gato-asustado

El comportamiento felino nos regala expresiones de su curiosa y entrañable psicología animal. Conocer qué le encanta a tu mascota y, por contra, qué le causa temor resulta indispensable si deseas reforzar el vínculo que habéis forjado.

Para ello, deberás atender a sus reacciones y movimientos corporales. En este contexto, queremos mostrarte cuáles son, por regla general, los mayores temores de los mininos. Sabrás identificarlos por su ritmo cardíaco acelerado, sus pupilas dilatadas, sus orejas replegadas hacia atrás, el ir y venir de su cola y la rigidez corporal.

Objetos aterradores para los gatos

En nuestro entorno más cotidiano contamos con artículos o alimentos que por su olor, textura o envergadura causan miedo en los felinos. Toma nota de ellos para mantenerlos alejados de tu mejor amigo. Él también lo hará, ¡garantizado!

El agua

Su aversión al líquido elemento es algo inherente a la naturaleza felina. Sin embargo, hay razas que se divierten jugando con ella. Es el caso del Maine Coon, del Siberiano, del Bosque de Noruega, del Van Turco o del Bengalí.

Los expertos señalan la razón de ser de esta aversión en el hecho de que muchas de las razas de gatos actuales provienen de zonas desérticas chinas o de Oriente Medio donde este elemento es más bien escaso. La falta de contacto de los gatos primitivos con el agua habría motivado su rechazo generalizado como una suerte de herencia genética.

Los olores fuertes

Como ya hemos mencionado en otras ocasiones, el olfato se erige ya desde el nacimiento como un sentido de vital importancia para los mininos en su relación con el entorno. Este fino olfato no tolera los olores fuertes como los de la cebolla, el vinagre, los cítricos, el alcohol o la gasolina.

Tampoco soportan el olor del pino, de la arena sucia en la bandeja sanitaria o de especias como la pimienta, entre otros. Su proximidad se resolverá con la evitación del felino al sentirse amenazado. Su olfato le está avisando de un posible peligro.

¿Sabes que los pepinos también les atemorizan? No se debe tanto a su olor, sino a que su cerebro los equipara a serpientes. Al verlos no pueden evitar salir corriendo en dirección contraria.

Los globos

Por su forma redonda y su sigiloso y pausado avance por el aire reúnen todas las características de un objeto volador no identificado para ellos. Toda una amenaza comparable a la que entraña un depredador. Los globos desagradan sobremanera a los gatos porque no saben realmente qué son. Esa incertidumbre los aterra.

Los desconocidos

Tanto las personas desconocidas como los animales que no forman parte de su círculo familiar hacen que el miedo haga acto de presencia. De alguna manera, sienten perturbado su status quo al tener que compartir su territorio y esto echa por tierra su gusto por el control. El miedo es inevitable.

Los perros

En línea con lo que acabamos de exponer, los perros no son, a primera vista, los mejores amigos de los felinos. Aunque pueden convivir cordialmente, el comportamiento canino con sus sonoros ladridos y su alborotado correteo no suele gustar a los gatos. No se sienten a priori seguros a su lado.

minino-asustado

Conductas humanas terroríficas

Pese a que los humanos llegamos a ser muy amados por los felinos por nuestras muestras de afecto y nuestros cuidados hacia ellos, existen ciertas conductas humanas que los atemorizan. ¿Sabes cuáles son?

Los cambios de rutina

Todo lo que implique romper con las rutinas establecidas como, por ejemplo, las mudanzas o los cambios en los horarios o en el tipo de alimentación, entre otros muchos ejemplos, no agradan a los gatos.

De hecho, es más que probable que experimente estrés o ansiedad. Lo apreciarás en su comportamiento errático, en su falta de apetito o en que se llega a orinar encima.

Los ruidos

Ya sean electrodomésticos, música a todo volumen, petardos, una fuerte tormenta o las bocinas del tráfico urbano, el ruido es otro de los enemigos declarados del bienestar gatuno. De hecho, constituyen otra de las fuentes de un posible cuadro de ansiedad o estrés.

Apresarlos

Retener contra su voluntad a tu mascota cuando la coges en brazos u obligarle a hacer algo que no le apetece en ese momento hará que inevitablemente sienta miedo. La amenaza una vez más estará activada. Su pelo se erizará y podría llegar a agredirte como un mecanismo de defensa.

Las miradas sostenidas

Si un desconocido u otro animal mantiene la mirada durante minutos a tu minino este lo percibirá como un desafío. Si lo realizas tú es más probable que lo acepte sin llegar a tener que defenderse, pero la recomendación es que no abuses de ello y que parpadees lentamente.

Las sorpresas y los castigos

A estas alturas ya conoces la incapacidad de los gatos para gestionar la incertidumbre y la pérdida del control. Por tanto, las sorpresas, siempre inesperadas, aflorarán el miedo del animal. La huida e incluso la agresividad serán su forma de afrontarlas.

Los castigos, por su parte, poseen un componente afectivo que igualmente causa temor en el minino. Si le reprendes o le castigas tu mascota siente que puedes llegar a abandonarla o a dejar de quererla.

Como ves, son muchos y variados los aspectos que los gatos no toleran y que claramente desestabilizan sus funciones fisiológicas. Ahora que los conoces podrás estar más atento y evitarlos para no hacerle pasar un mal rato a tu mejor amigo.