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Los etólogos coinciden en la conveniencia de acoger a varios gatos en el mismo hogar, ya que podrán hacerse compañía y entretenerse cuando tú no estés en casa. Sin embargo, que congenien depende de varios factores. La situación difiere si se trata de dos gatitos de corta edad o de dos adultos, sobre todo, si uno de ellos llega después.

Siempre es preferible que lleguen al mismo tiempo, pero si esto no es posible y tienes un gato adulto en casa deberías optar por un cachorro o por un minino de carácter afín al del tuyo. Si quieres saber cuánto puede llevarles aceptarse como compañeros y cómo deberías proceder para lograrlo en el mínimo tiempo posible, estás en el lugar adecuado.

Un nuevo gato en casa, ¿qué debo hacer?

La situación más habitual suele ser tener un gato adulto, de pocos años, y querer buscarle un compañero de edad y personalidad similar. Por lo general, los gatos adultos aceptan de mejor grado a los gatitos, ya que no suponen una amenaza para su territorialidad. Si el nuevo inquilino es también un gato adulto procura que sea hembra.

Los machos adultos, si no están esterilizados, suelen tardar algo más en asumir que tendrán a un nuevo integrante en su círculo. En ocasiones, incluso llegan a evitarse durante toda su convivencia como medio para evitar las confrontaciones. Las hembras adultas, por lo general, suelen congeniar a las pocas semanas de conocerse.

De todos modos, no debe obsesionarte cuándo comenzarán a llevarse bien, lo prioritario es realizar correctamente la presentación y tratar a ambos en igualdad de condiciones, sin que les falte de nada y recompensando los avances que muestren interés por el otro y por la interacción. Así, comprenderán que es positivo estar con el otro gato y lo repetirán.

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La presentación

Atendiendo a la situación más típica, la de un nuevo gato que llega a casa habiendo otro veterano, deberás mantener al nuevo en el transportín para que tengan un primer contacto sin riesgo de arañazos. Si se bufan, no te preocupes, entra dentro de la normalidad y no significa que vayan a odiarse toda la vida.

La recomendación de los especialistas en comportamiento felino apunta a que cada uno cuente con un espacio exclusivo con todo lo necesario (comedero, bebedero, bandeja sanitaria, rascador, cama y juguetes). De este modo, y durante un lapso de una semana o 10 días, podrán aclimatarse sin sentirse invadidos por el otro.

En este tiempo deberás intercambiar sus olores impregnando sus feromonas en una manta o en un juguete y ofrecérselo después al otro gato y viceversa. Las feromonas sintéticas de familiarización están diseñadas precisamente para acelerar este proceso. Observa sus reacciones y si son positivas haz más largos y directos estos encuentros.

¿Cuánto tiempo durará este proceso?

No es posible determinar un número exacto de días o de semanas que serán requeridas para que la relación entre ellos esté asentada. Sin embargo, la experiencia nos dice que entre un gato adulto y otro de corta edad todo podría comenzar a fluir a partir de las 2 o 4 semanas.

En el caso de que ambos sean adultos, el éxito se verá condicionado por su personalidad y por cómo hayamos ejecutado la presentación, En torno a las 3-4 semanas podrías apreciar mejoras. Si, por el contrario, las peleas son habituales y uno de ellos está estresado o atemorizado, además de cortar las peleas en seco, deberás visitar a un etólogo.

Consejos para una convivencia gatuna feliz

Es más que probable que si no alteras las rutinas de tu minino veterano ni descuidas el cariño al que te tienes acostumbrado no perciba al nuevo miembro de la familia como una amenaza o un invasor. Sin embargo, no debes obviar que en algunas ocasiones, pese a esforzarnos en hacerlo bien, no llegan a tolerarse y simplemente se evitan.

Ten en cuenta estas recomendaciones:

  • Permite que el nuevo gato pueda explorar su nuevo hogar. Aunque en un primer estadio solo vaya a tener acceso a su habitación, al cabo de la semana o de los 10 días de su llegada debería comenzar a investigar el resto de la casa. Siempre bajo tu supervisión, por supuesto.
  • Si se miran fijamente distrae su atención con un poco de comida o con un juego, podría ser la antesala de una nada deseable pelea.
  • Nunca los cojas en brazos cuando el proceso de adaptación esté en curso, algo podría no salir bien y tú llevarte un arañazo.
  • Esfuérzate por recompensar sus actitudes conciliadoras, por ejemplo, si se acercan a olisquearse o si comen juntos. A medida que el proceso avance de acuerdo a lo que se espera ve acercando sus comederos. Aprovecha cualquier estímulo placentero para premiarlos cuando estén juntos.

La clave: Un trato igualitario

Como ves, no existe ninguna fórmula mágica para conseguir que dos gatos desconocidos se lleven bien. Teniendo presentes su congénito sentimiento de territorialidad y su gusto por el control y las rutinas, bastará con que respetes sus parcelas y satisfagas sus 5 libertades del bienestar animal en igualdad de condiciones.

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