Cómo cuidar a cachorros de gato recién nacidos

Los gatitos recién nacidos son especialmente vulnerables y dependientes. A falta de su madre, tú deberás procurarles el alimento, el calor y la estimulación necesaria para que crezcan sanos y felices.

Si tienes la suerte que convivir con la madre el proceso será mucho más llevadero, aunque siempre puedes colaborar a incrementar su bienestar y el de sus crías. Con independencia de cuál sea la causa, si te ves al frente de una camada de cachorros recién nacidos lo que tenemos que contarte te resultará de utilidad.

Cuidados para un minino recién nacido

Los gatitos nacen sordos y ciegos. Es su madre a través de su calor, de su olor y de sus sonidos la encargada de cobijarlos y de arroparlos. Por ello, ante la ausencia de la gata puedes probar a introducir un reloj entre las mantas de su camita para simular los latidos del corazón de su madre.

Así, no se sentirá solo. Hasta las 6 semanas de vida no se recomienda separarlo de su madre y hermanos. Si tu bebé de gato es huérfano deberás esperar a esa fecha para proceder a introducir los cambios propios del destete: la introducción de la papilla y el uso de la bandeja sanitaria.

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La temperatura del cachorro

Deberá permanecer a una temperatura estable de 37-38 ºC y protegido de la humedad del suelo. Utiliza una caja de cartón, una cesta o una cama para gatos cubierta de mantas o toallas. Así, resultará más cálida, mullida y neutralizará los efectos perjudiciales de las corrientes de aire.

En esta etapa, el descenso de la temperatura corporal puede resultar fatal. Una bolsa de agua caliente, una esterilla térmica o una almohadilla eléctrica servirán para caldear su cama.

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La alimentación del bebé de gato

Las primeras 3 semanas son decisivas para consolidar la supervivencia de los cachorros. En este sentido, además de la temperatura ambiental, la alimentación a base de leche maternizada resulta imprescindible. No te costará adquirirla en clínicas veterinarias o en tiendas especializadas de mascotas.

Deberás prepararle un biberón con agua tibia y siguiendo las instrucciones del fabricante. Si lo prefieres puedes utilizar una jeringuilla. Durante las 2 primeras semanas la frecuencia de las tomas será cada 2 horas. A partir de esa semana podrás ampliar a cada 3 o 4 horas en función de su demanda.

Colócalo en posición horizontal, nunca en vertical como a un bebé humano porque podría ahogarse. Tampoco es buena idea administrarle leche de vaca y otros productos lácteos, puesto que le provocarán trastornos gastrointestinales como vómitos o diarrea.

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La higiene es fundamental para el cachorro

Después de las tomas deberás tomarlo con las dos manos y colocarlo sobre tu hombro a fin de que erupte. Acaricia su espalda para facilitarlo. Una vez conseguido será el momento de hacer sus necesidades. Deberás reemplazar a su madre estimulando sus esfínteres mediante un paño o un algodón humedecido.

Frota sus genitales hasta lograr que orine y defeque. Deposítalo en su nido una vez haya acabado. Sus deposiciones no deberían tener un olor fuerte, si es así deberías consultarlo con tu veterinario porque podría indicar un problema de salud.

No debes bañarlo sumergiéndolo en agua, sino recurriendo a paños húmedos para prevenir un brusco descenso de la temperatura corporal. Realiza pasadas cortas para simular los lametazos de su madre.

El aseo como aprendizaje

Cuando se tenga en pie es recomendable acariciarlo desde la cabeza hasta la cola para estimularlo a caminar. Este reconfortante gesto emulará el lametazo de su madre y acelerará su aprendizaje.

Dada la fragilidad de los gatitos deberás extremar la limpieza de su nido, así como la tuya. Lava tus manos antes y después de manipular al cachorro, mantén aislados sus enseres y no permitas que otras personas o animales interactúen con él, ya que podrían transmitirle enfermedades.

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Cuidados a partir de las 6 semanas de vida

A partir del mes y medio los etólogos aconsejan introducir el pienso o la comida húmeda, siempre específica para cachorros. Deberás remojar las croquetas en leche o en el agua. A los 2 meses el gatito debería comer solo pienso seco y beber agua normalidad.

Lo mismo podemos decir del arenero. Lo colocaremos en un lugar tranquilo y separado del comedero. Prémialo con caricias o con una golosina apta para gatitos de su edad para estimularlo con refuerzo positivo y fijar esos logros.

No descuides su socialización

Desde las 2 a las 8 semanas de vida tiene lugar lo que los especialistas en comportamiento animal denominan periodo de impronta. Durante esta etapa resulta muy positivo que expongas a tu gato a todos los estímulos inherentes a su entorno. Así, le resultarán familiares y prevendrás el estrés, la ansiedad y otros trastornos del comportamiento.

Los juguetes interactivos en los que debe descubrir la forma de capturar la comida, aquellos que recurren a los sonidos y a los olores o una simple caja te ayudarán a completar esta estimulación ambiental. No dudes en recurrir a la hierba gatera, eso sí, como complemento esporádico.

El juego

La actividad física para jugar y explorar es consustancial a un gato de corta edad. Si juegas con él pasarás un rato agradable y reforzarás vuestro vínculo. Si esta rutina se repite en el tiempo y se convierte en hábito prevendrás la obesidad y los problemas de salud asociados a ella.

La desparasitación y las vacunas

Una vez destetado, tu gatito deberá ser desparasitado tanto interna como externalmente. Constituye una medida preventiva indispensable si convive con otros animales. A partir del mes y medio deberás desparasitarlo cada 15 días hasta que cumpla los 3 meses de vida.

Alcanzada esta edad deberás hacerlo cada mes hasta los 6 meses de edad y a partir de ahí una vez cada trimestre. En el mercado existen multitud de alternativas (pipetas, sprays, pastillas o collares). Consúltalo con el veterinario si necesitas orientación.

Los 2 meses de vida, estrena su calendario vacunal

La primera vacuna le protegerá de posibles virus o bacterias que puedas transmitirle tú o tu familia. En concreto lo inmunizará contra la panleucopenia, la rinitis infecciosa y el calcivirus (triple felina o trivalente), así como contra la leucemia.

Estas vacunas precisan un recuerdo anual. A su vez, deberás llevar a tu minino al veterinario, al menos, 1 vez al año para realizar las revisiones rutinarias y confirmar que su salud es óptima.

Como ves, hacer prosperar la delicada vida de un gato recién nacido no es una tarea sencilla en ausencia de su madre, pero no es misión imposible. Estas pautas y tu cariño harán el resto. ¿Aceptas el reto?

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