñones, que van a crecer hasta bloquear al tejido renal normal, impidiendo su función y causando la muerte. Estos quistes también pueden aparecer en el hígado.

La realización de ecografías anuales ayudará a descubrir la enfermedad de manera precoz. Sin este control los gatos pueden morir de repente por fallo renal. Algunos gatitos nacen ya con los quistes, mientras que en otros se van desarrollando con la edad. En los afectados se recomienda repetir 1-2 ecografias al año.

Los síntomas que pueden producir son los de enfermedad renal: pérdida de peso, anorexia, apatía, aumento en la micción y en la ingesta de agua, manto en mal estado, vómitos, mal aliento, anemia, etc. No hay curación pero sí pueden controlarse los síntomas.

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Cardiomiopatía hipertrófica en gatos Persa

Este trastorno cardíaco, el más frecuente en los persas, consiste en un engrosamiento del corazón hacia el interior de la cavidad, lo que reduce la cantidad de sangre que puede bombear. Es una enfermedad hereditaria que afecta casi en exclusiva a los machos de cualquier edad, pero igualmente hay que descartar que la produzca la hipertensión o el hipertiroidismo.

Si además el gato presenta sobrepeso, los problemas cardíacos se agravarán. Se recomienda la realización de ecografías periódicas, ya que los gatos aquejados de esta dolencia suelen vivir asintomáticos. En otros se pueden detectar alteraciones en el ritmo cardíaco durante la auscultación. Algunos se mostrarán apáticos, decaídos, perderán peso o vomitarán.

Cuando falla el corazón se compromete el aporte de oxígeno. En consecuencia, el gato respirará agitado, intentando conseguir más aire, motivo por el que también permanecerá con la boca. Se trata de una urgencia veterinaria. A veces el fallo desemboca en una muerte súbita.

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Problemas oculares comunes

Es fácil que descubramos en los gatos de raza persa una mancha oscura recorriendo el surco lagrimal. Su particular anatomía facial propicia dificultades en el drenaje del ojo y obstrucciones, por malformaciones de los conductos lagrimales.

Las lágrimas se derraman por fuera del ojo y esta secreción excesiva, que se oxida al contacto con el aire, viéndose como una mancha, se conoce con el nombre de epífora. La humedad permanente de la zona puede significar la aparición de enfermedades bacterianas o fúngicas.

Otro trastorno que puede presentarse es el entropión, cuando el párpado se dirige hacia el interior del ojo y el contacto permanente con las pestañas causa irritación, formando úlceras. Produce lagrimeo intenso y ojos entrecerrados. Es operable.

Los persas tienen los ojos redondos y grandes lo que, junto a su nariz achatada, los hace propensos a resecarse y sufrir enfermedades oculares comunes en gatos que pueden acabar en lesiones como las úlceras corneales.

Displasia de cadera

Este trastorno congénito consiste en una unión defectuosa entre el fémur y la cadera, lo que acabará por causar otras afecciones como la artrosis. Puede pasar desapercibida por completo y detectarse por casualidad al realizarle una radiografía al gato por otro motivo.

Otros gatos serán reacios a subir a alturas o tendrán menos actividad, pero son síntomas inespecíficos. La aparición de cojera en algunos de los afectados sí permite pensar en un problema óseo o articular. Puede diagnosticarse con una radiografía.

El objetivo del tratamiento es paliar el dolor, lo que puede hacerse con medicación o cirugía. Es muy importante, también, evitar el sobrepeso.

Problemas digestivos en gatos Persa

Otra característica celebrada del persa es su espectacular manto de pelo largo y sedoso, propenso a anudarse si no recibe los cuidados adecuados. Todos los gatos dedican un tiempo diario a su autoacicalamiento y en este proceso es habitual que ingieran pelos. Una mayor longitud de este pelo favorece la formación de bolas de pelo a lo largo del sistema digestivo.

En él estos pelos se van a mezclar con los alimentos y los ácidos gástricos, mientras son desplazados por los movimientos peristálticos. Todos ello puede formar las bolas de pelo, más técnicamente conocidas con el nombre de tricobezoares, que pueden alcanzar un tamaño considerable, endurecerse y provocar una obstrucción.

Se previene con cepillados frecuentes, dieta equilibrada, buena hidratación y la administración de malta de vez en cuando.

Trastornos sanguíneos

Por último, los gatos de esta raza pueden tener problemas al recibir transfusiones de sangre. Además, los gatitos con grupo sanguíneo diferente al de su madre padecen lo que se conoce con el nombre de isoeritrolisis natal, que se desencadena al ingerir el calostro, porque destruye a sus propios glóbulos rojos.

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