Cómo mejorar el pelo y piel de un gato

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Los problemas dermatológicos no son un trastorno menor, ya que este órgano tan extenso cumple importantes funciones. Por ello resulta fundamental mantener piel y manto en un estado óptimo y la alimentación es un factor clave para conseguirlo.

Desde SoyUnGato te explicamos todo lo que necesitas saber sobre la piel y el pelo de tu minino.

¿Qué tiene que ver la alimentación con la piel?

Una deficiente nutrición tiene repercusión directa sobre la piel. Los problemas dermatológicos de origen nutricional se producen por un desequilibrio en la composición del alimento tanto por exceso como por déficit.

Externamente observaremos en el cuerpo del gato descamaciones, costras, pérdida de pelo, presencia de grasa, picor o pelaje mate y, en general, con mal aspecto. Al contrario, una alimentación correcta nos proporcionará un manto brillante. Esta sintomatología aparecerá cuando el animal lleve semanas o incluso meses siguiendo una alimentación incorrecta.

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La importancia de una piel sana

Mantener piel y pelo en óptimo estado no es una cuestión menor. La piel es la barrera protectora del organismo frente a agresiones externas. El pelo también protege frente a la climatología, a la vez que mantiene la temperatura corporal. Múltiples circunstancias pueden dañar la piel como una mala nutrición, la presencia de parásitos cómo pulgas, garrapatas o diversas enfermedades.

Las proteínas

El pelo está compuesto mayoritariamente por aminoácidos, que son los constituyentes de las proteínas, imprescindibles para reponer la piel y encargarse de la cicatrización cuando se producen heridas. Por lo tanto, las proteínas van a ser un ingrediente esencial en la dieta de nuestros gatos.

Su carencia puede retardar el crecimiento del pelo y provocar su caída y la fragilidad de la piel. Especialmente, para una piel sana se necesitan aminoácidos como la lisina, que el gato no puede sintetizar, la cisteína, la arginina o la fenilalanina, sobre todo en gatos de manto negro.

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Los ácidos grasos

Son lípidos que se clasifican en saturados o insaturados. Dentro de ellos destacan el omega 3, el omega 6, el EPA y el DHA. Tienen efectos beneficiosos en el desarrollo del cerebro y la vista. También presentan efecto antiinflamatorio y función protectora de los sistemas cardíaco y renal. Además, disminuyen el riesgo de aparición de tumores.

Podemos encontrar ácidos grasos omega 3 en aceites vegetales como el de lino, colza o soja. Pero el EPA y el DHA se localizan en aceites de pescado grasos como el salmón, la caballa o el arenque, y en algas.

Se recomiendan en la alimentación de gatos de edad avanzada o con problemas que causan inflamación de manera crónica. Esto incluye las patologías articulares, digestivas o dermatológicas.

Además, la deficiencia de ácidos grasos va a repercutir en el estado de la piel. Por ejemplo, el omega 3 forma parte de la barrera epidérmica. Su ausencia se relaciona con piel seca y alergias. Por su parte, el omega 6 contribuye a la reproducción de las células de la piel y es imprescindible suministrárselo al gato en la dieta porque no es capaz de sintetizarlo.

Los ácidos grasos pueden ser deficitarios en la alimentación a base de pienso por problemas en la conservación o el almacenaje que hacen que estas grasas se estropeen. Estos gatos presentarán descamación, pelo mate, grasa en algunas zonas del cuerpo e inflamaciones por infecciones bacterianas.

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Las vitaminas

Destaca la vitamina A, que se encarga del recambio celular y que el gato no puede sintetizar. Su déficit, pero también su exceso, causan alopecia e infecciones bacterianas. Otras carencias vitamínicas también tendrán consecuencias en la piel y el manto.

Por ejemplo, la falta de vitamina B2 es causa de piel seca y roja. La carencia de niacina produce prurito. La falta de biotina es sinónimo de seborrea y alopecia. La vitamina B5 ayuda a evitar infecciones, alergias e inflamaciones. La vitamina C es básica para sintetizar colágeno, ayudando así al mantenimiento de piel, ligamentos y huesos.

Cabe destacar la importancia de la vitamina E, cuya carencia causa una enfermedad denominada pansteatitis, caracterizada por la formación de depósitos grasos bajo la piel que se inflaman y resultan dolorosos.

Los minerales

El zinc aumenta la rapidez de la división celular. Su falta es causa de descamación y de piel seca. Si la carencia se mantiene en el tiempo la piel acaba por engrosarse y despigmentarse. El pelo tarda en crecer y se cae. Se producen infecciones por la debilidad del sistema inmunitario.

En gatos con deficiencia de cobre veremos cómo el pelo pierde su color oscuro. Esto sucede en gatos negros alimentados con dietas de baja calidad. Presentarán tonos rojizos o grisáceos en el pelaje. El cobre puede faltar por estar en cantidad insuficiente en la dieta o por exceso de calcio o zinc porque estos minerales en exceso dificultan su absorción.

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