gato-con-su-humana

Cuando acoges a un gato en casa tu primer deseo es llevarte a las mil maravillas con él para disfrutar al máximo de su compañía. Sin embargo, no siempre es fácil conseguirlo si no atendemos a la información que nos proporcionan sus gestos faciales y sus movimientos corporales.

Por suerte para ti en esta entrada vamos a resumir todo lo que debes hacer para que tu mascota se dé cuenta de que la conoces y respetas. Si sigues las recomendaciones que te facilitamos no tardarás en comprobar cómo es ella quien reclama tu cariño y tu compañía. ¿Preparado para tomar nota?

7 Claves para hacerte íntimo de tu minino

Si te has llevado más de un gruñido o de un arañazo de tu gato, al leernos quizás te veas reflejado. Sabrás qué errores has cometido, que tanto molestan a los felinos, y ya no tendrás excusas para repetirlos.

Mantén la calma

En ciertas ocasiones resulta difícil actuar con paciencia si tu mejor amigo ha hecho una de sus travesuras. Sobre todo, cuando son cachorros y están conociéndose a sí mismos y explorando su entorno se valen de estas trastadas para recopilar una información que les es muy valiosa.

Debes controlar tu enfado para no reprenderle ni gritarle. Las reacciones agresivas no funcionan con los felinos. Es más, consiguen el efecto contrario. Tu mascota acabará cogiéndote miedo y te esquivará, porque ha comprendido que contigo no está segura. Por ello, recurre siempre al refuerzo posible para enseñarle cómo debe comportarse.

Respeta su espacio y sus rutinas

Como sabes, los felinos se acogen a la seguridad que les aporta el control para preservar su bienestar. En este sentido, recuerda no avasallarle o cortarle el paso. Resulta preferible permitirle que te vea cuando te acercas a él y dejarle que te huela. Igualmente, no le persigas para acariciarlo ni le abraces. Espera a que él se acerque.

Estas conductas asustan a los felinos, dado que ven comprometida su integridad. A priori, los cambios que introduzcas en su territorio o en sus horarios no serán bien venidos. Por tanto, procura no abusar de ellos y solo modifica aquello que sea imprescindible. No olvides hacerlo de forma gradual, para que pueda ir adaptándose, y ¡premia sus logros!

minino-con-un-juguete

Provéele de juguetes apropiados

En el mercado hallarás multitud de juguetes diseñados específicamente para gatos. Si lo prefieres, puedes construírselos tú mismo. Lo prioritario para llevarte bien con tu gato es que evites acostumbrarlo a jugar con tus pies y manos. Cuando crezca si no reconduces este comportamiento podría hacerte daño y tú, a su vez, lastimarlo con un acto reflejo.

Lo que los especialistas en comportamiento felino recomiendan es enseñarle a jugar con juguetes, adaptados a su edad. Algunos, como las cañas, refuerzan su instinto de caza y son idóneos para jugar en compañía, incluso con niños. Otros, en cambio, como los de inteligencia son más apropiados para los momentos de soledad.

La estimulación, tanto física como cognitiva, que se consigue a través del juego y de los juguetes resulta determinante para que tu mascota se mantenga activa y feliz.

Sé considerado con sus momentos

Lo sabemos, lo ves dormido y no puedes resistirte a acariciarlo para interactuar con él. No obstante, si interrumpes sus siestas lejos de lograr su afecto lo estarás estresando. Las sucesivas siestas que los felinos suelen hacer a lo largo del día desempeñan un rol relevante en su desarrollo y bienestar. Por tanto, procura no despertarlo.

Algo similar podemos decir del momento de ir al baño. Si lo ves en la bandeja sanitaria no le observes, es un trance íntimo y los felinos son muy sensibles al ruido y a las interferencias. A su vez, son muy escrupulosos con la limpieza, con lo que si consideran que ese lugar ya no es apropiado para hacer sus necesidades buscará otro rincón en casa.

No le mires fijamente

En el lenguaje gatuno las miradas fijas y prolongadas se traducen en un desafío. Incluso, teniendo una relación de familiaridad con tu minino si lo miras fijamente durante varios minutos podrías llevarte un zarpazo. Lo adecuado en estos casos es retirar lentamente la mirada.

Jamás le tires de la cola

La cola, además de ser muy sensible por la gran cantidad de terminaciones nerviosas que reúne, les sirve para mantener el equilibrio y comunicarse. Por ello, nunca le tires de la cola porque le harás daño seguro. Al cepillarlo extrema la delicadeza al pasarle el cepillo en esta parte de su cuerpo.

Evita las posturas incómodas

Todos hemos visto alguna vez a una gata trasladando a su prole cogidos por la piel del cuello. Has de saber que en la edad adulta esta postura les desagrada sobremanera, puesto que quedan suspendidos en el aire y no saben controlar sus movimientos. Por este mismo motivo a muchos gatos no les gusta que les tomen en brazos.

Si este no es tu caso, si tu mascota tolera quedar sin apoyo en el suelo por un rato, cógele primero de las patas delanteras y con el otro brazo de las traseras.

Aprende a interpretar su lenguaje corporal

Las reacciones y movimientos corporales de los felinos nos proveen de mucha información. Saber darles el significado que tienen también contribuirá a mejorar tu relación con tu gato. El movimiento de la cola, la inclinación de las orejas y la apertura de los ojos te dirán cuan nervioso o receptivo está.

Si tu minino está sentado con la cola enrollada sobre sus patas traseras, con las orejas erguidas y los ojos bien abiertos está atento y curioso a lo que sucede delante de sus bigotes. Si, por el contrario, las orejas están replegadas hacia atrás, las pupilas dilatadas y no deja de mover la cola como si de un látigo se tratara, no le molestes. Está airado.

Nunca le acaricies en la barriga, a menos que sepas que no le desagrada. Como conoces, junto a las patas y a la cola, es una zona vulnerable que prefiere mantener al margen por puro instinto de supervivencia. Seguro que si optas por darle mimos en el cuello, detrás de las orejas o en la barbilla la respuesta será bien distinta.