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Al igual que sucede entre los humanos, el registro de casos de cáncer en gatos es un hecho cada vez más frecuente. De acuerdo con los datos del Registro de Neoplasias de Caninos y Felinos Domésticos, creado en 1986, el cáncer afecta al 10% de los mininos. No siempre es fácil detectarlo a tiempo y ello incide negativamente en su supervivencia y calidad de vida.

Las leucemias y los linfomas son los tipos de cáncer más habituales entre los gatos. En un alto porcentaje de los casos la cirugía, la quimioterapia y la prescripción de los fármacos adecuados hace posible que el animal salga adelante. Si te interesa aprender cómo saber si un gato tiene cáncer, continúa con nosotros. Te revelamos todas las claves.

Qué es el cáncer felino

Se conoce como cáncer al conjunto de enfermedades que desencadenan la división anormal y descontrolada de las células. Estos cúmulos de células son los tumores o neoplasias y se alojan a lo largo del cuerpo pudiendo dañar diversos órganos vitales. Si no existe metástasis o diseminación por el organismo son tumores benignos.

Poco se sabe sobre las causas de esta patología. De hecho, aún se sigue investigando sobre ello. Los especialistas apuntan a la predisposición genética, a la exposición prolongada a determinados factores como, por ejemplo, las sustancias químicas declaradas como cancerígenas o a las infecciones virales como sus desencadenantes principales.

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Síntomas y tipos del cáncer en los gatos

Dada la diversidad de tipos de cáncer que existen y a que en su fase inicial suele evolucionar de forma lenta es habitual que sus síntomas se confundan con los de otras enfermedades menores y comunes. Esto dificulta acometer una intervención temprana. Es indispensable que prestes atención a los cambios que observes en su comportamiento.

Acudir a la mayor brevedad posible a la consulta de tu veterinario puede marcar la diferencia en la supervivencia y calidad de vida de tu mascota. Tenlo presente. Entre las señales del cáncer felino, merecen tu atención las que siguen:

  • Bultos o nódulos duros, que crecen o que se ulceran.
  • Sangrado.
  • Heridas que no cicatrizan.
  • Piel blanca en orejas, nariz, boca o en extremidades.
  • Inapetencia o dificultad para comer.
  • Salivación excesiva.
  • Pérdida de peso.
  • Apatía producida por la debilidad muscular.
  • Cojera.
  • Ronquidos y/o tos persistente.
  • Dificultad para respirar.
  • Ictericia.
  • Distensión abdominal.
  • Vómitos y/o diarrea.

Tipos de cáncer en gatos

En cuanto a su tipología la casuística, como comprobarás a continuación, es también muy amplia:

  • Linfoma. Es el más frecuente, especialmente el que afecta al sistema digestivo de la población anciana. La anomalía celular puede originarse en la sangre, en la médula ósea, en los tejidos linfoides o en los ganglios linfáticos. Los virus de la leucemia felina y de la inmunodeficiencia felina son sus causantes.
  • Carcinoma de las células escamosas. Este cáncer cutáneo es poco prevalente entre los gatos y no cursa metástasis, por lo que no resulta especialmente agresivo. Suele afectar a la nariz y a las orejas y se inicia como una herida que tarda en cicatrizar.
  • Adenocarcinoma intestinal. Provoca diarrea, vómitos, pérdida del apetito y de peso. Evoluciona rápido a través del intestino grueso o del delgado abarcando toda su extensión.
  • Carcinoma mamario. Aunque puede manifestarse en gatas esterilizadas y en machos, es más frecuente entre las gatas no castradas. Se aprecian bultos o hinchazón en las glándulas mamarias.
  • Osteosarcoma o cáncer de los huesos. El minino rehusará moverse por el dolor que le produce desplacerse o caminará con dificultad. Las fracturas suelen ser recurrentes.
  • Fibrosarcoma o sarcoma de tejidos blandos. Ataca a los fibrobastos de la piel formando nódulos duros que van aumentando de tamaño.
  • Mastocitoma. Se desarrolla en los mastocitos o células del sistema inmune que están presentes en todo el cuerpo. Los bultos pueden llegar a ulcerarse.
  • Carcinoma respiratorio. El cáncer se aloja en la nariz y en los pulmones dificultando el paso del aire. El gato respirará con dificultad resoplando.

¿Cómo se diagnostica?

Muchas veces, la exploración general no es suficiente y el veterinario debe recurrir a las ecografías, a la analítica de sangre y a los rayos X para conocer la localización y extensión de la neoplasia. La biopsia o extracción de parte del tejido sospechoso para analizarlo en el laboratorio suele emplearse para confirmar el diagnóstico.

En los casos más severos, si se ha producido metástasis, suelen emplearse otras pruebas complementarias, más complejos, como el TAC, el electrocardiograma o la resonancia magnética.

¿Tiene tratamiento el cáncer de gatos?

La cirugía, la radioterapia y la quimioterapia son los tratamientos más consolidados. La inmunoterapia se está empezando a utilizar, pero aún está en una fase de iniciación y su efectividad no está suficientemente contrastada.

La selección de una u otra terapia dependerá de múltiples factores (tipo, extensión y localización del cáncer, existencia o no de metástasis, edad del gato, recursos económicos del propietario, etc.). Puede darse la circunstancia de que el especialista desaconseje tratarlo porque de hacerlo su calidad de vida se vería sustancialmente mermada.

Cirugía

Consiste en extraer la totalidad o parte del tumor. En ocasiones, puede combinarse con la radio o la quimioterapia. Los cuidados postoperatorios y la ingesta de analgésicos es inherente a esta práctica terapéutica.

Radioterapia

Se aplica radiación sobre el tumor con el fin de erradicar las células cancerosas, pero también las sanas. Las sesiones suelen prolongarse durante 3-5 meses y sus efectos secundarios (pérdida de pelo, vómitos o erupciones cutáneas) reclaman medicación para mitigarlos.

Quimioterapia

El propósito es el mismo, pero en esta ocasión se emplean pastillas o inyecciones. Suele cursar pérdida de pelo y alteración gastrointestinal.

Los gatos tratados de cáncer requieren cuidados especiales que pasan por extremar la calidad de su alimentación, procurarles un refugio o espacio apartado en el que puedan descansar y la ingesta de analgésicos, antibióticos y antiinflamatorios, tal y como paute el veterinario. Llevar un registro diario de su evolución ayudará mucho al especialista.

¿Se puede prevenir?

La forma más efectiva de prevenir el cáncer felino es observando el comportamiento del animal y visitando al especialista en caso de hallar algo inusual. La edad es un agente de gran protagonismo cuando hablamos de cáncer en gatos, a excepción de la leucemia que es más propia de los ejemplares jóvenes.

Esperamos haber contribuido a disipar tus dudas en torno a cómo saber si un gato tiene cáncer. Una actuación temprana, seguir las indicaciones médicas y el cariño que solo tú puedes proporcionarle facilitarán, sin duda, un feliz desenlace.