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Determinar cuántas horas duerme un gato al cabo del día no es una ciencia exacta. Sin embargo, numerosos etólogos han concluido a través de sus investigaciones sobre el sueño felino que los gatos adultos duermen de media unas 16 horas al día, lo que supone el 70-75 % de la horas diurnas totales.

Esto no es así en todas las edades. De hecho, los cachorros llegan a dormir hasta 20 horas durante sus primeros meses de vida. Igualmente, la intensidad de su actividad física, las condiciones ambientales o su estado de salud condicionan ese cómputo total. ¿Te animas a conocer más sobre estos condicionantes o sobre las fases del sueño gatuno?

El sueño en los gatos

Como decimos, los patrones del sueño en los mininos adultos no son los mismos que los que presentan los cachorros o los gatos de edad avanzada. Ahondamos en ello a continuación.

En los gatos de corta edad

Los recién nacidos duermen durante prácticamente todo el día, en torno a 20 horas. La explicación es sencilla: necesitan dormir para crecer y para que su organismo continúe desarrollándose. Durante la fase REM o de sueño profundo tiene lugar la liberación de las hormonas. Entre ellas, la del crecimiento.

El gatito la aprovecha a partir de los 20 minutos de quedarse dormido, ya que constituye el comienzo de la fase REM. A su vez, los gatos de corta edad aún no tienen establecidas las conexiones neuronales que les permiten interactuar con su entorno. Por tanto, no precisan mantenerse despiertos y activos más que para satisfacer sus necesidades más primarias.

Los gatitos duermen más horas que los adultos y lo hacen de un modo más profundo. No obstante, a medida que van creciendo estos estándares van evolucionando. A los 5 meses les basta con dormir 18 horas al día y a los 6 meses podemos afirmar que sus patrones de sueño se equiparan a los del gato adulto, durmiendo 16 horas.

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En los gatos adultos

En la edad adulta los estudiosos del comportamiento felino señalan que dentro de ese 75 % de las horas del día que duermen existe una clara división entre las siestas de sueño ligero que se suceden a lo largo del día y el sueño profundo que se produce durante la noche.

En este sentido, esas cabezaditas ligeras y breves, o cat nap, representan el 70 % del tiempo total que pasan durmiendo. Se trata de sucesivas siestas de sueño ligero que llevan a cabo sentados o parcialmente tumbados y en las que sus músculos no están completamente relajados.

Pueden despertarse fácilmente si, por ejemplo, observan que existe algo que reclama su atención. Por ello, suelen dormir más cuando están solos. No existen estímulos. Durante la noche, después de jugar y explorar, alcanzan la fase de sueño profundo. Aproximadamente a los 30 minutos de quedarse dormidos. Supone el 30 % de las horas totales de descanso.

En la vejez

A partir de los 8 años los mininos comienzan a mostrar menos interés por la interacción y se vuelven más perezosos. Pierden tono muscular y capacidad para trepar o saltar, muchas veces debido a las patologías que a estas edades empiezan a aflorar como artritis, cardiopatía o diabetes. Suelen dormir unas 20 horas al día repartidas en 5 o 6 siestas.

Sin embargo, es un error no estimular a un gato sénior únicamente por su edad. No ofrecerle momentos de juego juntos en los que deba ejercitarse, a su ritmo, y deba superar pequeños retos puede llegar a desencadenar nuevas afecciones o a agravar las ya existentes.

Será más probable que desarrolle degeneración articular, depresión o demencia si no es estimulado. Siempre respetando sus posibilidades y procurándole un lugar de descanso cómodo y apartado de las zonas concurridas de la casa, deberás estimularlo física y mentalmente. De este modo, contribuirás a un mejor aprovechamiento del descanso.

La fase REM

Al igual que nos sucede a los humanos, la fase de sueño profundo se caracteriza por el movimiento rápido de ojos que los mininos también experimentan. Mueven sus patas, uñas, bigotes y orejas, arquean la espalda como si estuvieran cazando e incluso pueden llegar a maullar.

La Escuela de Medicina de Harvard y, en particular, el investigador Michel Jouven han estudiado en profundidad tanto las fases del sueño en los gatos como en qué sueñan, si lo hacen. El cerebro felino ha evidenciado que sí sueñan, atendiendo a sus movimientos corporales, y que los sueños tienen mucho que ver con sus conductas de caza.

¿Sabes que durante esta fase semiconsciente de sueño profundo su actividad cerebral y su sentido de alerta se mantienen activos? No en vano, se conocen casos de gatos sonámbulos que han disfrutado de las caricias de su dueño o de su comida favorita estando dormidos.

La estimulación, decisiva en el sueño felino

De entre todos los condicionantes del sueño de los gatos la estimulación, tanto física como cognitiva, es el más relevante. Tanto es así que los gatos callejeros o salvajes al tener que cazar sus presas para subsistir disponen de menos horas para dormir. Este no es un tema menor, ya que los mininos domésticos muchas veces duermen por aburrimiento.

Este mal hábito favorece la obesidad y resta agilidad y calidad de vida al animal. Tener hambre, las altas temperaturas del ambiente o el dolor articular que causa la artritis a determinadas edades merman la calidad del descanso, así como el número de horas de sueño al día.

El despertar y su ritual

Todos los que convivimos con gatos sabemos que el despertar de estas breves siestas diurnas viene acompañado de todo un ritual: bostezan, estiran las patas delanteras, después las traseras y arquean la espalda. Este protocolo les permite reactivar la circulación y desentumecer las articulaciones y los músculos.

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