Las gatas experimentan picos de fertilidad cada 3 semanas, es lo que se conoce como ‘estar en celo’. Si no deseas gatitos, te interesa esterilizar a tu gata antes del primer celo. Así lo recomiendan los especialistas, ya que previene la aparición de algunos tipos de cáncer. Si te preguntas cómo saber si mi gata está embarazada, presta atención.

La gestación felina suele durar unos 63-67 días, aunque puede acortarse o alargarse a los 61-72 días. Dado que las gatas no suelen evidenciar síntomas físicos que alerten sobre la gestación hasta pocas semanas antes del parto, sin una acografía, suele ser difícil determinar el punto en el que se encuentra el proceso.

Síntomas que confirman que una gata está embarazada

Por lo general, hasta la tercera semana de gestación no apreciarás signos físicos que te hagan pensar que tu mascota va a ser madre. Por tanto, lo más sensato en caso de duda es consultarlo con tu veterinario. A los 15 días de gestación ya es posible confirmarla mediante ecografía. A los 40 días podrás saber cuántos gatitos espera.

Toma nota de los signos indiciarios:

  • A partir de los 15-18 días de gestación es posible que sus mamas estén abultadas y sonrosadas o enrojecidas.
  • Los vómitos matutinos también pueden hacer acto de presencia.
  • Su vientre comenzará a ensancharse. También puede ser consecuencia de alguna enfermedad, con lo que para confirmar que está en cita visita al especialista. Procura no tocar su abdomen para no lastimarla ni a los fetos.
  • Poco a poco irá aumentando su apetito e irá ganando peso. En los últimos 20 días del embarazo este incremento de peso será más notable. Al término del proceso puede llegar a ganar un 40% de peso. Ten presente que esa glotonería también puede deberse a lombrices. Consúltalo con el veterinario.
  • Se mostrará más mimosa, te reclamará más atenciones y mimos y ronroneará más a menudo.

La alimentación y la vacunación, decisivas en toda gestación

En este punto, queremos recalcar la importancia de cuidar la alimentación y el refuerzo vacunal de cualquier gata gestante. A partir de la cuarta semana de embarazo los expertos aconsejan incrementar en un 15% por semana el aporte proteico y calórico a fin de que el proceso se complete de la mejor manera posible.

Provéele de piensos o latas que presenten una mayor concentración de nutrientes esenciales. En cuanto a las vacunas, resulta conveniente que su calendario vacunal esté actualizado antes de quedarse en estado. De este modo, podrá transmitir los anticuerpos a sus cachorros durante la lactancia con los beneficios que ello conlleva.

Así mismo, no es adecuado administrarle medicamentos si está preñada, a excepción de los parásitos, ya que los fármacos pueden interferir negativamente en el desarrollo de los fetos. En el caso de que tu gata esté preñada y tenga parásitos el veterinario te pautará la farmacoterapia más adecuada a seguir.

Precauciones a adoptar en la recta final del embarazo

En las 2 últimas semanas de gestación suele ser conveniente extremar las condiciones de tranquilidad y relajación para la futura madre. Esto es, deberá disponer de un espacio en el que pueda descansar lejos del ajetreo de la vivienda, especialmente si hay niños en ella.

Igualmente, te aconsejamos que le prepares un nido para los instantes que siguen al parto. En él podrá limpiar, alimentar y mantener calentitos a sus crías. Se trata de una caja de cartón alta para evitar la huida de algún travieso, así como la entrada de corrientes de aire. Recuerda que nada más nacer lo prioritario es que los gatitos se mantengan calentitos.

Deberás rellenar la caja con papel de periódico, mantas y toallas limpias para hacerla confortable. Recurrir a una bolsa térmica que puedas calentar en el microondas es una práctica interesante para preservar la estabilidad de la temperatura del ambiente en el que van a permanecer los recién nacidos.

Cómo saber que el parto es inminente

Existen varios comportamientos que delatan la proximidad del alumbramiento:

  1. Notarás que tu gata deja repentinamente de comer, que está agitada y que busca un lugar apartado (probablemente distinto al nido que le hayas preparado).
  2. Unas 12 o 24 horas antes del parto su temperatura corporal descenderá a los 37,8 ºC.
  3. Si maúlla sin cesar y se lame compulsivamente el parto está a punto de comenzar. Su vientre se contraerá y expulsará abundante secreción vaginal. Si es espesa, oscura o sanguinolenta llama con urgencia al veterinario.

En un alto porcentaje de los alumbramientos de gatos no suele requerirse la intervención humana, las mamás son perfectamente capaces de encauzar todo el proceso por sí solas. Sin embargo, pueden producirse complicaciones y, en consecuencia, es recomendable que estés pendiente para actuar si fuera preciso.

Posibles complicaciones durante el parto

Existen varias situaciones que nos informan de que algo no va como debería:

  • Si pese a los esfuerzos de la madre los gatitos no ven la luz.
  • Si nacen tan deprisa, sin el acostumbrado margen de 30-45 minutos entre cría y cría, que a tu gata no le da tiempo de romper los sacos amnióticos.
  • Si está de 8 semanas con riesgo de pérdida y se le adelanta el parto. Sería necesario realizarle una cesárea en una clínica veterinaria.
  • Tras el alumbramiento no ha expulsado todas las placentas. Aunque es posible que tu gata se coma alguna o que dos crías hayan compartido una, deberás contarlas y consultarlo con el veterinario si te surgen dudas.

¿Cuándo debería intervenir?

Por regla general, los partos gatunos suelen oscilar entre las 2 y las 5 horas de duración, aunque pueden alargarse hasta las 24 horas (no es lo habitual). Para abordar con garantías el alumbramiento deberías hacer acopio de un recipiente con agua caliente, de toallas y trapos limpios, de hilo dental y de guantes desechables. Ahora entenderás por qué.

Existen partos en los que la gata no es capaz de romper el saco amniótico. Deberás hacerlo tú para evitar que el gatito se ahogue. Rompe el saco con la ayuda de una toalla y limpia su boca y su nariz. Sécalo a contrapelo y masajéalo para calentarlo y permitirle inhalar con profundidad.

Si la gata no muerde el cordón umbilical para cortarlo, deberás hacerlo tú. Ponte los guantes y haz un nudo con el hilo dental a unos 5 cm del cuerpo del gatito y otro a 2 cm, corta por el espacio que queda entre ambos. Los gatitos no pueden permanecer más de una hora tras nacer sin mamar. Si su madre no los alimenta consúltalo con el veterinario.