El gato Esfinge, cariñoso y hogareño

El gato Esfinge no pasa desapercibido, con él no existen términos medios: algunos lo encuentran atractivo mientras que en otros provoca rechazo. Su falta de pelo, sus grandes orejas y ojos, así como los numerosos pliegues que dibujan su piel resultan muy peculiares.

También conocido como gato Egipcio por recordar a los felinos que estos adoraban, es para quienes lo han cogido en brazos en alguna ocasión el gato más inteligente y cariñoso que existe.

Características del gato Esfinge

El gato sphynx o sphinx (esfinge en inglés) es un ejemplar de cuerpo musculoso y duro. Su pecho y abdomen son redondeados. Podría decirse que posee cola de ratón, que su cabeza recuerda a la de un réptil y sus orejas a las de un murciélago. Curioso, ¿verdad? curioso y muy hermoso a la par.

icono-mundo25 Canadá
icono-gato25 Mediano
icono-peso25 Peso entre 3,5 y 7 kg. en machos y 3,5-5 kg. en hembras
icono-peine25 Pelo muy corto y fino, imperceptible, escaso y de tacto muy suave. Color en todas las variedades y patrones, también los bicolor con cualquier porcentaje de blanco
icono-cabeza-gato-25 Cabeza triangular, más larga que ancha con pómulos prominentes y redondeados
icono-orejas-25 Orejas grandes y anchas en la base
icono-ojo-25 Ojos grandes, con forma de limón, con un ángulo ascendente y en todas las tonalidades
icono-cola-25 Cola larga, delgada y afinándose hacia la punta
icono-longevidad-25 Longevidad estimada de 9 a 15 años
icono-casa-25 Dificultad para cuidarlo media

 

¿Cómo es el carácter de la raza de gato Esfinge?

Pese al aspecto algo extraterreste que puedan mostrar, los gatos Esfinge se hacen querer. Su temperamento es amistoso, cariñoso y juguetón. Siempre buscará rozarse contigo para calentarse y sentirse arropado.

Le encanta la compañía, cualidad por la que resulta muy fácil convivir con él. Se lleva bien con los niños y con otras mascotas. De hecho, algunos afirman que posee una parte de mono, otra de perro, otra de niño y otra de gato.

Las piruetas y saltos que gusta realizar son su forma de expresarte su alegría por tu cercanía, es leal como un perro, travieso y dependiente como un niño, y todo ello, sin descuidar la inteligencia y curiosidad de la que presumen los felinos.

cachorros de gato esfinge

Cuidados para la raza Esfinge

Esta raza se caracteriza por la aparente falta de pelaje. Un gen recesivo es el responsable de dicha circunstancia que le ha valido ser reconocida como la primera raza sin pelo por algunas asociaciones felinas.

En realidad, sí posee pelo, es una especie de plumón inapreciable a simple vista que evidencia los pliegues de su piel y marca sus venas. Por tanto, deberás bañarlo, al menos, 1 vez al mes para eliminar el sudor y las secreciones sebáceas de su piel.

De este modo, prevendrás que los folículos pilosos se obstruyan y que el gato pueda sufrir lesiones o infecciones cutáneas. Pasarle con asiduidad una gamuza o esponja favorecerá el buen estado de su finísimo pelo.

Sus grandes orejas son proclives a acumular cera y suciedad. Deberás limpiarlas con asiduidad y suavidad, realizando movimientos circulares, empleando gotas específicas para ello. Higieniza sus ojos con suero fisiológico para contener las infecciones.

Al carecer de pestañas sus ojos quedan desprotegidos al líquido lacrimal, por lo que es sencillo que adquieran alguna enfermedad ocular. Cada semana deberás suprimir la suciedad depositada bajo sus uñas y cada vez que salga al exterior deberás protegerlo de las quemaduras mediante protección solar.

