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¿Sueles confundir al gato persa con el de angora? ¿Te resultan similares estas razas? Pese a ser dos de las más populares y mejor valoradas por los amantes de los mininos por su largo pelo y su innegable elegancia, lo cierto es que son muchas las diferencias existentes entre el gato persa y el de angora.

Tanto sus características físicas como su temperamento y sus condiciones de salud evidencian una marcada línea entre ambas razas. Si estás pensando en acoger a un nuevo miembro peludo a tu familia y dudas entre persa o de angora te resultará de gran utilidad conocer estos detalles. ¡Comenzamos!

Diferencias físicas entre razas persa y angora

Veamos en primer lugar cuales son las diferencias físicas que pueden ayudarnos a distinguir a estas dos preciosas razas felinas. Aunque a primera vista puedan parecer muy similares, en poco tiempo podrás diferenciar a un gato persa de un gato angora a simple vista.

Nariz

Desde el punto de vista físico la diferencia más notoria gira en torno a la nariz. En los persas es completamente chata, siendo esta una característica claramente distintiva de la raza. De hecho, el acortamiento de su cara produce un pliegue entre la nariz y los ojos. Al contar con un conducto lagrimal más corto el lagrimeo, llamado epífora, es constante.

Dicho lagrimeo genera las típicas manchas de tonalidad ocre o marrón en la zona periocular. Para evitarlas deberás limpiar a diario esta zona utilizando una gasa estéril empapada en manzanilla o suero fisiológico. Una vez al mes puedes emplear manzanilla para una limpieza más profunda. Con esta rutina de limpieza prevendrás la dermatitis.

Los angora turcos, por su parte, presentan una nariz más alargada. Un rasgo más habitual en la comunidad felina.

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Gato Persa

Tamaño y complexión

El segundo aspecto físico que te ayudará a diferenciar un persa de un angora es su tamaño. En líneas generales, los primeros son más grandes que los segundos. Los persas machos pueden alcanzar los 7 kg de peso y los 40-50 cm de longitud mientras que los angora son más pequeños con 4-5 kg de peso y 20-25 cm de longitud.

Los persas son corpulentos y se caracterizan por portar una complexión robusta. Los angora, en cambio, son más esbeltos y alargados, aunque ello no significa que no sean ejemplares musculosos de constitución fuerte.

Pelaje

Ambas razas son apreciadas por su largo manto. Sin embargo, los gatos persas tienen más pelo y esto los dota de una apariencia más redondeada y esponjosa. El pelo de los angora es más corto y tupido. Está más pegado al cuerpo. Este es un aspecto que merece tu atención, ya que el persa requerirá más cepillados por tu parte, sobre todo, en los meses de muda.

Cabeza y orejas

Como decimos, todo en el persa es redondeado, también su cabeza y sus orejas. En el angora turco tanto la cabeza como las orejas presentan una forma más bien almendrada, revelando un físico más afinado y atlético.

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Gato de Angora turco

Diferencias comportamentales entre el gato persa y el angora

El plano del temperamento también manifiesta apetencias, reacciones y hábitos dispares entre las razas que nos ocupan. En este sentido, podemos afirmar que los angora son más sociables que los persas, puesto que, aunque habrá excepciones en ambos colectivos, siempre se mostrarán más receptivos a venir a saludarte y a conocer gente nueva.

Igualmente, son más tolerantes con los niños y disfrutan de los juegos con ellos, son mininos juguetones que agradecen liberar de este modo su energía. Los persas suelen ser más independientes y prefieren dar rienda suelta a su instinto. Adoran captar todas las miradas y recibir mimos cuando a ellos les apetece.

Si tienes otras mascotas en casa el angora tendrá menos reparos en compartir y convivir. Los persas son más reacios a que otros gatos, u otros animales, vayan a cohabitar en su mismo territorio y valoran sobre todas las cosas estar tranquilos, observándolo todo plácidamente y siendo los reyes de la casa, sin interferencias externas.

Salud del gato persa y del angora turco, peculiaridades

La morfología del persa, con el paladar blando y un conducto nasolacrimal más corto, lo hace más proclive a padecer la enfermedad obstructiva congénita de las vías respiratorias superiores, el llamado síndrome braquicéfalo. Dicho síndrome desaconseja exponer a estos gatos a un ejercicio físico prolongado, menos aún si se desarrollará a altas temperaturas.

Estos ejemplares presentan una mayor prevalencia de las afecciones respiratorias y cardíacas, así como de la enfermedad renal poliquística que puede ser letal. Es usual que los machos de más de 8 años sufran cardiopatías hipertróficas. Para prevenirlo deberás restringir el consumo de grasas y proteínas y estimular a tu mascota a que se ejercite.

Los angoras, por su parte, gozan de una mejor salud, siendo la sordera congénita, las luxaciones de rótula y la descoordinación motora (ataxia) las afecciones más reseñables de esta raza. Después de conocer las disparidades entre persas y de angora, ¿sigues confundiendo ambas razas?