La falta de pelaje comporta otra consecuencia y es que el gato esfinge es muy sensible a los cambios de temperatura. Para preservar una temperatura corporal confortable, la del ambiente deberá mantenerse estable entre los 22º y 25º C.

En invierno, deberás extremar los atenciones en este sentido procurándole, por ejemplo, ropa para gatos o atemperando su cama con una bolsa de agua caliente. A su vez, deberá comer algo más de lo que es usual en el resto de gatos.

En el mercado actual hallamos pienso de calidad, válido para esta raza al proporcionarle todos los nutrientes que por sus peculiaridades precisa. Si necesitas asesoramiento el veterinario sabrá aclarar todas tus dudas.

Minino Esfinge sin pelo

Posibles problemas de salud del gato Esfinge

Esta raza es propensa a desarrollar enfermedades contagiosas a través del contacto con heridas de la piel como la hidrofobia felina, la leucemia o la sarna. La hidrofobia también conocida como rabia felina, es transmitida por la mordedura del infectado y es incurable.

La excesiva salivación, los comportamientos erráticos, la irritabilidad, la fobia al agua, la inapetencia, la fiebre, los vómitos y las convulsiones son sus principales síntomas que conducen a la parálisis y muerte del gato.

La leucemia es más recurrente entre los gatos que habitan en ciudades, ya que el contacto es más fácil que se produzca y cursa infecciones (de piel, de vejiga o del aparato respiratorio), cansancio agudo, inflamación de los ganglios, anemia o gingivitis.

La clamidiasis, la panleucopenia, la bordetelosis, la cardiomiopatía hipertrófica o los virus respiratorios herpesvirus y calicivirus completan la relación de posibles patologías más sobresalientes en esta raza.

Mantener actualizado su calendario vacunal y acudir a las revisiones veterinarias periódicas cada 6 meses es la manera más sencilla y efectiva de actuar en favor de su salud. Si observas algo raro en su comportamiento o en su cuerpo no dudes en acudir a consulta.

Origen de la raza Esfinge y datos curiosos

Existen grabados precolombinos en los que se aprecian efigies de gatos desnudos. En 1830 en la Historia Natural de los mamíferos de Paraguay se ven gatos sin pelo y de 1903 data un libro en el que se alude a gatos sin pelo, denominándolos “el mexicano sin pelo“.

No obstante, la raza surgió en 1960 en Canadá cuando una gata de pelo corto tuvo un gatito sin pelo. De hecho, durante algún tiempo se hacia referencia a la raza como “el gato sin pelo de Canadá”.

Con posterioridad, se prosiguió con los cruces de gatos sin pelo con otros de Oregón alcanzado cierta popularidad en EE.UU en 1936 y pocos años después en Francia. En 1970 la CFA reconoció la raza descatalogándola poco más tarde.

No en vano, no todas las asociaciones felinas comparten hoy unos estándares homogéneos admitidos. En EE.UU. solo aceptan al esfinge la ACA y la TICA, siendo escasos los ejemplares de esta raza fuera de tierras norteamericanas.

Merece tu atención el esfuerzo que llevó a cabo el holandés Hugo Hernández en 1973 tratando de relanzar su cría y que surtió su efectos en la exposición felina que se celebró en París en 1983.

Existen ciertos mitos en torno al gato esfinge o egipcio. Uno de ellos es que a tenor de su apariencia es fruto de la intervención humana. No obstante, la mutación genética debida al gen recesivo que anula la presencia de pelo es totalmente natural.

En la actualidad son 3 las razas sin pelo reconocidas: el esfinge, el peterbald y el don sphynx, estas dos últimas con origen en Rusia. Por otro lado, se presume que su falta de pelo los convierte de gatos hipoalergénicos. Nada más lejos de la realidad.

Lo que determina que una persona sea alérgica a los gatos es la proteína FelD1 que se halla presente en su saliva y en las células muertas de su piel, algo de lo que obviamente esta raza no adolece.

Sea como fuere, su magnetismo salta a la vista. Su carácter afable hace el resto.

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